02/07/2026
En el vasto universo del pensamiento humano, pocas disciplinas han sido tan cruciales y, a la vez, tan incomprendidas como la retórica. Durante siglos, fue relegada a una mera técnica de embellecimiento del lenguaje, despojada de su esencia argumentativa y su poder transformador. Sin embargo, gracias a la visión de pensadores como Chaim Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca, esta antigua disciplina resurgió con una fuerza renovada, dando origen a lo que hoy conocemos como la Teoría de la Nueva Retórica. Este enfoque no solo revitalizó el estudio de la argumentación, sino que también sentó las bases para comprender cómo las ideas se forman, se presentan y, crucialmente, cómo logran la adhesión de los espíritus, especialmente en el complejo ámbito jurídico.

La obra magna de Perelman, el “Tratado de la argumentación, La nueva Retórica”, no es un mero compendio bibliográfico de los clásicos como Aristóteles, Quintiliano o Cicerón. Es, en esencia, una profunda relectura y reinterpretación que recupera para el mundo contemporáneo un tipo de razonamiento que, por la hegemonía de la lógica formal, se había perdido. Perelman propone una superación, o más bien un complemento, a la lógica formal, abriendo un campo de razonamiento práctico que hasta entonces había escapado a los esfuerzos de racionalización. A diferencia de otros autores que buscaron un abandono total de la lógica formal, Perelman la considera un punto de partida, pero insuficiente por sí misma. Su propósito fundamental era ampliar el campo de la razón más allá de las ciencias deductivas y empíricas, para abarcar el razonamiento presente en las ciencias humanas, el derecho y la filosofía.
- La Nueva Retórica: Un Puente entre Lógica y Razón Práctica
- El Auditorio: Corazón de la Argumentación Perelmaniana
- Persuadir y Convencer: Los Fines de la Nueva Retórica
- La Adhesión: Culminación del Proceso Argumentativo
- Premisas Argumentativas: Los Cimientos del Discurso
- Técnicas de la Argumentación: Construyendo el Discurso
- La Teoría de Perelman en el Ámbito Jurídico
- Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre la Teoría de Perelman
La Nueva Retórica: Un Puente entre Lógica y Razón Práctica
Chaim Perelman, un distinguido filósofo del Derecho, revolucionó la forma en que entendemos la argumentación. Su trabajo, desarrollado en coautoría con Lucie Olbrechts-Tyteca, se erige como un pilar fundamental en la ciencia de la argumentación, aportando elementos que han servido de base para las teorías estándar contemporáneas. Lejos de proponer una ruptura radical con la lógica formal, Perelman la concibe como un punto de partida necesario, pero no autosuficiente, para el razonamiento práctico, especialmente en el ámbito jurídico. Su célebre afirmación, “La Nueva Retórica no pretende desplazar o reemplazar a la lógica formal, sino añadir a ella un campo de razonamiento que, hasta ahora, ha escapado a todos los esfuerzos de racionalización, esto es, el razonamiento práctico”, subraya esta postura.
Esta distinción es clave. Mientras que autores como Toulmin postularon una superación más frontal y decisiva de la lógica formal, Perelman opta por una integración, reconociendo que todo argumento debe contener una base lógica. La retórica, en este contexto, no es el arte de hablar bonito o adornado, como erróneamente se la concibió durante siglos (en gran medida, por el estancamiento que le impuso Petros Ramus y la consolidación del método científico). Para Perelman, la retórica es una disciplina cuyo objetivo es mejorar la eficiencia de la comunicación como medio de influencia, utilizando mecanismos justificativos y persuasivos. Se trata de mostrar el carácter razonable, plausible, de una decisión u opinión, apelando a la razonabilidad y practicidad de los argumentos, en un esquema menos rígido que el de la demostración puramente lógica.
La Retórica en el Pensamiento de Perelman
La retórica para Perelman, siguiendo la concepción clásica de Aristóteles, tiene como objeto el estudio de técnicas discursivas que buscan provocar y acrecentar la adhesión de las mentes a tesis que se presentan para su asentimiento. A diferencia de la lógica formal, que busca verdades evidentes y demostraciones irrefutables, la retórica se ocupa de la persuasión, donde la intensidad de la adhesión puede variar. Esto es particularmente relevante cuando el debate se centra en valores, los cuales, a diferencia de las verdades (que son compatibles entre sí), pueden ser incompatibles, obligando a una elección.
El Auditorio: Corazón de la Argumentación Perelmaniana
Si hay un concepto central y verdaderamente innovador en la teoría de Perelman, ese es el de auditorio. Para él, la argumentación se fundamenta en el modo de argumentar frente a un determinado público, con un fin específico: persuadir y convencer. Robert Alexy, un influyente teórico de la argumentación jurídica, enfatiza que para determinar el auditorio al que se dirige un orador, es necesario conocer sus intenciones. Esto implica un estudio previo de quiénes serán nuestros oyentes y qué tipo de esquema discursivo será más efectivo. La clave radica en adaptar nuestro pensamiento al tipo de personas a quienes tratamos de convencer o persuadir. Esta postura, audaz para su tiempo, devolvió al espacio discursivo la importancia que había perdido.
Perelman concibe el auditorio como “el conjunto de todos aquellos en quienes el orador quiere influir con su argumentación”. Este público no es pasivo; es una construcción del orador, que se moldea a medida que avanza el discurso y que tiene una relación directa con el tipo de personas que lo conforman. Perelman distingue tres tipos principales de auditorios:
- Auditorio Personal: Es el propio orador. Antes de presentar sus ideas a otros, el orador se plantea y delibera consigo mismo, sometiendo sus argumentos a un análisis interno y a las reglas de estudio y reflexión personal.
- Auditorio Particular: Se refiere a un público específico, donde la regla general es la coincidencia de criterios u opiniones. Este tipo de auditorio es más manejable desde el punto de vista de la persuasión, ya que se busca una acción o un resultado concreto, a menudo apelando a valores o intereses compartidos.
- Auditorio Universal: Compuesto por “todo ente de razón”, es decir, la totalidad de la humanidad o un público ideal de personas racionales. Aquí, el orador debe discernir sus ideas basándose en premisas susceptibles de universalización, que puedan ser aceptadas por cualquier persona racional, más allá de particularidades. Como señala Ana Pabón, el auditorio universal es el del filósofo, cuyos discursos buscan la convicción basada en argumentos válidos que encuentran el acuerdo de la razón universal.
| Tipo de Auditorio | Características Principales | Finalidad Argumentativa |
|---|---|---|
| Personal | El propio orador; auto-deliberación, análisis interno. | Clarificación de ideas, preparación del discurso. |
| Particular | Público específico con criterios u opiniones coincidentes; manejo más fácil. | Persuasión; búsqueda de una acción o resultado. |
| Universal | Todo ente de razón; público ideal de personas racionales; premisas universalizables. | Convencimiento; búsqueda de la validez del argumento. |
Persuadir y Convencer: Los Fines de la Nueva Retórica
Una de las distinciones más importantes en la teoría de Perelman es la que establece entre persuadir y convencer. Ambas son finalidades de la argumentación, pero se dirigen a diferentes tipos de auditorios y buscan distintos resultados. Cuando los argumentos presentados no son suficientemente válidos o veraces, lo que se busca es la persuasión del auditorio. La persuasión apunta a provocar una acción o una adhesión inmediata, a menudo apelando a emociones, intereses o valores específicos de un auditorio particular.
Por otro lado, cuando nos encontramos frente a argumentos sólidos y fundados en razones válidas, el objetivo es el convencimiento. El convencimiento se dirige al auditorio universal, buscando una adhesión de carácter racional y duradera, basada en la fuerza intrínseca de los argumentos, que se consideran válidos para cualquier persona razonable. En el ámbito jurídico, por ejemplo, los abogados buscan persuadir al jurado o al juez para que actúen en favor de su cliente, mientras que el juez, al dictar un fallo, busca convencer a las partes y a la opinión pública de la validez y razonabilidad de su decisión.
| Característica | Persuasión | Convencimiento |
|---|---|---|
| Tipo de Auditorio | Particular | Universal |
| Naturaleza de los Argumentos | Pueden ser menos "válidos" universalmente; apelan a intereses, emociones. | Fuertes, fundados en razones válidas, universalizables. |
| Objetivo Principal | Provocar una acción o adhesión inmediata. | Lograr una adhesión racional y duradera. |
| Resultado | Cambio de actitud o comportamiento específico. | Reconocimiento de la validez de la tesis. |
La Adhesión: Culminación del Proceso Argumentativo
La adhesión del auditorio es el fin último de toda argumentación para Perelman. No es otra cosa que el reconocimiento de las razones aportadas por el orador como razones aceptadas por el auditorio, lo que puede llevar a un cambio en su postura o actuar frente a una determinada situación. Es el punto donde la argumentación converge y donde se reúnen todos los elementos que le dan solidez. La adhesión implica que el auditorio ha integrado las ideas del orador, aceptándolas como propias o al menos como válidas para modificar su entendimiento o conducta.
Para lograr esta adhesión, Perelman sugiere que el orador debe estructurar su discurso de manera que contenga varios elementos esenciales:
- Contacto Intelectual: Un vínculo o entendimiento inicial entre el orador y el auditorio.
- Lenguaje Común: El uso de un lenguaje que sea comprensible y familiar para los oyentes, facilitando la comunicación y la recepción de las ideas.
- Auditorio Estudiado: Un conocimiento previo profundo del público al que se dirige el discurso, incluyendo sus creencias, valores y prejuicios.
- Adhesión del Interlocutor: El reconocimiento por parte del auditorio de la validez o plausibilidad de las tesis presentadas.
Todo este proceso se basa en un argumento objetivo y no meramente empírico, buscando una base sólida para el acuerdo.
Premisas Argumentativas: Los Cimientos del Discurso
Para Perelman, toda argumentación debe partir de premisas, que son aquellos objetos de acuerdo que constituyen el punto de inicio de los argumentos. El orador debe seleccionar y formular estas premisas de tal manera que sean admitidas por el auditorio, ya que esta selección es el primer paso hacia la persuasión. Esto demuestra que Perelman no abandona del todo la lógica formal, pues aún propone la determinación de premisas como inicio de la argumentación.
Premisas de lo Real: Hechos, Verdades y Presunciones
Las premisas de lo real suponen partir de elementos que son ampliamente aceptados como existentes o verdaderos. Perelman las considera idóneas para los auditorios universales. Dentro de esta categoría, distingue:
- Hechos: Objetos de acuerdo precisos y limitados, cuya existencia es difícil de descartar o refutar, ya que son de conocimiento público.
- Verdades: Sistemas más complejos de enlaces entre hechos, como teorías científicas, concepciones filosóficas o religiosas que trascienden la experiencia individual. Al igual que los hechos, son informaciones relevantes y estables, de proporción válida.
- Presunciones: Aunque no gozan de la misma seguridad que un hecho o una verdad, las presunciones se refieren a lo que ocurre regularmente y, por ende, pueden tomarse como punto de partida. Una presunción tiene un sentido de acuerdo común y puede ser utilizada para moldear la idea de algo sin caer en engaños. Por ejemplo, en un caso de femicidio, si una mujer es encontrada muerta con signos de violencia, se presume que es un femicidio debido a la regularidad de tales crímenes por la condición de mujer. Las presunciones juegan un papel crucial en los procesos judiciales.
Premisas de lo Preferible: El Arte de Adaptarse al Auditorio
A diferencia de las premisas de lo real, las premisas de lo preferible no se basan en hechos objetivos, sino en aquello que es deseable o aceptable para un auditorio específico. Aquí entran en juego los valores, las jerarquías y los lugares preferibles. Robert Alexy señala que estas premisas solo pueden encontrar el acuerdo de un auditorio particular, ya que apelan a preferencias subjetivas o culturales. El orador debe identificar los valores que su auditorio particular considera importantes y construir sus argumentos sobre esa base, buscando la adhesión a través de la afinidad con sus preferencias.
Técnicas de la Argumentación: Construyendo el Discurso
Las técnicas de la argumentación, según Perelman, se refieren al proceso de enlace y disociación entre los elementos que forman un argumento y aquellos que permiten la argumentación. Son los mecanismos que el orador utiliza para construir argumentos bien formados y, si es necesario, romper o reinterpretar argumentos existentes para elaborar nuevos.
El orador, ya sea un abogado en un litigio o un juez dirigiendo un proceso, debe demostrar la relación entre sus premisas (previamente aceptadas) y su conclusión o finalidad propuesta al auditorio. Esto se logra mediante técnicas que permiten establecer nexos o disociaciones. Perelman identifica tres tipos principales de nexos:
- Argumentos Causilógicos: Son enunciados que se asemejan a las estructuras formales de la lógica, permitiendo la construcción de argumentos basados en relaciones de causa y efecto o implicación.
- Argumentos Fundados en la Estructura de lo Real: Se asimilan a la naturaleza de las cosas, a cómo son los hechos en la realidad, utilizando la experiencia y la observación para establecer conexiones.
- Argumentos que Fundan la Estructura de lo Real: Son argumentos que se basan en casos concretos, ejemplos, analogías o modelos que sirven de apoyo para la argumentación del orador, siendo totalmente admitidos y aplicados en situaciones que lo ameriten. Estos argumentos crean o refuerzan la percepción de la realidad para el auditorio.
La Teoría de Perelman en el Ámbito Jurídico
La Teoría de la Nueva Retórica de Perelman es de una trascendencia innegable para la Argumentación Jurídica. Marca un antes y un después, manteniéndose plenamente vigente y aplicable en las estructuras jurídicas contemporáneas. Su importancia radica en que rescata conceptos estudiados en la antigüedad, como la retórica, y les confiere un valor real y parámetros de análisis coherentes, superando la visión de un mero “discurso vano”.
Perelman analiza el razonamiento jurídico de abogados y jueces, dándoles un valor distinto en función de su resultado. Para los abogados, la finalidad principal es persuadir (lograr que el juez o jurado actúe a su favor). Para los jueces, la función es convencer (justificar sus fallos de manera que sean aceptados como razonables por las partes, la comunidad jurídica y la opinión pública). Esta distinción es vital, ya que el juez trabaja con tres elementos clave: la comunidad de jueces, las partes en litigio y la opinión pública, buscando una decisión que sea no solo legalmente correcta, sino también razonable y aceptable.
En los Estados Constitucionales de Derecho, donde el juez adquiere una participación más activa y su argumentación debe ser robusta y transparente, la teoría de Perelman cobra particular relevancia. El juez, al construir su auditorio judicial (una combinación de particular y universal), debe adaptar su discurso para convencer de la validez de su decisión, observando siempre las condiciones que el proceso y el tipo de Estado le brindan. La reivindicación de la retórica como una herramienta esencial para la justificación y persuasión en los sistemas orales de litigio es uno de los aportes más significativos de Perelman, superando la antigua concepción de un discurso vacío.
Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre la Teoría de Perelman
- ¿Cuál es el objetivo principal de la Nueva Retórica de Perelman?
- El objetivo principal es ampliar el campo de la razón más allá de la lógica formal, para dar cuenta del razonamiento práctico que se presenta en las ciencias humanas, el derecho y la filosofía. Busca la adhesión de los espíritus a tesis mediante técnicas discursivas, persuadiendo o convenciendo a un auditorio.
- ¿Qué diferencia hay entre persuadir y convencer para Perelman?
- Persuadir se dirige a un auditorio particular y busca una adhesión que provoque una acción o un resultado específico. Convencer se dirige al auditorio universal y busca una adhesión racional, basada en argumentos sólidos y universalmente válidos.
- ¿Por qué es importante el auditorio en la teoría de Perelman?
- El auditorio es central porque la argumentación se adapta a él. Un discurso solo es eficaz si se ajusta al público al que se dirige. Conocer el tipo de auditorio (personal, particular o universal) permite al orador seleccionar las premisas y técnicas argumentativas más adecuadas para lograr la adhesión.
- ¿Perelman abandonó la lógica formal en su teoría?
- No, Perelman no abandona la lógica formal. La considera un punto de partida para la argumentación, un elemento necesario pero insuficiente por sí solo. Su Nueva Retórica busca complementar la lógica formal, añadiendo el campo del razonamiento práctico y la influencia en el auditorio.
- ¿Cómo se aplican las "premisas de lo real" en la argumentación jurídica?
- En la argumentación jurídica, las "premisas de lo real" (hechos, verdades y presunciones) son fundamentales. Los hechos probados y las verdades jurídicas establecidas (leyes, principios) sirven como puntos de partida innegables. Las presunciones (como la presunción de inocencia o la presunción de femicidio en el ejemplo dado) también se utilizan para establecer puntos de acuerdo iniciales que guían el razonamiento.
- ¿Cuál es el significado de la "adhesión" en la Nueva Retórica?
- La "adhesión" es el resultado final y el objetivo de toda argumentación. Significa que el auditorio ha aceptado las razones presentadas por el orador, lo que puede llevar a un cambio en su opinión, actitud o comportamiento. Es el reconocimiento de que las razones aportadas son válidas o aceptables para el auditorio.
Conclusión
La teoría de Chaim Perelman es, en definitiva, trascendente para la Argumentación Jurídica y para el estudio de la comunicación en general. Su aporte se mantiene vigente y es totalmente aplicable en las estructuras contemporáneas del derecho y más allá. Su importancia radica en que logró rescatar conceptos estudiados en la antigüedad, como la retórica, y darles el valor real que tienen, sumando parámetros de análisis coherentes. Su enfoque de la lógica, o su superación, plantea la suma del sentido de persuasión o convencimiento a lo que se conocía como lógica, distinguiendo el papel crucial del juez en los estados constitucionales de derecho.
La reivindicación de la retórica, dejándola de ver como un discurso vano, es uno de los puntos fuertes de su teoría y sirve como indicio para la formulación de los esquemas de litigio en los sistemas orales. Perelman se ajusta más que otros precursores a las concepciones de las teorías estándar de la argumentación, lo que convierte su obra en un punto de partida ideal para abordar dichas concepciones. El manejo del auditorio que nos brinda Perelman, con sus distinciones y finalidades, es, por decirlo menos, completo en cuanto al uso de la palabra y su importancia dentro de un esquema argumentativo. Su legado continúa iluminando el camino hacia una comprensión más profunda de cómo las palabras construyen realidades y mueven voluntades.
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