31/05/2009
El lenguaje, en su esencia, es un tejido complejo de palabras, ideas y, sorprendentemente, metáforas. Estas figuras retóricas, a menudo subestimadas, no son meros adornos literarios, sino herramientas cognitivas fundamentales que nos permiten comprender lo desconocido a través de lo familiar. En el ámbito legal, donde la precisión y la claridad son primordiales, la presencia de las metáforas es tan profunda que se podría argumentar que son el pulso mismo del discurso jurídico. Pero, ¿cómo y por qué los abogados, en su búsqueda de la verdad y la justicia, recurren a este recurso tan poético? La respuesta reside en su capacidad única para transformar lo abstracto en concreto, lo complejo en accesible, y lo técnico en memorable, aunque a veces, también, para velar o incluso distorsionar la realidad.

- ¿Qué es una Metáfora y por Qué son Cruciales en el Derecho?
- La Omnipresencia de las Metáforas en el Discurso Legal
- Metáforas Ilustrativas de Conceptos Legales Clave
- La Doble Cara de la Metáfora: Claridad vs. Manipulación
- ¿Son las Metáforas Legales un Obstáculo para la Comprensión?
- Preguntas Frecuentes sobre Metáforas en el Derecho
¿Qué es una Metáfora y por Qué son Cruciales en el Derecho?
Una metáfora es un dispositivo cognitivo analógico que permite acceder a un "dominio objetivo" (D2) desconocido utilizando palabras específicas de un "dominio fuente" (D1) bien conocido. Como señala Trim, la conceptualización humana se basa en la analogía: la percepción de una entidad nos remite a otra. La función principal de las metáforas, según Lakoff y Johnson, es facilitar la comprensión de D2 mediante el uso de palabras de D1, sirviendo como vehículos principales para el entendimiento. Aunque la comparación es elíptica y carece de signos explícitos de comparación, se apoya en elementos que ambos dominios tienen en común, lo que algunos llaman "similitudes preexistentes". Aristóteles ya lo destacaba: para crear una metáfora, es necesario identificar estas similitudes. Esto implica un cierto grado de trabajo de decodificación por parte del receptor para identificarlas.
Desde una perspectiva positiva, el razonamiento por analogía permite acceder a un dominio abstracto, haciéndolo más concreto. Un ejemplo típico es hablar del tiempo en términos de espacio, como en "tener lugar". Sin embargo, desde un punto de vista más crítico, el razonamiento por analogía implica considerar al menos dos elementos que impactan directamente la interpretación de D2. Primero, dado que D1 y D2 son necesariamente distintos (no puede haber metáfora si D1=D2), solo se utilizan algunos aspectos de D1 y, de manera similar, solo se hace referencia a algunos aspectos de D2. La metáfora utilizará sus puntos comunes, total o parcialmente, lo que la hace siempre parcial. Segundo, la razón por la que se elige D1 es crucial, ya que no solo determina cómo funciona la metáfora, sino también cómo el lector/receptor entenderá D2; en otras palabras, D1 funciona como un filtro.
De estas afirmaciones se desprenden tres conclusiones. Primero, el proceso de facilitación de la comprensión es indirecto, lo que podría verse como una dificultad de interpretación, pero "minimiza el esfuerzo cognitivo por parte del receptor". Sin embargo, este esfuerzo dependerá enteramente del receptor, de su conocimiento del derecho y de su extensión. Segundo, cualquier metáfora es probable que tenga un objetivo educativo. Morier describe estas metáforas como "utilitarias", típicas de la metáfora prosaica que "conduce de lo desconocido a lo familiar". Finalmente, cualquier metáfora es conceptual, lo que significa que no es un mero efecto estilístico o un adorno del discurso. En algunos casos, las metáforas pueden incluso transmitir un significado que ninguna otra figura retórica transmitiría con tanta eficacia. No es de extrañar que el discurso jurídico esté repleto de metáforas, ya que el derecho se basa en gran medida en conceptos. Dada la base analógica de la metáfora, es "particularmente apta como medio para explicar ideas complejas o abstractas", según Berger.
La Omnipresencia de las Metáforas en el Discurso Legal
Algunos autores han afirmado que el lenguaje jurídico no puede prescindir de las metáforas, ya que son constitutivas del razonamiento jurídico. Galonnier confirma esta postura, citando a Klinck: "el razonamiento jurídico es en sí mismo metafórico" porque se basa en un enfoque inductivo (analógico). De hecho, las metáforas logran muchas cosas muy útiles para el derecho: gracias a ellas, las nociones abstractas y complejas pueden hacerse más concretas, en particular mediante un proceso de reificación –como en "quebrantar la ley"– o de personificación –("el ojo de la ley", "el brazo de la ley", "la boca de la ley", "el cuerpo de la jurisprudencia", "Lady Justice", por nombrar solo algunos ejemplos). Trim señala que los estudios sobre modelos interculturales sugieren que las metáforas fisiológicas probablemente tienen tendencias universales y que la personificación puede transmitirse de una cultura a otra. El uso de referencias corporales en el francés jurídico también es común, como Houbert demuestra con "el ojo de la ley" y "la boca de la ley" de Montesquieu. Sin embargo, las metáforas están ligadas a la cultura, y metáforas similares en dos idiomas diferentes no se interpretan necesariamente de la misma manera.
Este tipo de metáforas, que Lakoff y Johnson llaman "metáforas ontológicas", presentan ideas o eventos como si fueran entidades y son bastante comunes en el lenguaje jurídico. No obstante, se utilizan otros tipos de metáforas, como las relacionadas con la guerra, la agricultura, el clima y el agua (la naturaleza en general). Lo sorprendente es que las nociones jurídicas clave se mencionan regularmente de forma metafórica, especialmente cuando se trata de creaciones abstractas. Por ejemplo, el derecho habla de "propiedad intelectual". Esto no es exclusivo del derecho; Lakoff y Johnson subrayan que las creaciones abstractas a menudo se hacen más concretas mediante una metáfora que las presenta como objetos ("Sus escritos son productos de su fértil imaginación") o como entidades vivas ("La teoría de la relatividad vio la luz por primera vez en 1905"). El objetivo, podemos suponer, es que tales nociones se entiendan y se recuerden más fácilmente. Al fin y al cabo, como la mayoría de los campos especializados, el derecho es complejo y técnico. A diferencia de algunos de ellos, su lenguaje debe ser accesible. Un activo innegable de las metáforas es que pueden funcionar como eficientes dispositivos mnemotécnicos que ayudan a los propios abogados a comprender y memorizar la esencia de una noción. El vocabulario que utilizan se beneficia de dos poderosas ventajas: es familiar y a menudo desencadena imágenes (lo cual es esencial, ya que los especialistas han demostrado que alrededor del 80% de la comunicación es visual). Un tercer elemento aumenta este impacto cognitivo: el proceso analógico impacta la mente, más aún cuando es sorprendente y/o simbólico.
Metáforas Ilustrativas de Conceptos Legales Clave
Las metáforas están arraigadas en los textos legales y tan estrechamente entrelazadas con la expresión de conceptos jurídicos que los más fundamentales se transmiten metafóricamente. La investigación ha demostrado que cuatro familias de metáforas principales parecen ser prominentes en el derecho: las que evocan elementos naturales, las que evocan la guerra, las que hablan de conceptos en términos de objetos y las que personifican (también se utilizan otros aspectos de la vida cotidiana como animales, deportes, arquitectura, religión y colores). De este modo, la esencia misma de un aspecto importante del derecho inglés, el Common Law, se simboliza a través de dos metáforas recurrentes basadas en la naturaleza.
Tabla Comparativa: Metáforas Fundamentales del Common Law
| Metáfora | Características Clave | Aplicación en el Common Law |
|---|---|---|
| El Árbol | Fuerza, estabilidad, raíces históricas, evolución continua (organismo vivo). | El tronco representa el derecho que creció en Inglaterra desde 1066. Las ramas son el desarrollo del derecho en países colonizados. Las raíces legitiman el sistema y lo anclan en la historia. |
| El Río | Fluidez, no estancamiento, evolución, legitimidad del pasado, longevidad. | "El Common Law no es un estanque estancado, sino un arroyo en movimiento." Diferencia entre Common Law y Equity (las dos corrientes de jurisdicción). |
Ambas metáforas, la del árbol y la del río, resaltan las mismas características fundamentales del Common Law. Donde el lenguaje literal necesitaría una larga explicación, una metáfora que utiliza una palabra común (árbol, río) evoca tres aspectos importantes de todo un sistema legal, enfatizando su esencia. La metáfora del árbol ofrece la ventaja adicional de ser utilizada para describir los tres poderes principales: el "poder judicial", el "poder legislativo" y el "poder ejecutivo". Esto es una ventaja definitiva para un campo tan lleno de nociones como el derecho: las metáforas resumen vívidamente en pocas palabras, a menudo visuales, ideas complejas. Por eso son tan útiles –y algunos argumentan que necesarias– en el lenguaje jurídico.
La propia definición de la ley allana el camino para todo un campo metafórico: "La Ley, en su sentido genérico, es un cuerpo de reglas de acción o conducta prescritas por una autoridad controladora, y que tienen fuerza legal vinculante. Aquello que debe ser obedecido y seguido por los ciudadanos sujetos a sanciones o consecuencias legales" (Black’s Law Dictionary). La metáfora del "cuerpo" en la definición no ha pasado desapercibida. El elemento de coerción se encuentra también en otras definiciones, lo que demuestra que no es específica de un solo sistema legal.
Una de las metáforas más impactantes en este sentido es la que dice que la ley es una persona. No cualquier persona, sin embargo, aunque se pueden utilizar todos los atributos de un ser humano normal, como el cerebro, la conciencia ("la conciencia de la Equidad"), el espíritu o el cuerpo. Por ejemplo, la ley tiene brazos, y si este brazo es largo ("long arm statute", "el largo brazo de la ley"), entonces alcanza más allá de las fronteras de un país. La ley tiene ojos, pero a diferencia de cualquier ser humano, sus ojos pueden ver todo como si fuera una especie de poder omnisciente. Todas estas metáforas corporales indican que la ley puede actuar.
Algunas metáforas han ayudado a difundir nociones legales de manera eficiente, probablemente más que una descripción literal. Un ejemplo claro es la metáfora del "hilo dorado", acuñada por el vizconde Sankey en su fallo del caso Woolmington v. DPP en 1935. Su discurso, conocido como "Discurso del Hilo Dorado del Vizconde Sankey", establece que "a lo largo del entramado del Derecho Penal inglés, siempre se ve un hilo dorado: el deber de la acusación de probar la culpabilidad del acusado". Esta sorprendente y culturalmente eficiente metáfora ha desempeñado un papel significativo en la difusión de la noción clave legal de la presunción de inocencia en los países de Common Law. De hecho, las metáforas tienen la capacidad de crear "nuevos significados, o quizás, nuevos principios".
De manera similar, las declaraciones del vizconde Sankey en Edward v. Canadá (conocido como "el Caso de las Personas") establecieron, a través de otra metáfora, una doctrina de interpretación constitucional que se ha convertido en un fundamento del derecho constitucional canadiense: "La Constitución canadiense es un árbol viviente capaz de crecimiento y expansión dentro de sus límites naturales". La eficiencia de esta metáfora es tal que una doctrina ha sido nombrada en su honor: la "doctrina del árbol viviente" establece que una constitución es orgánica y debe leerse de manera amplia y progresiva para adaptarse a los tiempos cambiantes. Esta metáfora es tan poderosa que aún se utiliza hoy en día.
Otro poder de las metáforas es etiquetar un concepto de una manera fácil de recordar y hacerlo sonar tan familiar que es probable que arraigue no solo en el lenguaje jurídico sino también en el lenguaje no específico. Este es el caso, por ejemplo, de la metáfora religiosa del "fruto del árbol envenenado", que ha dado nombre a una doctrina en los Estados Unidos. Se refiere a la evidencia obtenida ilegalmente que, en consecuencia, es inadmisible en un tribunal de justicia. Claramente, la evidencia se ve como una manzana venenosa que matará el caso de quien la haya usado/comido. Gracias a su formulación metafórica exenta de cualquier término legal que pudiera hacerla ininteligible para la persona promedio, se hace fácil mencionarla en los medios populares, como en películas.
La Doble Cara de la Metáfora: Claridad vs. Manipulación
Sin embargo, las metáforas no solo tienen virtudes de inteligibilidad. Para empezar, pueden ser una forma sutil de manipular a las personas. Gingras especifica que pueden verse como "falacias", es decir, dispositivos discursivos destinados a persuadir. Una metáfora solo puede arrojar luz sobre una parte limitada de un concepto, dejando el resto en la oscuridad. De esta manera, la "metáfora agraria en el discurso de la propiedad intelectual" solo resalta la naturaleza individual de la creación y el interés que un trabajador tiene en el producto de su trabajo, ocultando convenientemente "el efecto de la protección excesiva de los derechos de autor en el 'mercado de ideas'".
La fusión de D1 y D2 es necesariamente parcial y, a veces, una ilusión. No cuenta la verdad, sino "una verdad". Cuando decimos "el argumento es la guerra" o "el tiempo es dinero", el verbo "ser" enfatiza las similitudes entre sujeto y predicado. No obstante, cualquier similitud es "el lugar donde se encuentran aspectos idénticos y diferentes". Esto es lo que tendemos a olvidar, en particular cuando la metáfora está "muerta" y, como tal, se pasa por alto fácilmente. D1 es un filtro –y quizás incluso un filtro– que, en el mejor de los casos, afecta lo que percibimos de D2 y, en el peor, distorsiona completamente nuestra percepción de ello.
Una metáfora no puede sino transmitir un punto de vista impuesto por el dominio fuente. Esto no es específico de la interpretación de metáforas en el derecho, sino que es típico de la interpretación de cualquier metáfora en cualquier tipo de contexto. El objetivo de la metáfora puede no ser simplemente pedagógico: puede ser engañoso y manipular al receptor. ¿Por qué? Porque el lenguaje refleja nuestra forma de ver el mundo y, a la inversa, nuestra forma de ver las cosas depende de cómo hablamos de ellas. En otras palabras, el lenguaje puede estrechar o al menos circunscribir nuestra comprensión de la realidad, una característica que lógicamente también caracteriza a las metáforas, que moldean nuestros pensamientos.
Por ejemplo, si hablamos de algo en términos de guerra, lo consideramos como tal. Thornburg señala que "estas metáforas, aunque originalmente míticas o aspiracionales, se vuelven reales e influyen en la forma en que los litigantes piensan y se comportan. Además de reflejar la realidad, la moldean". Por eso, este autor argumenta que si queremos cambiar la forma en que concebimos un juicio, tenemos que cambiar las metáforas asociadas a él. En consecuencia, las metáforas son capaces de dirigir nuestra percepción de la realidad y, en particular, de la realidad legal. Consideremos, por ejemplo, el campo de la propiedad intelectual. Loughlan ha observado que en esta área del derecho se encuentran tres grupos de metáforas. Uno es el de las metáforas agrarias/bucólicas que presentan las creaciones como el "fruto" del trabajo del inventor al que tiene derecho a cosechar. Esta metáfora se refuerza con la del "sudor de la frente", lo que confirma la idea de que todo trabajo merece ser debidamente recompensado. Si este "fruto" es cosechado por otra persona, esa persona ha tomado ilegítimamente lo que no le pertenecía: es un robo, simple y llanamente. La conclusión suena lógica y perfectamente comprensible, que es precisamente el objetivo de tal metáfora, ya que cualquiera debe sentirse concernido por este "hecho".
De ahí el segundo grupo de metáforas que es omnipresente en la propiedad intelectual: el de "robo" o "atraco", una comparación aún peor, ya que el robo implica violencia. Esto, a su vez, lleva a otra familia de metáforas, ya que parece ético que las acciones de un ladrón deban ser combatidas duramente para preservar la "propiedad" legítima de alguien (la palabra misma apunta a un proceso de reificación aplicado a una creación por lo demás abstracta). El "pirata-depredador-parásito" otorga legitimidad e incluso urgencia a otro conjunto de metáforas, a saber, las metáforas de batalla, o la acción agresiva armada y justa que debe emprenderse contra los "piratas". Volvemos a Lady Justice armada, con su espada y su escudo en mano. Pero, ¿qué tan legítimo es eso? ¿No es un mero cabildeo por parte de una industria que hace lo que sea necesario para proteger sus intereses? En cualquier caso, algunos académicos han cuestionado la serie de connotaciones negativas que conllevan las metáforas "bucólicas" originales. La afirmación de Loughlan es muy clara a este respecto: "el uso del lenguaje del robo en el discurso de la propiedad intelectual debe al menos ser constantemente señalado por lo que es: una distorsión inexacta y manipulativa de la realidad legal y moral".
Este poder comunicativo y manipulador de las metáforas puede ser aún más sutil. Opera en otra afirmación común que dice que una "compañía/corporación es una persona". El proceso analógico activado por el verbo "ser" transfiere algunas cualidades típicas de "una persona" (D1) a "una compañía/corporación" (D2). Para la mayoría de las personas, a diferencia de un animal, un ser humano puede reír y razonar. El cerebro filtrará inmediatamente la primera cualidad, ya que obviamente no se puede aplicar a una empresa, y se centrará en la segunda. Razón significa la capacidad de actuar y la responsabilidad por las acciones de uno. De hecho, una corporación puede actuar como una persona real (firmar un contrato, por ejemplo, o ser demandada), pero como no está hecha de carne y hueso, no es una persona "natural" sino una persona "jurídica". Sin embargo, hay más en la metáfora. Según Greenwood, no es solo una persona, se la ve como un ciudadano. "Las consecuencias son dramáticas", dice, porque a estos "ciudadanos" se les otorgan más derechos que a los ciudadanos comunes. Además, al definir una corporación como una sola persona, la metáfora oculta el "carácter de grupo" y "las dificultades internas de la toma de decisiones agregadas", y afirma, en cambio, "que una empresa es un actor único, unificado, prefruediano". En otras palabras, la metáfora engaña a los receptores al hacerles aceptar que una empresa es una especie de "superpersona" o "superciudadano".
Otras metáforas conducen a conceptos erróneos de conceptos jurídicos. Una de ellas es la que ha llevado a la concepción del Common Law como una mujer, posiblemente para generar respeto hacia ella, pero no solo. ¿Es la ley femenina, como sugiere la metáfora "nuestra Dama el Common Law"? Fue acuñada por Sir Pollock, un historiador autorizado del derecho inglés, en sus conferencias Carpentier tituladas "el genio del Common Law" pronunciadas en la Universidad de Columbia en 1911. Con el tiempo, muchos escritores han adoptado la imagen femenina para hablar del Common Law, probablemente debido a la fuerza de la metáfora y la autoridad de su autor. Se observa que el sustantivo "genio" en el título de la conferencia inicia el proceso de personificación. "Nuestra Dama" lo remata determinando el género: la Ley es "ella". Pero no es cualquier mujer: no solo es un genio, es una diosa. Se puede y se debe establecer un paralelismo con Themis/Iustitia.
¿Son las Metáforas Legales un Obstáculo para la Comprensión?
Algunos autores desean erradicar las metáforas del discurso jurídico alegando que complican la comprensión de los conceptos jurídicos, lo que anula su supuesto propósito. Muchos de estos autores apoyan su argumento con ejemplos de metáforas apiladas y no relacionadas que extraen de diferentes dominios para hablar de D2, se entrelazan y dan como resultado un discurso incoherente que oscurece el mensaje. Sin embargo, dejaré de lado estas metáforas "torturadas", como las llama Mellinkoff, porque son, de hecho, un mal uso de esta figura retórica. Dicho esto, ¿se puede afirmar, como parte del título del artículo de Gardes Tamine, que las "metáforas lexicalizadas [...] en lenguajes especializados obstaculizan la comprensión"? En otras palabras, estas metáforas oscurecerían completamente el mensaje. La razón de esto es que pueden ser difíciles de descifrar porque la mayoría de las metáforas en inglés para propósitos específicos están lexicalizadas. Resulta que un gran número de ellas son imposibles de desentrañar si no se tiene un mínimo de conocimiento en el campo legal en cuestión.
Sin embargo, surge la pregunta opuesta: ¿sería un concepto más fácil de entender si se definiera literalmente? Algo esencial debe tenerse en cuenta: un concepto técnico evocado metafóricamente no pierde su tecnicidad. Una metáfora no borra las complejidades conceptuales. Simplemente ofrece un significante que es menos árido y que abre la puerta, aunque sea ligeramente, a parte del concepto. A veces, sin embargo, la puerta se abre a la oscuridad por falta de conocimiento por parte del receptor. Sin embargo, el lenguaje literal seguramente no lo haría mejor. En primer lugar, porque requeriría una frase explicativa más larga. Por ejemplo, consideremos la metáfora de las "manos limpias": "El lenguaje elegido expresa, en términos vívidos y concretos de la vida humana diaria, un principio abstracto de razonamiento legal sobre la denegación de alivio a un demandante cuya propia conducta ha sido impropia", explica Loughlan. O la "Doctrina de la Bandeja de Plata" que, como la define Mellinkoff, es "La ley del federal santurrón –sus manos sin manchar por la búsqueda ilegal, pero reclamando los resultados condenatorios– podría recordarse más fácilmente como la doctrina de la bandeja de plata". La metáfora sigue siendo más eficiente que una explicación literal. Destaca la esencia, o lo que más importa, es decir, la evidencia se sirve a los tribunales en bandeja de plata. Faltan algunos elementos, no es perfecta sino parcial como la mayoría de las metáforas, pero al menos el núcleo de la doctrina se recuerda fácilmente y se presenta en pocas palabras basadas en una frase conocida que pertenece al lenguaje cotidiano. Esto ilustra perfectamente lo que Berger argumenta: "incluso las ideas más conceptuales y teóricas encuentran explicación a través de la analogía con fenómenos comunes".
En segundo lugar, el lenguaje literal no expresaría conceptos complejos de una manera menos compleja que las metáforas. Más bien sería lo contrario. Como señalan Morra, Rossi y Bazzanella: "Una metáfora no es una forma de decir algo que podría decirse literalmente, es más bien una herramienta productiva útil para categorizar experiencias o ideas que no pueden describirse a través de expresiones puramente referenciales y lenguaje literal". La "oscuridad" creada por algunas metáforas es, de hecho, relativa. Las metáforas utilizan palabras sencillas, pero no son lenguaje llano. Pertenecen al lenguaje simbólico. Un lenguaje que la persona promedio no siempre es probable que entienda o ni siquiera está destinado a entender. Por ejemplo, la metáfora de las "manos limpias" o la metáfora de la "doctrina de la bandeja de plata" se refieren a conceptos muy específicos que solo se espera que dominen los abogados. Como tal, no solo esa redacción no es perjudicial para la comprensión, sino que también ofrece la ventaja adicional de ser no solo "recordable sino memorable".
Preguntas Frecuentes sobre Metáforas en el Derecho
A continuación, respondemos a algunas de las preguntas más comunes sobre el uso de metáforas en el ámbito jurídico:
- ¿Las metáforas son solo un adorno retórico en la ley?
No. Aunque pueden tener un efecto retórico, su función principal es cognitiva. Ayudan a comprender y memorizar conceptos abstractos y complejos, actuando como puentes entre lo conocido y lo desconocido. - ¿Todas las metáforas legales son fáciles de entender?
No necesariamente. Mientras que algunas son muy intuitivas (como "el árbol viviente"), otras, especialmente las "metáforas lexicalizadas" o "muertas", pueden ser difíciles de descifrar si el receptor no posee un conocimiento jurídico o cultural previo. - ¿Pueden las metáforas influir en cómo se percibe la justicia?
Sí, de manera significativa. Las metáforas no solo reflejan la realidad, sino que la moldean. Al encuadrar un concepto en términos específicos (como la guerra o la propiedad), pueden influir en la percepción pública y en la toma de decisiones legales, a veces de forma manipuladora. - ¿Por qué se utilizan metáforas de la naturaleza en el derecho?
Las metáforas de la naturaleza (árbol, río) se utilizan para connotar estabilidad, crecimiento, longevidad y la idea de que el derecho es un sistema orgánico que evoluciona naturalmente, arraigado en la historia y con capacidad de adaptación. - ¿Las metáforas son exclusivas del Common Law?
Aunque el texto se enfoca en el Common Law, el uso de metáforas es una característica universal del lenguaje, y su presencia se extiende a otros sistemas jurídicos y lenguajes especializados, como lo demuestran ejemplos en el francés jurídico o la propia definición de la ley.
La mayoría de las metáforas en el inglés jurídico están lexicalizadas y, como tales, pertenecen al léxico legal. Su objetivo es presentar conceptos jurídicos de manera memorable, vibrante y concisa, utilizando un vocabulario sencillo y estableciendo una comparación con un dominio que es culturalmente fácil de relacionar. Sin embargo, no hay que dejarse engañar por un significante en inglés sencillo. El uso de dicho vocabulario no significa que la tecnicidad se erradique del concepto. Aquellos que son menos técnicos se transmiten eficientemente a través de una metáfora. Pero aquellos que son complejos se transmiten con la misma eficiencia.
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