What is exemplification Nelson Goodman?

La Filosofía del Arte de Nelson Goodman

15/03/2023

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Nelson Goodman, una figura monumental en la filosofía analítica contemporánea y la estética, transformó nuestra comprensión del arte al integrarlo audazmente en una teoría general del conocimiento. Su obra seminal, Languages of Art (1968), marcó un punto de inflexión, desafiando las concepciones tradicionales y proponiendo una visión donde el arte, lejos de ser un mero reflejo de la realidad o un dominio puramente emocional, se revela como un sistema complejo de símbolos que activamente contribuye a la construcción de los mundos que habitamos. Goodman, con su arraigado cognitivismo, nominalismo, relativismo y constructivismo, nos invita a ver la pintura, la música, la danza y otras expresiones artísticas no como entidades aisladas, sino como poderosas herramientas de comprensión y creación, tan fundamentales para nuestro entendimiento como las teorías científicas o el conocimiento cotidiano.

What is the difference between allographic and autographic art?
Allographic art has a notational score and is distributed by reproduction, like a novel or a DVD. Autographic art is a unique original artwork, like a painting or sculpture. A copy of an allographic artwork is a print, a copy of an autographic artwork is a fake.

La vida personal de Goodman (1906-1998) estuvo intrínsecamente ligada al arte, lo que enriqueció su perspectiva filosófica. Dirigió una galería de arte en Boston, fue un apasionado coleccionista y fundó “Project Zero” en Harvard, un programa interdisciplinario para el estudio de la educación y las artes. Su enfoque no era el de un teórico distante, sino el de alguien que vivía y respiraba el arte, lo que le permitió forjar una filosofía que no solo analiza el arte, sino que lo celebra como una forma vital de cognición.

Índice de Contenido

El Arte como Sistema de Símbolos: La Visión de Goodman

Para Goodman, el arte es fundamentalmente una actividad simbólica. Las obras de arte son símbolos que se refieren al mundo, o a los mundos que ayudan a construir, de diversas maneras. Comprender el mundo del arte no difiere, en esencia, de comprender el mundo de la ciencia o de la percepción ordinaria: requiere la interpretación de los símbolos involucrados. Esta idea se arraiga en su concepto del «problema general de la proyección», introducido en Fact, Fiction, and Forecast. Goodman argumenta que proyectamos predicados sobre la realidad, y que esta realidad misma es construida por esas proyecciones. El famoso “nuevo enigma de la inducción” (el problema de los “esmeraldas verdes” vs. “esmeraldas grue”) ilustra cómo la elección de los predicados que utilizamos para clasificar el mundo no es una cuestión de verdad inherente, sino de costumbre o «arraigo» cultural y pragmático. De manera similar, qué símbolos artísticos son exitosamente proyectados a lo largo del tiempo —qué estilos artísticos se perciben como familiares o revolucionarios, o qué fórmulas lingüísticas son literales o metafóricas— depende en gran medida de lo que es consuetudinario y arraigado dentro de una comunidad cultural, artística o lingüística específica. Así, el arte se convierte en una vía para la creación de mundos, una forma de organizar y dar sentido a nuestra experiencia, y no una mera copia de una realidad preexistente.

Denotación y Ejemplificación: Pilares de la Referencia Artística

El corazón de la teoría de los símbolos de Goodman reside en la noción de referencia, la relación primitiva de «representar» o «estar por». Goodman desglosa la referencia en varios modos, siendo la denotación y la ejemplificación las dos formas fundamentales a partir de las cuales desarrolla la mayor parte de su análisis. Es crucial entender que, para Goodman, algo es un símbolo y un símbolo de un tipo dado, solo dentro de un sistema de símbolos de ese tipo, un sistema gobernado por reglas sintácticas y semánticas distintivas.

  • Denotación: Es la relación directa entre una «etiqueta» (un nombre, un predicado, una imagen) y aquello que etiqueta. Por ejemplo, la palabra «azul» denota todos los objetos azules. En el arte, una pintura de un caballo denota ese animal. Goodman sostiene que poseer una característica (como ser azul) equivale a ser denotado por un cierto predicado o etiqueta. Las etiquetas no se limitan a las lingüísticas; imágenes y símbolos musicales también clasifican elementos del mundo.

  • Ejemplificación: Esta forma de referencia es más compleja y, a menudo, pasada por alto. Requiere no solo que el símbolo posea una característica, sino que también la refiera de vuelta a la etiqueta o predicado que la denota. Es decir, la ejemplificación es «posesión más referencia». Un ejemplo clásico es la muestra de tela de un sastre: el pedazo de tela es azul (lo posee) y, al ser una muestra, se refiere a la propiedad de «ser azul». Las muestras son selectivas; una muestra de tela ejemplifica el color y la textura, pero no su tamaño o forma, a menos que esos atributos sean los que se están mostrando. La ejemplificación es central para la explicación de Goodman de la expresión artística y el estilo, permitiendo que una obra de arte «muestre» o «exhiba» ciertas propiedades.

La diferencia entre estas dos formas de referencia es fundamental para Goodman, ya que le permite analizar cómo el arte comunica significados de maneras diversas y sutiles. Mientras que la denotación nos dice qué representa algo, la ejemplificación nos dice qué propiedades exhibe o pone de manifiesto.

CaracterísticaDenotaciónEjemplificación
Definición BásicaUna etiqueta se refiere a lo que representa.Un símbolo posee una característica y se refiere a la etiqueta de esa característica.
Relación ClaveEtiqueta → Objeto(s)Símbolo → Característica (poseída) → Etiqueta de la Característica
Ejemplo LingüísticoLa palabra "gato" denota gatos.La palabra "larga" en "palabra larga" ejemplifica la propiedad de ser larga.
Ejemplo ArtísticoUna pintura de un paisaje denota ese paisaje.Una muestra de color en una pintura ejemplifica el color.
RequisitoNo requiere posesión de la propiedad.Requiere posesión de la propiedad.
FunciónClasifica, nombra.Muestra, exhibe, tipifica.

La Metáfora: Más Allá de lo Literal en el Arte

La metáfora ocupa un lugar crucial en la estética de Goodman, especialmente en su análisis de la expresión artística. Para él, una metáfora no es simplemente un adorno retórico o una desviación de la verdad, sino una forma de referencia que reorganiza nuestro campo de entendimiento y, por lo tanto, contribuye a la construcción de mundos. Goodman define la referencia metafórica como la aplicación de un símbolo (lingüístico o no) a algo que no pertenece al «reino» normalmente correlacionado con el «esquema» del símbolo.

Por ejemplo, llamar a una pintura «triste» es metafórico porque «triste» es un predicado que normalmente se proyecta sobre seres con estados mentales o emocionales. Al aplicarlo a un objeto inanimado como un lienzo, se produce una «reasignación» de la etiqueta. Goodman insiste en que el uso metafórico no es menos real o menos conectado al conocimiento que el uso literal. De hecho, lo literal y lo metafórico se encuentran en un mismo continuo, y la distinción entre ellos es solo una cuestión de hábito o del «envejecimiento» de la metáfora; las metáforas antiguas a menudo pierden su estatus metafórico y se convierten en aplicaciones literales.

Famosamente, Goodman afirmó que «una metáfora es un asunto entre un predicado con un pasado y un objeto que cede mientras protesta». Esta frase encapsula la dualidad de la metáfora: hay una resistencia inicial (derivada de su falsedad literal), pero también una atracción (derivada de la reorganización perspicaz de un esquema de etiquetas en relación con un reino referencial). La metáfora, entonces, es una «mala asignación voluntaria» de una etiqueta que, al final, se convierte en una reasignación que revela nuevas conexiones y significados. Esta capacidad de la metáfora para reconfigurar campos de referencia es una de las razones por las que el arte, para Goodman, es una forma tan potente de cognición y de creación de mundos.

Autográfico vs. Alográfico: La Identidad de la Obra de Arte

Una de las contribuciones más distintivas de Goodman a la filosofía del arte es su distinción entre artes autográficas y alográficas, directamente relacionada con la noción de autenticidad y la posibilidad de forjar una obra.

  • Artes Autográficas: En estas artes, la historia de producción de la obra es esencial para su identidad. Una obra es autográfica si la distinción entre un original y una falsificación es significativa, o si incluso una duplicación exacta no cuenta como genuina. Ejemplos incluyen la pintura, el dibujo y el grabado. Un cuadro de Rembrandt es el original solo si es el lienzo pintado por el propio Rembrandt; una copia, por perfecta que sea, es una falsificación. La materialidad y la proveniencia histórica son cruciales. Incluso si una falsificación es visualmente indistinguible, Goodman argumenta que el conocimiento de su origen modifica nuestra percepción y nos lleva a buscar diferencias que quizás aún no podamos discernir.

  • Artes Alográficas: En contraste, las artes alográficas permiten instanciaciones de la obra que son independientes de su historia de producción. La identidad de la obra se define por un sistema de notación (una «partitura» o «guion») que especifica las propiedades esenciales que una ejecución o instancia debe tener para pertenecer a la obra. Ejemplos incluyen la música, la literatura (novelas y poemas), la danza y el teatro. Una sinfonía de Beethoven sigue siendo la Quinta Sinfonía, sin importar quién la interprete o de qué edición de la partitura se toque, siempre que la ejecución cumpla con la notación. La materialidad de la ejecución o impresión es irrelevante en la medida en que no interfiera con la comunicación exitosa del contenido de la obra. Un error en una sola nota en una sinfonía, para Goodman, significa que no se ha interpretado *esa* obra, aunque suene casi idéntica.

Esta distinción tiene profundas implicaciones para la autenticidad. En las artes autográficas, la autenticidad es paramount; en las alográficas, es la conformidad con la notación lo que define la obra. Goodman es consciente de que su distinción puede parecer contraintuitiva para la práctica ordinaria (¿quién diría que un pianista no interpretó a Chopin por una sola nota errada?), pero él no busca reformar el lenguaje común, sino proporcionar un marco filosófico preciso para entender la ontología de las obras de arte.

CaracterísticaArte AutográficoArte Alográfico
Identidad de la ObraLigada a su historia de producción y al original.Definida por una notación (partitura, guion) que permite múltiples instancias.
AutenticidadCrucial; una copia exacta es una falsificación.No relevante; una "copia" (ejecución, impresión) genuina si cumple la notación.
EjemplosPintura, escultura, grabado, dibujo.Música, literatura (novela, poesía), danza, teatro.
Importancia de la MaterialidadEsencial; cada detalle puede ser significativo.Irrelevante, siempre que permita la comunicación del contenido.
Concepto ClaveOriginalidad, proveniencia.Conformidad con la notación.

La Realidad Construida: Arte, Percepción y el 'Ojo Inocente'

La filosofía de Goodman se asienta sobre la premisa de que no existe una única realidad objetiva, sino múltiples «versiones» del mundo que son activamente construidas por los sistemas simbólicos que empleamos. Esta perspectiva, conocida como constructivismo, tiene implicaciones directas para su teoría de la percepción y la representación artística. Goodman desmantela la idea ingenua de que la visión es un proceso pasivo y objetivo, un mero reflejo de lo que está «ahí fuera». A esta noción, él la denomina el «mito del ojo inocente».

Para Goodman, «no hay ojo inocente». Nuestra percepción no es un acto puro y sin mediaciones, sino que está profundamente regulada por nuestras necesidades, prejuicios y, crucialmente, por los esquemas conceptuales que aplicamos al mundo. Vemos lo que sabemos, y lo que sabemos está moldeado por los sistemas simbólicos que hemos internalizado. Esto significa que la representación pictórica, por ejemplo, no se basa en la semejanza intrínseca entre la imagen y lo representado. Goodman argumenta que la semejanza se puede encontrar en todas partes, ya que cualquier cosa se parece a cualquier otra en algún aspecto. Lo que importa no es la semejanza per se, sino qué semejanzas son relevantes dentro de un sistema de correlación particular.

What is Nelson Goodman's philosophy of art?
Ultimately, in Goodman's view, art is not sharply distinguished, in goals and means, from science and ordinary experience. Paintings, musical sonatas, dances, etc. all are symbols that classify parts of reality for us, as do such things as scientific theories and what makes up common, ordinary knowledge.

Así, el realismo en las representaciones pictóricas se reduce a una cuestión de hábito o familiaridad. Una pintura es «realista» no porque capture una verdad objetiva o una semejanza absoluta con el mundo, sino porque está hecha en un estilo familiar, es decir, de acuerdo con un sistema de correlación con el que estamos acostumbrados. Las reglas de la perspectiva, por ejemplo, no son verdades universales e inherentes a la visión, sino convenciones culturalmente establecidas que proporcionan un estándar de fidelidad relativo. Para Goodman, siempre necesitamos una «clave» para leer una imagen; a veces esa clave es parte de nuestro bagaje cultural, otras veces debemos buscarla y aprender a usarla. Esta visión subraya el papel activo del espectador en la construcción del significado y la experiencia artística.

¿Qué es el Arte o Cuándo es Arte? Los Síntomas de lo Estético

Nelson Goodman adopta una postura anti-esencialista con respecto a la definición del arte. En lugar de preguntar «¿Qué es el arte?», una pregunta que busca una propiedad o un conjunto de propiedades que definan el arte de manera intrínseca y universal, Goodman propone preguntar «¿Cuándo es arte?». Esta reformulación desplaza el foco de una esencia inmutable a las circunstancias y funciones en las que una actividad simbólica es considerada artística.

Goodman no ofrece una definición cerrada de arte o de lo que constituye una experiencia estética, sino que sugiere la existencia de «síntomas de lo estético». Estos son características de los sistemas simbólicos que tienden a ocurrir en el arte y que nos llevan a clasificar una actividad como «artística». En Languages of Art, identificó cuatro de estos síntomas, y en Ways of Worldmaking añadió un quinto:

  1. Densidad Sintáctica: La ausencia de divisiones o articulaciones discretas entre los caracteres del sistema. Por ejemplo, en una pintura, cualquier pequeña variación en una marca puede constituir un carácter diferente.

  2. Densidad Semántica: La ausencia de divisiones discretas entre los referentes de los caracteres. Cualquier pequeña diferencia en un carácter puede corresponder a un referente diferente. Esto contrasta con los sistemas notacionales (como la notación musical) donde hay una correspondencia precisa y discreta entre símbolo y referente.

  3. Repletez Sintáctica: La importancia de un gran número de características de los símbolos para su significado. En una pintura, el color, el grosor de la línea, la textura, la intensidad, el contraste, etc., pueden ser relevantes. En contraste, un diagrama puede ser más «atenuado», donde solo ciertas características (como la posición de los puntos) son significativas.

  4. Ejemplificacionalidad: La capacidad de la obra de arte para ejemplificar propiedades, es decir, poseer una propiedad y referirse a ella. Esto es crucial para la expresión artística, donde una obra puede «expresar tristeza» no porque sea literalmente triste, sino porque metafóricamente ejemplifica la tristeza.

  5. Referencia Múltiple y Compleja: Las obras de arte a menudo emplean múltiples modos de referencia (denotación, ejemplificación, expresión) de manera compleja y a menudo indirecta, creando cadenas de referencia que enriquecen su significado.

Es importante destacar que estos son solo «síntomas» o «pistas», no condiciones necesarias y suficientes. El estatus artístico es posible incluso sin la presencia de todos ellos. Goodman utiliza estos síntomas para argumentar que «el arte y la ciencia no son del todo ajenos». Las mismas características que encontramos en el cálculo numérico (articulación) se hallan en las partituras musicales, y características consideradas estéticas (como la ejemplificación) se encuentran también en las hipótesis científicas. La diferencia entre arte y ciencia, para Goodman, no radica en una dicotomía entre emoción y hecho, sino en la dominación de ciertas características específicas de los símbolos.

Preguntas Frecuentes sobre la Filosofía de Nelson Goodman

¿Qué significa que Goodman es un nominalista?

El nominalismo de Goodman se manifiesta en su rechazo a la existencia de universales o propiedades abstractas como entidades independientes. Para él, las propiedades (como «ser azul») no existen en un reino platónico, sino que son simplemente el resultado de que algo sea denotado por una etiqueta o predicado. Es decir, poseer una característica es ser denotado por un predicado. Esto simplifica su ontología, enfocándose en los individuos y los símbolos que usamos para clasificarlos.

¿Cómo se relaciona el arte con la «construcción de mundos» según Goodman?

Para Goodman, el arte es una forma poderosa de «construcción de mundos». A través de sus funciones simbólicas (denotación, ejemplificación, expresión, metáfora), las obras de arte nos ofrecen nuevas formas de percibir, comprender y organizar la realidad. Así como las teorías científicas «fabrican» hechos al categorizar el mundo, las obras de arte, incluso las no verbales, nos permiten ver y experimentar las cosas de maneras nuevas y refrescantes. Visitar un museo, por ejemplo, puede cambiar nuestra percepción del mundo, revelando aspectos de la realidad que antes no notábamos y, en efecto, creando una «nueva realidad» para el observador. El arte no copia el mundo, lo moldea.

¿Goodman cree que las emociones son importantes en el arte?

Sí, Goodman enfatiza el papel cognitivo de las emociones en la aprehensión de una obra de arte. Para él, sentir emociones (positivas o negativas) al interactuar con el arte no es un mero subproducto hedonista, sino una forma de percibir la obra y el mundo a través de ella. Por ejemplo, sentir melancolía al escuchar una pieza musical puede ser una manera de percibir características musicales de la obra y de entender el mundo en esos términos. Las emociones, en este sentido, sirven a la comprensión y amplían nuestro conocimiento.

¿Por qué la autenticidad es crucial en la pintura pero no en la música para Goodman?

La diferencia radica en la distinción entre artes autográficas y alográficas. La pintura es un arte autográfico, lo que significa que la identidad de la obra está ligada a su historia de producción y al objeto físico original. Un falso Rembrandt, por muy idéntico que parezca, no es el Rembrandt original porque carece de la historia de haber sido pintado por él. La autenticidad es, por tanto, estéticamente relevante. La música, en cambio, es un arte alográfico. Su identidad está definida por una partitura notacional, que permite múltiples interpretaciones que son todas instancias genuinas de la obra siempre que cumplan con la notación. La autenticidad del objeto físico (la partitura original o una copia) o de la ejecución particular no es lo que define la identidad de la obra musical en sí.

¿Qué es el estilo según Goodman?

El estilo, para Goodman, no es solo una cuestión de forma, sino que abarca también el contenido y las emociones expresadas. Las características estilísticas de una obra son aquellas propiedades simbólicas que nos permiten situarla en un determinado lugar, período de tiempo o dentro de la obra de un artista específico. Funcionan, metafóricamente, como una «firma» de la obra, ayudándonos a responder preguntas como «¿dónde?», «¿cuándo?» y «¿quién?». Conocer el estilo de una obra es estéticamente relevante porque informa cómo debemos mirarla, escucharla o leerla, proporcionando una base para descubrir cómo se diferencia y se asemeja a otras obras. El estilo, por tanto, es integral para la comprensión de las obras de arte y los mundos que presentan.

La filosofía del arte de Nelson Goodman representa una audaz invitación a repensar la naturaleza misma del arte y su lugar en el vasto entramado del conocimiento humano. Al despojarlo de mistificaciones y sentimentalismos, y al ubicarlo firmemente dentro de una teoría general de los símbolos, Goodman nos revela que el arte no es un lujo o un mero entretenimiento, sino una forma fundamental de descubrimiento y creación de mundos. Su énfasis en la función cognitiva del arte, la importancia de la denotación y la ejemplificación, el poder transformador de la metáfora, y la distinción entre artes autográficas y alográficas, no solo proporciona herramientas analíticas rigurosas, sino que también subraya la profunda interconexión entre el arte, la ciencia y la experiencia cotidiana. En última instancia, la visión de Goodman nos anima a ver cada obra de arte como un complejo acto de comunicación simbólica, una clave para desentrañar y construir las realidades en las que vivimos, y un testimonio del inagotable impulso humano por comprender y dar forma a su universo.

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