¿Cuáles son las metáforas del poema "El Mar"?

El Mar en Metáforas: Perro, Cuna y Tumba Eterna

30/06/2012

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Las metáforas son hilos invisibles que tejen la realidad, dándole nuevas formas y significados. Nos permiten comprender lo complejo a través de lo familiar, lo abstracto mediante lo concreto, y lo inmenso a través de lo íntimo. Pocos elementos de la naturaleza son tan ricos en simbolismo y tan propicios para la creación metafórica como el mar. Su vastedad, su misterio, su constante movimiento y su capacidad tanto para dar vida como para quitarla, lo convierten en una fuente inagotable de inspiración para poetas y escritores. En este artículo, exploraremos cómo dos visiones poéticas, la de James Reeves y la de Alfonsina Storni, utilizan el mar como un lienzo para sus metáforas, transformándolo en un ser vivo con personalidad propia o en un destino final de profunda significación existencial.

¿Qué relación tiene Alfonsina con el mar?
Alfonsina Storni fue uno de esos espíritus ligados a la naturaleza, que siempre se sintió atraída por el mar y sus enigmas, y ante la cercanía de la muerte decidió salir a su encuentro y fundirse con sus aguas, a las que se sabía consagrada desde siempre.
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El Mar como un Canino Gigante: La Metáfora de James Reeves

El poema “El Mar” de James Reeves nos ofrece una de las metáforas más vívidas y extendidas que se hayan escrito sobre el océano. Reeves no se limita a una simple comparación, sino que desarrolla una metáfora central que persiste a lo largo de todo el poema: el mar es comparado con un perro. Esta imagen inicial se despliega en una serie de correspondencias que detallan cada estado del mar con una actitud canina, creando una personificación tan completa que el lector casi puede ver y escuchar a este gigantesco “perro marino”.

Cuando el mar está agitado, Reeves lo describe como un perro hambriento. Esta imagen evoca la ferocidad y la urgencia de las olas rompiendo, como si el mar estuviera buscando algo, quizás alimento, con una energía desbordante. El rugido del mar, ese sonido potente y constante que resuena en la costa, es equiparado al aullido de un perro. Este símil auditivo intensifica la sensación de la presencia del mar, dándole una voz animal que puede sonar tanto amenazante como melancólica. El aullido sugiere una fuerza primigenia, una comunicación con lo salvaje y lo indómito del océano.

Pero el mar, al igual que un perro, también conoce la calma. Cuando las aguas se aquietan, el poeta lo compara con un perro dormido. Esta es una imagen de paz y quietud, donde la inmensidad del océano parece descansar, su energía contenida y su furia silenciada. Uno puede imaginar a este gigantesco can echado en la arena, respirando suavemente, sus movimientos apenas perceptibles. La elección del perro no es aleatoria; este animal, tan familiar para el ser humano, permite a Reeves dotar al mar de cualidades que van más allá de lo puramente descriptivo: le otorga lealtad (en su constante presencia), una naturaleza dual (salvaje y apacible), y una vitalidad innegable.

El poema de Reeves se centra en los sonidos del mar, utilizando esta metáfora para amplificar la experiencia auditiva. Las rimas y los ritmos irregulares del poema imitan la naturaleza cambiante de las olas, reforzando la idea de un ser vivo que respira y se mueve con una cadencia impredecible. A través de esta metáfora extendida, Reeves logra que el lector no solo vea el mar, sino que lo sienta como una entidad con personalidad, con hambre, con voz y con la capacidad de dormir, transformando un elemento natural en un personaje memorable y dinámico.

Alfonsina y el Mar: Un Canto de Despedida y Fusión

La relación de Alfonsina Storni con el mar es profundamente diferente a la visión lúdica y descriptiva de Reeves. Para Storni, el mar no es solo un escenario, sino un destino, un confidente y, finalmente, un lugar de fusión y liberación. La canción “Alfonsina y el Mar”, inmortalizada por Mercedes Sosa, es un emotivo homenaje a la vida y trágico final de la poetisa argentina.

La historia de Alfonsina Storni es el telón de fondo para comprender las metáforas de su despedida. Diagnosticada con cáncer de pecho en 1935, y tras una operación que la marcó profundamente, su salud se deterioró. En la madrugada del 25 de octubre de 1938, tras una noche de inmenso dolor, dictó una carta a su hijo y se arrojó al mar en Mar del Plata. Al día siguiente, el periódico La Nación publicó su poema de despedida, “Voy a dormir”, que revela una serie de metáforas que prefiguran su unión final con la naturaleza.

¿Qué expresa el poema de Alfonsina y el mar?
La canción cuenta la historia de la poetisa argentina Alfonsina Storni, la que en 1935 fue diagnosticada de cáncer de pecho y tuvo que someterse a una operación quirúrgica donde se le extirpó el seno derecho. El hecho de tener que pasar por una mutilación física para seguir viva la marcó profundamente.

Las Metáforas de “Voy a dormir”

En “Voy a dormir”, Alfonsina se dirige a una “nodriza fina”, una figura maternal y nutricia que en este contexto es la Tierra misma, la Naturaleza, o incluso la Muerte que la acoge. Las metáforas que describen a esta nodriza son exquisitas: “Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas”. Estas imágenes evocan una fusión completa con el entorno natural, donde su cuerpo se reintegraría a la tierra, a la vegetación, al ciclo vital. La nodriza es quien la “acuesta” y le prepara el lecho final: “tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados”. Las “sábanas terrosas” y el “edredón de musgos” son metáforas directas de la tierra que la cubrirá, un lecho de muerte que es también un lecho de paz y retorno.

La petición de una lámpara es otra metáfora conmovedora: “Ponme una lámpara a la cabecera; una constelación; la que te guste; todas son buenas; bájala un poquito”. Aquí, la lámpara no es un objeto mundano, sino una constelación, una estrella. Esto eleva su descanso a un plano cósmico, universal. No es solo un dormir, es una inmersión en la inmensidad del universo, donde su espíritu se une a las estrellas, un destino que trasciende lo terrenal.

Finalmente, su despedida: “Déjame sola: oyes romper los brotes… te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que olvides… Gracias. Ah, un encargo: si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido…”. La frase “he salido” es una metáfora sutil y a la vez contundente de su partida definitiva, de su tránsito hacia otro estado, ya inalcanzable para el mundo de los vivos. Es una forma elegante y poética de anunciar su muerte, sin nombrarla directamente.

Las Metáforas de la Canción “Alfonsina y el Mar”

La canción, compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna, profundiza en el simbolismo de la relación de Alfonsina con el mar. La letra está plagada de metáforas que evocan su viaje final:

  • “Por la blanda arena que lame el mar / Su pequeña huella no vuelve más”: La “pequeña huella” es una metáfora de su existencia terrenal, que se borra al ser absorbida por el mar, indicando un punto de no retorno.
  • “Un sendero solo de pena y silencio llegó / Hasta el agua profunda”: Este “sendero” es su camino hacia la muerte, un camino solitario y doloroso que culmina en la inmensidad del océano.
  • “Para recostarte arrullada en el canto de las / Caracolas marinas”: El mar la acuna, las caracolas cantan una nana, convirtiendo el acto de morir en un apacible sueño, una metáfora de la paz encontrada.
  • “Una voz antigua de viento y de sal / Te requiebra el alma y la está llevando”: La “voz antigua” es la llamada del mar, una fuerza elemental y primordial que la atrae y la transporta. Es la personificación del destino o de la naturaleza misma que la reclama.
  • “Y te vas hacia allá, como en sueños / Dormida, Alfonsina, vestida de mar”: Esta es una de las metáforas más potentes. “Vestida de mar” significa que se ha fusionado con él, que el mar es ahora su mortaja y su esencia. Ella se convierte en parte del mar, trascendiendo su forma física.
  • “Cinco sirenitas te llevarán / Por caminos de algas y de coral”: Las sirenitas son figuras míticas que guían su alma hacia las profundidades, suavizando la idea de la muerte y dotándola de un aire fantástico y etéreo. Los “caminos de algas y de coral” son metáforas del lecho marino, su nuevo hogar.
  • “Y fosforescentes caballos marinos harán / Una ronda a tu lado”: Estos seres marinos, llenos de luz, sugieren una compañía mística y protectora en su viaje final, transformando la soledad de la muerte en una procesión serena y bella.

La Profunda Relación de Alfonsina con el Mar: Más Allá de la Despedida

La conexión de Alfonsina Storni con el mar no fue una elección fortuita en su final, sino una relación profunda y recurrente a lo largo de su vida y obra. Como señala Gastón Bachelard en “El agua y los sueños”, existe una relación onírica entre el viaje, la muerte y el agua, donde el agua se presenta como un elemento de retorno al origen, a un útero maternal. Alfonsina, con su espíritu agudo, percibió esta vinculación secreta con el universo.

Su infancia, marcada por la travesía del Atlántico y la residencia frente al puerto de Rosario, la expuso temprano a la inmensidad y al rumor incesante de las olas. En su poema “Frente al mar”, esta experiencia se traduce en una metáfora cruda y poderosa:

“Oh mar, enorme mar, corazón fiero
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.”

Aquí, el mar es un “corazón fiero” y “malo”, una entidad poderosa y destructiva. La imagen del “palo que se pudre en tus ondas” es una metáfora de la fragilidad humana ante la fuerza del mar, y una premonición de su propia desintegración y fusión con ese “pudridero líquido” que es el océano. Esta imagen del mar como un lugar de disolución y retorno es constante en su obra.

En su “Diario de navegación”, Alfonsina profundiza en esta visión, describiendo el mar con “ojos ahogados, transparentes, acuosos, suplicantes”. Esta personificación del mar con ojos de ahogados es una metáfora de la muerte que habita en sus profundidades, una presencia que la llama. Su deseo de “bajar al fondo del mar. Bajar con los ojos abiertos, caminar libre por sus cavernas, respirar su masa” es una metáfora de su anhelo de comprensión, de fusión con el misterio del origen de la vida que, paradójicamente, se encuentra en las profundidades de la muerte.

¿Qué significa la canción
La canción es un homenaje a la poetisa argentina Alfonsina Storni, que se suicidó en 1938 en Mar de Plata lanzándose al mar desde una escollera. Storni sufría constantes depresiones y trastornos nerviosos, que reflejaba en sus letras. Un diagnóstico de cáncer la llevó a tomar la decisión de acabar con su vida.

La idea de que “la muerte es un viaje y el viaje es una muerte” resuena en su obra. El mar se convierte en la corriente del “largo río que va a dar al gran mar de la muerte”. Para ella, el ahogado no es simplemente un muerto, sino “un muerto con el que se puede soñar indefinidamente”. Esta es una metáfora profunda de la eternidad y la continuidad que encuentra en el mar, un lugar donde el sueño y la existencia se funden en un ciclo sin fin. Su poema “Un cementerio frente al mar” refuerza esta idea, donde los muertos claman a las olas que los envuelvan, deseando esa fusión total, ese retorno al abrazo acuático.

Alfonsina persiguió las constelaciones en sus versos, ese “mar de estrellas”, y quiso hacerlas suyas. En su último poema, “Voy a dormir”, la decisión de arrojarse a las olas no fue un acto de desesperación sin sentido, sino la culminación de una vida ligada al mar, una fusión consciente y metafórica con ese abrazo que le prometía sueño eterno y liberación de su sufrimiento.

El Mar como Reflejo del Alma: Metáforas Comparadas

Las metáforas de James Reeves y Alfonsina Storni sobre el mar, aunque ambas poderosas, difieren notablemente en su enfoque y significado. Mientras Reeves utiliza el mar como un objeto de observación y una fuente de personificación lúdica, Storni lo ve como un espejo de su propia existencia, un destino ineludible y un símbolo de liberación.

Reeves, a través de la metáfora del perro, nos ofrece un mar dinámico, un ser vivo externo que se manifiesta en sus sonidos y movimientos. Su visión es más descriptiva y sensorial, invitando al lector a experimentar la vitalidad del océano de una manera familiar y accesible. El mar es un compañero, a veces salvaje, a veces manso, pero siempre presente y con una personalidad reconocible.

Por otro lado, las metáforas de Storni son profundamente internas y existenciales. El mar no es un perro; es la nodriza que la acoge, el lecho final, la voz que la llama, el vestido que la envuelve, el destino que la consume y la libera. Para ella, el mar es el útero original y la tumba final, un ciclo de vida y muerte que se entrelaza con su propia mortalidad. Sus metáforas exploran la angustia, la resignación, la búsqueda de paz y la trascendencia. El mar es un elemento de fusión, donde el yo se disuelve y se convierte en parte de algo más grande y eterno.

Podemos resumir estas diferencias en la siguiente tabla comparativa:

Aspecto"El Mar" (James Reeves)"Alfonsina y el Mar" (Storni/Canción)
Naturaleza de la MetáforaExtensa, comparativa (Símil y Metáfora)Simbólica, existencial, transformadora
Rol del MarEntidad viva, animalística, dinámicaDestino final, útero maternal, tumba, liberación
TonoObservacional, vívido, a veces juguetónMelancólico, profundo, resignado, místico
EnfoqueManifestaciones físicas y sonorasConexión alma-naturaleza, muerte, trascendencia
EfectoPersonificación, imagen sensorialFusión, eternidad, paz, misterio

En esencia, Reeves nos invita a observar el mar, mientras que Storni nos invita a sentirlo y a fundirnos con él. Ambas perspectivas demuestran el poder de la metáfora para transformar nuestra percepción de la realidad y para comunicar las profundidades de la experiencia humana, ya sea la observación externa o el viaje interior hacia la trascendencia.

¿Cuáles son las metáforas del poema
En "El Mar", James Reeves compara el mar con un perro mediante una metáfora extensa: el mar agitado es como un perro hambriento, el mar rugiente es como un perro que aúlla, y el mar en calma es como un perro dormido . El poema enfatiza los sonidos del mar y utiliza rimas y ritmos irregulares.

Preguntas Frecuentes sobre el Mar y las Metáforas

¿Por qué el mar es un tema recurrente en la poesía y las metáforas?

El mar es un tema recurrente debido a su vastedad, misterio y dualidad. Representa tanto la vida (origen, sustento) como la muerte (abismo, peligro, tumba). Su movimiento constante simboliza el cambio, el tiempo y la eternidad. Además, su naturaleza indómita y su capacidad de reflejar el cielo y sus estados de ánimo lo convierten en un lienzo perfecto para proyectar emociones y conceptos humanos.

¿Qué diferencia fundamental existe entre una metáfora y un símil?

La diferencia principal radica en la forma de la comparación. Un símil establece una comparación explícita entre dos cosas utilizando las palabras "como" o "parecido a" (ej. "el mar es *como* un perro"). Una metáfora, en cambio, establece una identificación directa, afirmando que una cosa *es* otra, sin usar esas palabras comparativas, creando una equivalencia implícita (ej. "el mar *es* un perro hambriento"). En la práctica, a menudo se entrelazan, como se ve en el poema de Reeves.

¿Cómo influye la biografía de un autor en las metáforas que utiliza?

La biografía de un autor tiene una influencia profunda en sus metáforas, ya que estas a menudo surgen de experiencias personales, emociones, creencias y contextos culturales. En el caso de Alfonsina Storni, su lucha contra el cáncer y su decisión de quitarse la vida se reflejan directamente en sus metáforas del mar como un lugar de liberación y fusión, otorgándoles una capa de significado personal y existencial que las hace aún más potentes y conmovedoras.

¿Puede una metáfora cambiar el significado de un texto?

Absolutamente. Una metáfora no solo embellece el lenguaje, sino que también añade capas de significado, profundidad y emoción a un texto. Al establecer una conexión inusual entre dos conceptos, la metáfora puede obligar al lector a ver algo de una manera completamente nueva, a comprender sus implicaciones más profundas o a sentir una emoción particular. Puede transformar una descripción simple en una imagen vívida y evocadora, alterando la percepción general del mensaje.

Conclusión

Las metáforas son, sin duda, una de las herramientas más poderosas del lenguaje, capaces de trascender la mera descripción para tocar las fibras más íntimas de la experiencia humana. A través de los ejemplos de James Reeves y Alfonsina Storni, hemos visto cómo el mar, ese vasto y enigmático cuerpo de agua, puede ser transformado por la imaginación poética en un perro juguetón que ruge y duerme, o en una nodriza cósmica que ofrece el abrazo final y el sueño eterno. Cada metáfora, cada imagen, no solo nos habla del mar, sino que nos revela la compleja relación del ser humano con la naturaleza, la vida y la muerte. Estas creaciones lingüísticas no solo nos entretienen, sino que nos invitan a reflexionar, a sentir y a comprender el mundo de maneras que la literalidad jamás podría lograr, demostrando que el lenguaje, cuando se usa con maestría, es tan profundo e ilimitado como el propio océano.

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