06/08/2022
Desde los albores de la civilización, la humanidad ha buscado comprender el conocimiento: su origen, su naturaleza y su propósito. A menudo, esta búsqueda se ha simbolizado a través de poderosas metáforas, entre las cuales destaca el enigmático 'Árbol del Conocimiento'. Pero, ¿qué ocurre cuando un pensador revolucionario como Humberto Maturana nos invita a mirar el conocimiento no como algo externo a ser adquirido, sino como un proceso intrínseco a la vida misma? En este artículo, exploraremos la fascinante 'biología del conocimiento' de Maturana y cómo su perspectiva ofrece una relectura profunda y viva de la metáfora del Árbol del Conocimiento, desafiando nuestras concepciones tradicionales sobre la verdad, la realidad y la objetividad.

- Humberto Maturana: Una Biología del Conocimiento en Seis Tesis
- El Árbol del Conocimiento: Múltiples Raíces y Ramas
- Conectando los Puntos: El Árbol Vivo del Conocimiento de Maturana
- Preguntas Frecuentes sobre la Visión de Maturana y el Conocimiento
- Conclusión: Un Conocimiento que Vive y se Transforma
Humberto Maturana: Una Biología del Conocimiento en Seis Tesis
Humberto Maturana, biólogo y filósofo chileno, propuso una 'biología del conocimiento' que fusiona la comprensión de los seres vivos, la cognición y la ciencia como práctica social. Su obra se enmarca en la renovación de la cibernética y el constructivismo de las décadas de 1960 y 1970, invitándonos a abandonar la idea de una realidad objetiva e independiente para centrarnos en cómo nosotros, como observadores, construimos nuestro mundo. Para Maturana, el conocimiento no es una representación de una realidad externa, sino una forma de operar en ella, un proceso dinámico y relacional. Sus principales tesis se pueden resumir así:
- Determinación Estructural y Clausura Operativa: Los sistemas vivos están determinados por su propia estructura interna, no por instrucciones externas. Sus transformaciones posibles emergen de su estado precedente.
- Acoplamiento con el Medio: Aunque internamente cerrados en sus operaciones, los sistemas vivos están abiertos a intercambios energéticos con su entorno, adaptándose continuamente para conservar su organización. Las perturbaciones externas son compensadas por cambios internos.
- Autopoiesis: Los sistemas vivos se caracterizan por la auto-producción de sus propios componentes materiales en un espacio físico. Son sistemas iterativos que se producen y mantienen a sí mismos, lo que les permite distinguirse como unidades.
- Emocionalidad y Conducta: Las conductas (cognoscitivas) de los seres humanos están intrínsecamente ligadas a su estructura corporal y sus disposiciones emocionales. Las emociones son la base de nuestras acciones y percepciones.
- El Lenguajear como Distintivo Humano: La forma específica en que los seres humanos se relacionan con su medio se da a través del 'lenguajear', un proceso de coordinaciones de acciones consensuales en un espacio de interacción.
- El Amor como Condición Social: Las prácticas basadas en el lenguaje y las relaciones sociales propiamente dichas son posibles gracias a la emoción del 'amor', entendido como una 'pegajosidad biológica' o goce de la compañía mutua, que implica la aceptación legítima del otro en la convivencia.
Las tesis 1 a 3 delinean el concepto de autopoiesis, desarrollado junto a Francisco Varela, para explicar la organización de los sistemas vivientes. La autopoiesis es la capacidad de un sistema de producir y mantener sus propios componentes y su organización. Es un proceso de auto-creación y auto-mantenimiento que define la vida. Es crucial entender que, para Maturana, la autopoiesis se refiere al dominio de los fenómenos moleculares-vivos, no se extiende directamente a sistemas de 'tercer orden' como las sociedades, aunque estas emerjan de la interacción de individuos autopoiéticos.
Las tesis 4 a 6 abordan el nivel humano y social, donde Maturana profundiza en la relación entre lenguaje, emocionalidad y conocimiento. La conducta, o cognición, para Maturana, es cualquier operación que un sistema realiza dentro de los límites en los que puede conservar su organización y adaptación. De ahí su célebre frase: «conocer es vivir y vivir es conocer». Esto significa que todo sistema vivo, desde una bacteria hasta un ser humano, es un sistema cognitivo en tanto que genera una conducta adecuada a un dominio determinado. La validez de una conducta o conocimiento es siempre dirimida por un observador que especifica un cierto dominio particular de conocimiento.
La Ciencia como "Lenguajeo Fundado en el Deseo de Explicar"
Maturana ve la ciencia como un particular 'lenguajear' que surge del deseo humano de explicar. La validez de las explicaciones científicas, según él, no se funda en una realidad independiente, sino en consensos y coherencia operacional dentro del dominio del lenguaje. Propone cuatro operaciones fundamentales para la explicación científica:
- Presentación de un fenómeno a un observador.
- Propuesta de un mecanismo hipotético que, de realizarse, produciría el fenómeno.
- Deducción de nuevos fenómenos esperables de experimentar.
- Búsqueda de la observación de dichos fenómenos deducidos.
Estos pasos no implican una búsqueda de la verdad absoluta, sino la construcción de 'explicaciones válidas' que se sostienen en la coherencia entre diferentes dominios de operaciones. El conocimiento científico no es caprichoso, sino que está ligado a una 'lógica del razonar' que se expresa en la dinámica discursiva del 'lenguajear'.
Objetividad Trascendental vs. Objetividad Constitutiva
Uno de los puntos clave de Maturana es su crítica a la 'objetividad trascendental' o 'sin paréntesis', que postula una realidad objetiva e independiente accesible. Para él, esta visión es ciega al rol constituyente del observador. En su lugar, propone la 'objetividad constitutiva' o 'entre paréntesis', que pone el foco en las condiciones de producción del conocimiento y en la participación del observador. En esta visión, la realidad no se disocia de las operaciones que el observador utiliza para 'construirla'. Esto lleva a la idea de un 'multiverso', donde diferentes dominios de la realidad pueden coexistir, igualmente legítimos, aunque no igualmente deseables.
La objetividad trascendental, para Maturana, tiende a la univocidad y a la obediencia, mientras que la objetividad constitutiva fomenta el desacuerdo como una invitación a la reflexión responsable y a la coexistencia. Esta distinción es fundamental para entender cómo el conocimiento no es solo un producto, sino un proceso activo en el que la subjetividad y la intersubjetividad son intrínsecas.
El Árbol del Conocimiento: Múltiples Raíces y Ramas
La metáfora del 'Árbol del Conocimiento' ha resonado a lo largo de la historia, adquiriendo significados diversos en diferentes contextos culturales y filosóficos. Si bien no es un concepto directamente acuñado por Maturana, su obra nos permite reinterpretar y enriquecer esta poderosa imagen.
El Árbol Bíblico: Sabiduría, Moralidad y Consecuencia
En el Génesis, el 'Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal' es central en la narrativa de la creación y la caída. Al comer de su fruto, Adán y Eva adquieren un tipo de conocimiento que los expulsa del Edén. Las interpretaciones de este 'conocimiento' son variadas:
- Sabiduría o Omnisciencia: La capacidad de discernir 'todo' (merismo: bien y mal como opuestos que engloban la totalidad).
- Conocimiento Moral: La capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, el sentido de la moralidad y la conciencia.
- Conocimiento Sexual: La conciencia de la desnudez y la sexualidad.
- Poder de Juzgar: La sabiduría para administrar recompensa y castigo, similar a la divinidad.
En el judaísmo, este árbol representa el inicio de la mezcla de bien y mal, y el surgimiento del yetzer hara (la inclinación al mal). En el cristianismo, el consumo del fruto es el pecado original que lleva a la caída del hombre, comúnmente asociado a una manzana por un juego de palabras en latín (mālum, manzana; malum, mal). Por otro lado, el gnosticismo lo ve como algo positivo, un camino hacia la salvación, mientras que el islam lo presenta como un 'árbol de la inmortalidad' o simplemente 'el árbol', cuyo fruto llevó a una 'resbaladiza' pero perdonable transgresión.
En estas interpretaciones, el conocimiento es a menudo visto como una posesión, algo que se adquiere de una fuente externa y que tiene consecuencias directas, a menudo morales o existenciales. Es un conocimiento que, al ser aprehendido, transforma al individuo y su relación con el mundo.
El Árbol de la Filosofía de Descartes: Un Sistema Unificado
René Descartes, en el prefacio de sus Principios de filosofía, utilizó la metáfora del árbol para describir la estructura del conocimiento filosófico. Para él, el conocimiento es un sistema unificado con una jerarquía clara:
- Raíces: La metafísica, que proporciona los fundamentos inmutables.
- Tronco: La física, que se deriva de esos fundamentos.
- Ramas: Todas las demás ciencias, como la medicina, la mecánica y la moral, que crecen del tronco.
La visión de Descartes es de un conocimiento racional, deductivo y sistemático, donde cada parte se sostiene en la anterior, buscando la certeza y el dominio sobre la naturaleza. Es un árbol que se eleva hacia la claridad y la distinción, donde el observador es un sujeto racional que busca desentrañar las verdades universales.
Conectando los Puntos: El Árbol Vivo del Conocimiento de Maturana
¿Cómo se relaciona la 'biología del conocimiento' de Maturana con estas dos poderosas metáforas del árbol? La perspectiva de Maturana no niega la existencia de un 'conocimiento', sino que redefine radicalmente su naturaleza. Para él, el conocimiento no es un fruto preexistente en un árbol externo a nosotros, ni un sistema deductivo que se construye desde fundamentos absolutos. En cambio, el conocimiento es un proceso inherente a nuestra existencia como seres vivos.

Si tuviéramos que dibujar el 'árbol del conocimiento' según Maturana, sus raíces serían la autopoiesis y la determinación estructural, es decir, nuestra propia constitución como seres vivos que se auto-producen y mantienen. El tronco sería la cognición misma, entendida como el vivir, el operar de un sistema en su acoplamiento estructural con el medio. Las ramas serían las diversas formas de 'lenguajear', las coordinaciones de acciones consensuales que dan lugar a los distintos dominios de conocimiento, incluyendo la ciencia, el arte, la moralidad y las relaciones sociales. Cada una de estas ramas, aunque distintas, está intrínsecamente conectada a la raíz biológica de nuestra existencia.
La 'objetividad constitutiva' de Maturana nos invita a ver que los frutos de este árbol no son verdades universales e inmutables, sino consensos operacionales que surgen en dominios de interacción específicos. La 'verdad' no es una correspondencia con una realidad trascendente, sino la viabilidad de una conducta o una explicación dentro de un dominio particular de 'lenguajear'. Esto contrasta fuertemente con la idea bíblica de un conocimiento que se adquiere de una fuente externa y con la visión cartesiana de un sistema de verdades absolutas.
El 'Árbol del Conocimiento' de Maturana no es estático; es un árbol vivo, en constante co-deriva con su entorno y con otros árboles (otros observadores). Sus hojas y frutos cambian a medida que los dominios de interacción y las emociones que los sustentan se transforman. La emocionalidad, lejos de ser un obstáculo para la objetividad, es la base que direcciona nuestras preguntas y preocupaciones, moldeando qué deseamos explicar y cómo lo explicamos. El 'amor' se convierte en la savia que permite la coexistencia y la construcción consensual de los dominios sociales, incluyendo la ciencia.
Su visión nos libera de la carga de buscar una 'única realidad' o una 'verdad última', abriéndonos a la riqueza de un 'multiverso' de realidades explicativas, todas legítimas en sus propios dominios de coherencia operacional. Esto tiene implicaciones profundas para la convivencia, sugiriendo que el desacuerdo no es una negación del otro, sino una invitación a la reflexión y a la coexistencia responsable.
Tabla Comparativa: Visiones del Conocimiento y el Árbol
| Aspecto | Árbol Bíblico (Interpretación Tradicional) | Árbol de la Filosofía (Descartes) | Biología del Conocimiento (Maturana) |
|---|---|---|---|
| Origen del Conocimiento | Adquisición de un fruto externo (revelación/transgresión). | Deducción racional desde principios fundamentales (metafísica). | Proceso inherente a la vida y el operar del sistema vivo (autopoiesis). |
| Naturaleza de la Realidad | Objetiva, externa, preexistente, con verdades morales absolutas. | Objetiva, mecánica, cognoscible a través de la razón. | Constituida por las operaciones del observador; un 'multiverso' de dominios. |
| Rol del Observador | Receptor pasivo de conocimiento/transgresor activo. | Sujeto racional que descubre verdades universales. | Agente activo y constituyente que 'trae a la mano' la realidad a través de su operar. |
| Verdad y Validez | Correspondencia con lo divino o moralmente absoluto. | Certeza y claridad racional, coherencia lógica. | Coherencia operacional y consenso en un dominio de 'lenguajear'; viabilidad. |
| Propósito del Conocimiento | Discernimiento moral, consecuencias existenciales. | Dominio de la naturaleza, progreso científico y tecnológico. | Conservación de la organización, adaptación, convivencia, explicar el propio operar. |
| Emocionalidad | A menudo vista como una distracción o una fuente de pecado. | Separada de la razón, a ser controlada o ignorada. | Fundamental y constitutiva de la conducta y el 'lenguajear'; direcciona la cognición. |
Preguntas Frecuentes sobre la Visión de Maturana y el Conocimiento
¿Qué significa que “conocer es vivir y vivir es conocer” según Maturana?
Para Maturana, la cognición no es un proceso exclusivo de los seres humanos, sino una característica fundamental de todos los sistemas vivos. Cualquier operación que un sistema realiza para mantener su organización y su adaptación en un entorno es una forma de conocer. Es decir, la vida misma es un proceso cognitivo continuo de interacción y adaptación. No hay una separación entre el ser y el conocer; son aspectos inseparables de la existencia de un ser vivo.
¿Por qué Maturana habla de “objetividad entre paréntesis”?
La “objetividad entre paréntesis” (u objetividad constitutiva) es la propuesta de Maturana para reconocer que toda afirmación de conocimiento es siempre realizada por un observador y depende de sus operaciones y su estructura biológica y cultural. Pone “entre paréntesis” la pretensión de una realidad independiente del observador (la “objetividad sin paréntesis” o trascendental). Al hacerlo, nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras propias acciones y estructuras constituyen el dominio de lo que conocemos, abriendo espacio para múltiples realidades válidas, aunque no todas sean igualmente deseables.
¿Cuál es la diferencia entre el árbol del conocimiento bíblico y la visión de Maturana?
El árbol del conocimiento bíblico representa la adquisición de un conocimiento externo (a menudo moral) que transforma al ser humano y tiene consecuencias preestablecidas. En contraste, la visión de Maturana no postula un conocimiento externo a ser "tomado" o un sistema de verdades preexistentes. Para él, el conocimiento es un proceso activo, inherente a la vida, que emerge de la interacción y la co-construcción de la realidad por parte del observador. Su "árbol" sería el de la vida misma, cuyas ramas son los dominios de conocimiento que se generan en el constante 'lenguajear' y acoplamiento estructural.
¿Cómo influyen las emociones en el conocimiento según Maturana?
Para Maturana, las emociones no son meras reacciones subjetivas, sino disposiciones corporales que fundan y direccionalizan nuestras conductas, incluyendo el conocimiento y el razonamiento. No son un obstáculo para la razón, sino su fundamento. Lo que elegimos observar, las preguntas que nos hacemos y los criterios que utilizamos para validar nuestras explicaciones están intrínsecamente ligados a nuestra emocionalidad. Las emociones, como el 'amor', son incluso la base que permite la constitución de los sistemas sociales y el 'lenguajear' consensual que hace posible la ciencia.
¿Es el conocimiento científico, según Maturana, subjetivo?
Maturana no diría que el conocimiento científico es simplemente "subjetivo" en el sentido de ser caprichoso o individualmente arbitrario. En cambio, es intersubjetivo y consensual. Si bien se reconoce el rol constitutivo del observador (su "subjetividad" en el sentido de su estructura y experiencia), la validez científica se establece a través de consensos operacionales dentro de una comunidad de 'lenguajear'. No se busca una verdad absoluta independiente, sino la coherencia y la viabilidad de las explicaciones dentro de un dominio de experiencia compartida. Es una forma de objetividad que reconoce su fundamento en la experiencia y el acuerdo, la "objetividad entre paréntesis".
Conclusión: Un Conocimiento que Vive y se Transforma
La propuesta de Humberto Maturana nos invita a una profunda reevaluación de lo que entendemos por conocimiento y objetividad. Lejos de ser una mera recopilación de datos o un reflejo pasivo de una realidad externa, el conocimiento es, en su esencia, un proceso vital, dinámico y relacional. Su 'biología del conocimiento' nos muestra que nuestras verdades no son descubiertas en un 'árbol' trascendente, sino que son 'traídas a la mano' a través de nuestro operar como seres vivos, en constante acoplamiento con nuestro entorno y en coordinaciones consensuales con otros. Esta visión no solo enriquece la milenaria metáfora del Árbol del Conocimiento, dándole raíces biológicas y ramas que se extienden a la emocionalidad y el lenguaje, sino que también nos ofrece una perspectiva liberadora y profundamente ética: al reconocer que vivimos en un 'multiverso' de realidades válidas, se abre un espacio para la coexistencia, la reflexión responsable y una comprensión más profunda de nosotros mismos y de nuestro papel activo en la construcción del mundo que habitamos. El conocimiento, para Maturana, no es una posesión estática, sino una danza continua entre el vivir y el explicar, un árbol que crece y se transforma con cada interacción y cada acto de convivencia.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Árbol del Conocimiento: La Visión Viva de Maturana puedes visitar la categoría Metáforas.
