¿Cómo hacer un poema con metáforas?

Lenguaje Literal vs. Metafórico: Más Allá de lo Obvio

09/08/2014

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Desde la escuela, nos enseñaron que hay una forma de hablar “literal” y otra “figurada”. Intuitivamente, entendemos que si decimos “El sol es el objeto más brillante visible desde la Tierra”, estamos hablando de una estrella; pero si Shakespeare proclama “Julieta es el sol”, no se refiere a que Julieta sea una masa incandescente de gas. Esta distinción, arraigada en nuestra lingüística popular, sugiere que el uso figurado es una desviación de la norma literal. Sin embargo, el estudio moderno del lenguaje revela una complejidad sorprendente: la desviación del significado es mucho más común de lo que pensamos, incluso en lo que consideramos usos puramente literales. Esto nos lleva a una pregunta crucial: si la desviación es la norma, ¿sigue siendo relevante la distinción entre lo literal y lo metafórico para entender cómo nos comunicamos?

A pesar de la omnipresencia de la modulación léxica y la polisemia –fenómenos donde el significado de una palabra se ajusta sutilmente al contexto–, sostenemos que la diferencia entre el lenguaje literal y el metafórico no solo es válida, sino fundamental. Esta distinción es vital porque los usos literales transmiten información y conocimiento de una manera que los metafóricos no pueden. Para comprender cómo se comparte el conocimiento a través del lenguaje, es imperativo entender y preservar esta distinción. La clave reside en que los usos literales de una palabra se realizan con la intención de conformarse a una práctica de uso establecida, mientras que los usos metafóricos, aunque no se ajustan a esta norma, dependen intrínsecamente de ella.

¿Cuál es un sinónimo de la palabra metáfora?
(sustantivo) en el sentido de figura retórica . Sinónimos. figura retórica. alegoría. analogía.
Índice de Contenido

La Perspectiva Popular vs. la Realidad Lingüística

La noción común es que el significado literal de una expresión es fijo y existe independientemente del contexto. Los significados no literales, por tanto, se desvían de este significado “estándar”. Por ejemplo, si el diccionario define “silencioso” como “que no produce sonido”, entonces decir “Aquí está silencioso” en una sala con el zumbido de un refrigerador parece una desviación. Sin embargo, no lo consideramos un uso no literal. De manera similar, cuando decimos “John cortó el pastel”, el significado de “cortar” se “ajusta” a la acción apropiada para un pastel, diferente de “cortar el césped” o “cortar el pelo”. Aunque estos significados son distintos del significado genérico del verbo “cortar”, no los percibimos como no literales.

Teóricos de la relevancia, como Wilson y Carston, argumentan que la “interpretación de casi todas las palabras” se “afina” al contexto. Recanati va más allá, afirmando que procesos como el enriquecimiento o la flexibilización son universales, y que no hay enunciado, por explícito que sea, cuya interpretación no implique ajustar los significados convencionales de las palabras a las particularidades de la situación. Esta visión se apoya en el trabajo reciente sobre la polisemia, donde una misma palabra puede tener múltiples sentidos relacionados (como “libro” que puede referirse al objeto físico o al contenido intelectual). Experimentos psicolingüísticos demuestran que, a diferencia de los homónimos (ej. “banco” de sentarse vs. “banco” financiero), las palabras polisémicas tienen una única representación mental que es neutral entre sus sentidos. Esto implica que la mayoría de las palabras de contenido, en su uso, “se desvían” del significado del tipo de palabra. Si la desviación de significado es tan ubicua, surge la pregunta de si la distinción literal/no literal tiene algún valor teórico o si es solo una noción del sentido común sin poder explicativo real.

La Importancia Teórica de la Distinción Literal-Metafórico

A pesar de la ubicuidad de la desviación contextual, la distinción entre lo literal y lo metafórico posee un peso explicativo crucial en la teoría de la comunicación. ¿Por qué? Porque la comunicación a menudo tiene como objetivo la transmisión de conocimiento sobre un tema específico. Las expresiones metafóricas, por su propia naturaleza, no contribuyen a este proceso de la misma manera que las literales. Veamos un ejemplo: en el ámbito legal, los redactores de leyes y contratos se esfuerzan por evitar expresiones no literales (salvo las altamente convencionalizadas) para garantizar la claridad y la interpretación intencionada. Aquí, la precisión literal es una norma de comunicación fundamental.

Pero la relevancia va más allá de las normas. Consideremos la ciencia. Si un científico cognitivo te dice: “La mente es una computadora”, es razonable preguntar: “¿Es la mente literalmente una computadora?”. Si la respuesta es “No”, y solo es metafóricamente cierto, entonces el científico aún no ha propuesto una teoría concreta de la mente. Simplemente ha sugerido una analogía, un punto de partida heurístico, no una explicación que pueda ser confirmada o refutada. Una metáfora puede ser un proxy para una explicación, pero no la explicación en sí misma. “Julieta es el sol” es, quizás, figurativamente cierto, pero carece de interés astronómico. De manera similar, que las mentes, metafóricamente hablando, tengan partes (como un cuaderno), puede ser interesante para la ciencia cognitiva como una “línea de pensamiento”, pero no como una explicación literal. La clave es que solo un uso literal de “sol” puede ser un eslabón en la cadena de transmisión de conocimiento sobre el cuerpo celeste; un uso metafórico no puede. La aseveración metafórica “Richard es un gorila” trata sobre Richard, no sobre los gorilas reales. Esta es una observación no normativa sobre la comunicación que necesita ser explicada: ¿qué hay en la mecánica de la comunicación que limita la transferencia de conocimiento de esta manera?

Problemas con Explicaciones Anteriores: Discrepancia Sentida y Supresión de Rasgos

Algunas teorías han intentado rescatar la noción de lo no literal. Recanati propuso que la no-literalidad se manifiesta como una “discrepancia sentida” entre el significado convencional y el significado de la expresión. Por ejemplo, al escuchar “El cajero automático se tragó mi tarjeta de crédito, la masticó y la escupió”, se sentiría una tensión entre la máquina y las acciones humanas atribuidas. Sin embargo, esta “discrepancia sentida” no es suficiente ni necesaria para la no-literalidad. No es suficiente porque enunciados literalmente falsos, como “El cuadrado en el que pensó Meinong es redondo”, también generan una discrepancia, pero todas sus palabras se usan literalmente. Tampoco es necesaria, ya que muchas metáforas, especialmente las convencionales o las que encajan bien en el contexto, no provocan ninguna “tensión” en el oyente, como “Paul Pogba no es un santo”. Las investigaciones experimentales muestran que las metáforas novedosas pueden procesarse tan rutinariamente como las expresiones literales si hay suficiente información contextual, desafiando la idea de una fase inicial de interpretación literal seguida de rechazo.

Otra propuesta en lingüística es la “supresión de rasgos” semánticos. La idea es que las palabras tienen rasgos (fonéticos, sintácticos, semánticos) y si un rasgo “privilegiado” no se despliega en el significado de la palabra en un contexto dado, el resultado es un uso no literal. Por ejemplo, si “conejo” tiene el rasgo [+ANIMAL DE GRANJA], su supresión en “Ese hombre es un conejo” (metáfora) podría explicar la no-literalidad. No obstante, este enfoque enfrenta problemas. Primero, los rasgos supuestamente suprimidos en usos metafóricos también se suprimen en usos literales. Por ejemplo, [+CARNE] se suprime en “Vi un conejo corriendo” (literal) y [+ANIMAL DE GRANJA] en “Estoy cocinando conejo” (literal). Segundo, la evidencia lingüística sugiere que los rasgos semánticos más importantes (como la estructura de eventos de los verbos) se conservan tanto en usos literales como metafóricos. Por ejemplo, el verbo “blush” (sonrojarse) en inglés es atélico (describe un estado), mientras que su equivalente italiano “arrosire” es télico (describe un cambio de estado). Esta diferencia se mantiene en sus usos metafóricos (“El cielo se sonrojó” / “Il cielo arrossí”). Estos problemas sugieren que debemos buscar una explicación diferente para la distinción literal/no literal.

CaracterísticaLenguaje LiteralLenguaje Metafórico
Intención del HablanteConformarse a una práctica de uso establecida.No conformarse a la práctica establecida, pero depender de ella.
Transmisión de ConocimientoAbre un canal directo de información sobre el referente.Bloquea el canal directo de información sobre el "vehículo" de la metáfora.
Relación con el Significado OriginalMantiene o modula el significado, pero con continuidad intencional.Deriva y depende del significado original, desviándose intencionalmente.
Ejemplo"El sol es una estrella"."Julieta es el sol".
Valor Científico/LegalDirectamente relevante para la explicación o codificación de la realidad.Puede ser una heurística o un punto de partida, pero no una explicación final.

La Propuesta de la No Conformidad (NCV)

Nuestra propuesta es que los usos literales de una palabra se realizan con la intención de continuar una “tradición” de uso. Esto implica que el hablante pretende conformarse y usar la palabra como otras personas, especialmente sus creadores, la usan o usaron. Un uso metafórico, en cambio, no se ajusta a esta tradición, pero depende de la práctica preexistente de los usos literales. Esta es una visión de “dependencia asimétrica”: lo metafórico se deriva de lo literal y, por lo tanto, depende de ello, pero la convención literal no depende de los usos metafóricos.

Para ilustrar esta idea, intenta acuñar una nueva palabra monomorfémica y usarla simultáneamente de forma metafórica. No puedes. ¿Por qué? Porque el significado y el uso literal deben establecerse antes de que puedas desviarte de ellos. No se puede subvertir una nueva moda al mismo tiempo que se inicia. Esto nos lleva a la distinción entre:

  • Cadena Conservadora: La palabra se origina y se transmite de hablante a hablante, donde cada uno tiene la intención de conformarse al uso de quienes la adquirió. Incluso si el significado cambia por errores (como en el famoso ejemplo de “Madagascar”, donde un error de Marco Polo cambió el referente de un nombre), la intención de conformarse a la práctica original persiste. Esta intención de “seguir la corriente” es el núcleo de los enunciados literales. Una palabra en una cadena conservadora actúa como un “canal para la adquisición de conocimiento” sobre su referente, lo que la hace literal y científicamente importante.
  • Cadena Creativa: La palabra se origina y se transmite, pero algunos usos no se hacen con la intención de conformarse al uso de quienes la adquirieron. Sin embargo, estos usos dependen (y se pretende que dependan) de los usos originales y son sensibles a cierta información asociada con ellos. Cuando Shakespeare escribió: “Es el este, y Julieta es el sol”, no pretendía conformarse al uso original de “sol”. No quería decir que Julieta fuera una estrella. Pero tampoco pretendía crear una nueva palabra. Usó “sol” porque ya tenía un uso establecido que se refería a la estrella. Sin ese uso establecido, las expresiones no literales no serían posibles. La tensión entre la intención no conformista del hablante y la intención de respetar cierta información de los usos originales debe resolverse, y así se le atribuye a la palabra un significado que respete ambas.

En resumen, la Visión de No Conformidad (NCV) postula que un uso literal de una palabra es parte de una cadena conservadora; un uso no literal (como la metáfora) no es un uso original ni se hace con la intención de conformarse, pero es sensible a la información asociada con el uso original. Por ejemplo, al decir “La mente es una computadora”, si el hablante pretende conformarse al uso original de “computadora”, se abre un canal de información sobre las computadoras. Si, por el contrario, se usa sin esa intención de conformidad, el canal de conocimiento se bloquea, como ocurre con “Julieta es el sol”, que no contribuye a la astronomía. Las metáforas muertas, a diferencia de las vivas, ya no son sensibles a la información asociada con el uso original (ej. “ojo de la aguja”), lo que las despoja de su carácter metafórico, como los patos de juguete ya no son patos.

Ventajas de la Visión de No Conformidad

La NCV ofrece varias ventajas significativas. En primer lugar, permite que la modulación léxica y la polisemia se integren en los usos literales. Esto significa que podemos tener múltiples significados contextuales para una palabra sin que dejen de ser usos literales, siempre que la intención del hablante sea conformarse a la práctica original. No se requiere asumir un significado “estable” inmutable para la palabra, solo la existencia de usos originales y la intención de conformidad o no conformidad.

Además, la NCV aborda elegantemente problemas que otras teorías, como la griceana, no pueden resolver. Grice veía las metáforas como violaciones de la máxima de veracidad, donde la falsedad obvia del significado literal de la oración autorizaba una interpretación metafórica. Sin embargo, esto falla en casos como “Moscú es una ciudad fría”, que puede ser literalmente cierta pero también intencionadamente metafórica (ej. sobre su gente). Según la NCV, si es metafórica, no se trata de la temperatura, no es una contribución a la meteorología. Del mismo modo, las metáforas negadas, como “Ningún hombre es una isla”, son problemáticas para Grice, pero la NCV las cubre: si es metafórica, no trata de geografía. Si es literal, sí.

¿Qué significa un significado metafórico?
/m\u025bt\u0259\u02c8f\u0254r\u026ak\u0259l/ Algo es metafórico cuando se usa para representar o simbolizar otra cosa . Por ejemplo, un cielo oscuro en un poema podría ser una representación metafórica de la tristeza. Si tomas clases de poesía, usarás el adjetivo metafórico constantemente; los poemas suelen estar llenos de metáforas.

La NCV también se extiende fácilmente a las metáforas verbales (ej. “El motor se quejó”) y, crucialmente, a la metonimia. Casos clásicos como “10 Downing Street” (para referirse al gobierno británico) o “El sándwich de jamón está estacionado afuera” (para referirse a una persona) son claramente no literales. El uso se basa en una tradición existente, pero no se pretende que pertenezca a ella. No se aprende sobre sándwiches de jamón a partir de esa frase, el canal de información está bloqueado, al igual que en las metáforas. Esto demuestra la coherencia de la NCV al categorizar estos fenómenos como no literales sin estipulaciones adicionales.

Sin embargo, la ironía presenta un desafío. Tradicionalmente clasificada junto a la metáfora y la metonimia como un “tropo”, la ironía (ej. “¡Qué día tan hermoso para un picnic!” dicho bajo la lluvia) no parece encajar en la NCV. La ironía no implica que el hablante use las palabras de una manera nueva o no conforme a la tradición. Más bien, expresa una actitud disociativa hacia el enunciado o su contenido. Estudios recientes sugieren que la ironía se procesa de manera diferente a la metáfora y la metonimia, lo que refuerza la idea de que son fenómenos distintos. No obstante, en casos donde la actitud irónica se aplica a una palabra específica (ej. “Dejé mi bolso en el restaurante y alguien amablemente se lo llevó”), la NCV podría aplicarse, ya que el hablante usa “amablemente” de una manera que se basa en la tradición pero se desvía intencionalmente de ella.

Verbos Denominales: ¿Son Metáfora?

Finalmente, consideremos los verbos denominales, que se derivan de sustantivos, como en el ejemplo: “El niño porcheó el periódico” (del sustantivo “porche”). A primera vista, esto podría parecer un uso derivado del sustantivo “porche”, y por lo tanto, según la NCV, un uso no literal. Sin embargo, la NCV sostiene que el verbo “porchear” es una palabra nueva, diferente del sustantivo “porche”. Aunque su introducción fue posible gracias a la existencia del sustantivo, el verbo tiene un valor semántico diferente y propiedades sintácticas distintas. El hablante innovador crea un nuevo verbo para significar una actividad específica relacionada con los porches. Por lo tanto, un uso posterior de “Porcheé el periódico” puede ser un uso literal normal del nuevo verbo “porchear”, que se usa con la intención de conformarse a los usos iniciales de este nuevo verbo. Los verbos denominales, al ser nuevas palabras, no amenazan la propuesta de la NCV.

Preguntas Frecuentes

¿El lenguaje literal siempre es "exacto" o "preciso"?
No necesariamente. La lingüística moderna ha demostrado que el significado de las palabras en usos literales se "afina" constantemente al contexto. Por ejemplo, "silencioso" puede excluir solo sonidos audibles, no el zumbido de un refrigerador. La literalidad se refiere a la intención del hablante de conformarse a una práctica de uso establecida, no a una exactitud absoluta e inmutable.

¿Puede una metáfora volverse literal con el tiempo?
Sí, esto sucede con las llamadas "metáforas muertas" o "fosilizadas". Inicialmente, una expresión como "pata de la mesa" fue metafórica, pero con el tiempo, su uso se ha convencionalizado y ya no evoca el significado original de la "pata" de un animal. Se ha integrado en la cadena conservadora de uso, perdiendo su carácter metafórico y adquiriendo un significado literal propio.

¿Por qué es importante esta distinción en la ciencia o el derecho?
En la ciencia, el lenguaje literal es crucial para la transmisión precisa de conocimiento y la formulación de teorías comprobables. Una metáfora puede ser una herramienta heurística útil para la conceptualización, pero una explicación científica debe ser literal para ser refutable y contribuir al cuerpo de conocimiento. En el derecho, la claridad y la ausencia de ambigüedad son primordiales para evitar interpretaciones erróneas que podrían tener consecuencias legales significativas. Los usos literales garantizan la intención legislativa o contractual.

¿Cómo se relaciona la metonimia con el lenguaje metafórico según la NCV?
La NCV clasifica la metonimia (ej. "La Casa Blanca" para referirse a la administración presidencial) como un uso no literal. Al igual que la metáfora, un uso metonímico depende de una tradición de uso literal preexistente (el edificio de la Casa Blanca), pero el hablante no tiene la intención de conformarse a esa tradición. El "canal de información" sobre el referente original (el edificio) se bloquea, y se establece una relación de dependencia asimétrica.

¿Es la ironía una forma de lenguaje no literal como la metáfora?
Tradicionalmente sí, pero la NCV sugiere que son diferentes. Mientras que la metáfora y la metonimia implican una desviación intencional en el uso de una palabra respecto a su tradición establecida, la ironía se relaciona más con la actitud del hablante hacia su enunciado o su contenido, a menudo expresando lo contrario de lo que se dice literalmente. Empíricamente, también se observa que los niños adquieren la comprensión de la metáfora y la metonimia antes que la ironía, lo que sugiere mecanismos cognitivos distintos.

Conclusión

Hemos explorado una visión de la distinción literal/metafórico que es compatible con la ubicuidad de la modulación léxica. La imagen tradicional de la desviación tiene dos componentes: que lo metafórico difiere del significado convencional, y que lo metafórico depende asimétricamente de lo literal. Al aceptar que el significado de una palabra es casi siempre sensible al contexto (desviándose de un hipotético significado "estable"), nos vemos obligados a abandonar el primer componente. Sin embargo, al centrarnos en el segundo –la dependencia asimétrica de lo metafórico respecto a la práctica literal preexistente–, podemos rescatar y preservar la distinción. La NCV, al basarse en la intención del hablante de conformarse o no a una "cadena conservadora" de uso, proporciona un marco robusto que explica por qué el lenguaje literal es un canal para la adquisición de conocimiento sobre la materia, mientras que el metafórico, aunque poderoso para la expresión y la heurística, no lo es. Esta distinción, aunque no sea idéntica a la del sentido común, es un sucesor cercano y tiene una importancia teórica innegable para comprender la esencia de nuestra comunicación.

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