¿Qué son las metáforas biológicas?

Metáforas Biológicas: Del Cuerpo Político al Archivo

14/09/2020

Valoración: 4.45 (3058 votos)

Las metáforas son mucho más que simples figuras retóricas; actúan como poderosas herramientas cognitivas que nos permiten comprender el mundo al proyectar ideas de un dominio familiar a otro menos conocido. Son esenciales para reducir la complejidad, ofrecer nuevos horizontes interpretativos, formular hipótesis y enriquecer nuestro vocabulario. En este sentido, las metáforas biológicas han jugado un papel fundamental, especialmente en la conformación de disciplinas tan diversas como la teoría política y la archivística, al otorgarles un marco conceptual que simula la vida y sus procesos orgánicos para explicar fenómenos sociales y documentales.

¿Qué es la metáfora en biología?
Metáfora. Proyecciones analógicas de ideas a situaciones en las que no se aplican literalmente . En biología, se utilizan aspectos de sistemas familiares para construir modelos que permitan comprender mejor un sistema biológico objetivo, basándose en los aspectos familiares del sistema fuente 62, 63.

En el campo de la archivística, la influencia de estas analogías es palpable. Uno de los paradigmas centrales, el concepto del ciclo de vida del documento (life cycle record), presentado por Philip Coolidge Brooks en 1940, establece una similitud directa entre el documento de archivo y un organismo biológico. Así como un ser vivo nace, se desarrolla y muere, los documentos también atraviesan fases de creación, mantenimiento, uso y, finalmente, expurgo o disposición final. Términos como lo orgánico, la unicidad del documento, el ciclo vital y las edades documentales no son meras coincidencias; conforman el núcleo del léxico archivístico y tienen una profunda genealogía que se remonta a discursos fuertemente permeados por el contractualismo y la biopolítica.

Raymond Williams, en su análisis de la palabra “orgánico”, subraya su complejidad y su uso metafórico trascendental para designar tipos de relaciones y sociedades. Distingue entre un uso especializado, relacionado con métodos de cultivo naturales, y una acepción más amplia que se refiere a una interrelación significativa entre las partes de una obra, una conexión orgánica. Esta distinción es crucial para la archivística, pues permite diferenciar un fondo de archivo, concebido como un todo orgánico y coherente, de una simple colección de libros, que podría considerarse artificial. Este artículo se propone desentrañar cómo estas metáforas biológicas han configurado no solo la teoría archivística, sino también la concepción del Estado y el poder, evidenciando una unión profunda entre la biología, la política y la gestión del conocimiento.

Índice de Contenido

La Doctrina Orgánica en el Poder: Biopolítica y Estado

Las metáforas biológicas han impregnado de manera significativa la teoría del Contrato Social desde el siglo XVII, y la disciplina archivística clásica es deudora de este legado. La vida y el cuerpo se convirtieron en tropos recurrentes para explicar y justificar el nuevo orden social. Gilles Deleuze, siguiendo a Michel Foucault, señala cómo el Estado de ese período se embarca en una verdadera biopolítica, inventando funciones relacionadas con la administración y el control de la vida. El Estado se erige como un gestor de los cuerpos que conforman este nuevo pacto social, buscando una efectividad simbólica y total, especialmente al resolver asimetrías y articular elementos desiguales a través de estas analogías orgánicas.

Peter Sloterdijk, influenciado por Heidegger y Nietzsche, advierte que esta deuda con las metáforas orgánicas financia el infortunio del cuerpo vivo como una trampa figurativa. Para Roberto Espósito, quien continúa la línea filosófica de Foucault y Deleuze, las categorías biológicas se consolidan como un horizonte ontológico, donde el mundo mismo es el contenido de sentido de la vida. De esta manera, una "hemorragia" de conceptos biologicistas llega al archivo a través de la doctrina del Pacto, donde las "solidaridades artificiales" del Contrato Social se apoyan en la imagen del consenso. El contractualismo conjuga partes que se subordinan para generar un gran todo, una visión que encuentra su precursor en Thomas Hobbes.

Thomas Hobbes, con su formación en ciencias exactas, aplicó una metodología rigurosa a la filosofía política. En su monumental obra Leviathan (1651), postula que los individuos renuncian a su voluntad en favor de un soberano que encarna el poder absoluto. Este Leviatán, al que Foucault irónicamente tildaría de "ogro estatal", es concebido como un gran cuerpo político. Hobbes moldea una tríada conceptual basada en el organismo: la soberanía es el corazón, el soberano es la cabeza y el pueblo se aprisiona en ese amorfo cuerpo político. La multitud de hombres reunidos bajo un poder común, a través de una alianza imaginaria e involuntaria, conforma este CUERPO POLÍTICO.

Otros pensadores también recurrieron a esta analogía. Herbert Spencer, sociólogo y filósofo naturalista británico, equiparó los mecanismos de la evolución biológica con los de la sociedad. En The Principles of Sociology, naturaliza la sociedad, definiéndola como un organismo, un conjunto de cuerpos vivos que evolucionan y cuyas estructuras crecen en tamaño a medida que lo hace el organismo social. Desde su perspectiva, no hay diferencia entre el desarrollo social y las leyes de la evolución biológica.

Jean-Jacques Rousseau, otro pilar del contractualismo, en su Discours sur l´economie politique, también compara el cuerpo político con el hombre, detallando una "anatomía política": el poder soberano es la cabeza; las leyes y costumbres, el cerebro; jueces y magistrados, los órganos de la voluntad; comercio, industria y agricultura, la boca; la hacienda pública, la sangre; la economía, el corazón; y los ciudadanos, el cuerpo y los miembros que mueven la "gran máquina". Este "bien común" del Pacto tiene como referente lo corpóreo, creando un nuevo organismo superior e inabordable, donde el cuerpo indivisible legitima la unidad.

Foucault describe la biologización de la política como una modalidad de relación dentro de la serie "cuerpo-organismo-disciplina-instituciones", resultado de la unión entre la teoría biológica positivista del siglo XIX y el discurso del poder. El evolucionismo, en un sentido amplio, se convirtió en una forma de pensar las relaciones de colonización, las guerras, la criminalidad, la locura y la enfermedad mental, y la historia de las sociedades con sus clases. El Estado, concebido orgánicamente, busca la salud del conjunto; la ruptura de la armonía produce la enfermedad que el gobernante debe sanar mediante la regulación. Esta norma se aplica a escala micro (cuerpos individuales) y macro (población), cubriendo tanto la disciplina como la regulación. El poder del siglo XIX absorbe y manipula la vida.

Foucault también introduce la "invención de las tecnologías positivas del poder" en el siglo XVIII, un modelo de Estado que permite el relevamiento exhaustivo de la población. La obsesión por el análisis, el inventario meticuloso y la clasificación de sujetos "anormales" se convierten en una pedagogía de lo obvio para sujetos dóciles. Sloterdijk enfatiza que el fantasma del organismo vincula a individuos reales en un todo falseado y simplificado, donde la vida se sitúa en el centro de cualquier procedimiento político.

A principios del siglo XX, Rudolf Kjellen, en su libro Staten som livsform (1916), fue probablemente el primero en utilizar el término "biopolítica", vinculando una concepción organicista ("la forma viviente") con el pensamiento político liberal. Para Kjellen, la sociedad manifiesta una dependencia de las leyes de la vida, elevando al Estado a un papel de árbitro o mediador. Roberto Espósito describe esto como el "cepo de la biología", donde la política queda atrapada en su trasfondo natural, sin posibilidad de réplica, haciendo de la naturaleza nuestra única historia. En definitiva, la teoría archivística se encuentra subsumida en este cepo biológico-político, donde el archivo consigna la autoridad del Estado, describiendo, clasificando y ordenando los registros documentales que dan cuenta de su accionar en el tiempo. La lógica intelectual del archivo es, por tanto, la lógica del Estado, evidenciando en sus postulados orgánicos este legado metafórico.

Metáforas Biológicas en la Archivística Clásica

El periodo clásico en la teoría archivística, que abarca desde mediados del siglo XIX hasta la década de los 80, ha sido denominado Estatista, Clásico o Histórico-Tecnicista. Un año crucial fue 1898, cuando tres archiveros holandeses, Samuel Muller, Johan Feith y Robert Fruin, publicaron el Handleiding voor het ordenen em baschrijving van Archieve, conocido como el Manual Holandés. Esta obra, la primera científica en el campo, sistematizó teorías y metodologías para organizar archivos, sentando las bases del principio de procedencia y el orden natural.

Desde el prefacio, el Manual Holandés advierte ser "tedioso y meticuloso", pero su objetivo era claro: organizar y definir un discurso archivístico unívoco. Su impacto fue global, con múltiples traducciones. La primera regla del manual, "El origen de los archivos", definió al archivo como "todos los documentos, escritos, dibujos y materiales impresos, oficialmente producidos o recibidos por un cuerpo administrativo o una de sus oficinas". Aquí se erige el cimiento de toda teoría general de archivos.

La justificación de la segunda regla introduce una metáfora paleontológica: el archivista desciende a sus fondos como un investigador de animales prehistóricos que reconstruye el esqueleto del fósil. Esta analogía impone una idea capital y recurrente en la disciplina: lo orgánico como valor de archivo. Así, la regla número dos establece que "una colección de archivo es un todo orgánico", diferenciándola de una mera colección. El archivista debe respetar la individualidad de cada fondo de archivo y no alterar su orden original; "el fósil no se rearma con huesos ajenos". Este respeto se extiende al orden original y la integridad del fondo (reglas 8 a 16), pilares que declaran que el archivo tiene una organización original que se corresponde con la que le imprimió el cuerpo administrativo que lo produjo, impidiendo clasificaciones artificiales por cronología, temas o geografía. El principio de procedencia, un mantra alineado con el respect des fonds, nace de esta invocación.

La matriz conceptual del Manual Holandés, influenciada por las proposiciones científicas del siglo XIX y ligadas a una perspectiva biológica darwiniana, busca discriminar una colección arbitraria de documentos de un fondo de archivo. El archivo es un "organismo vivo" que crece, se desarrolla y decae con la organización que lo creó. Esta metáfora justifica la toma de posición y la exclusión de todo aquello que no responda a dicha semántica. Este "organismo vivo" llamado archivo, como toda forma de vida dentro de un régimen biopolítico, debe ser respetado y conservado. Los fondos deben permanecer separados y sin la tentación de mezclarlos, un consenso clasificatorio próximo al productor y distante de categorías forzadas por el propio archivero.

La Evidencia en Hilary Jenkinson

El archivista británico Hilary Jenkinson, en su Manual of Archive Administration (1922), consideraba el Manual Holandés la "biblia de los archivos". Jenkinson postuló la idea clave de la evidencia, relacionando los documentos de archivo con la evidencia de los actos de sus productores. Su "credo" exigía al archivero reverenciar la "verdad", ser un devoto de la misma y evitar falsos atropellos contra estas evidencias. Por consiguiente, no debía caer en la tentación de quebrar este todo orgánico. Este dogma tenía un fuerte sesgo positivista, acentuando el carácter imparcial e incuestionable del documento como fuente para la investigación histórica.

Jenkinson distanciaba al historiador del archivero: mientras el historiador hurga e investiga activamente, el archivero asiste pasivamente, como un guardián del "divino axioma" llamado documento. Se opuso vehementemente a la intervención en cualquier proceso de selección y clasificación, argumentando que los archivos son subproductos naturales de la administración y prueban de manera impoluta sus actos y transacciones. Frente a la "avalancha de registros" post-Primera Guerra Mundial, Jenkinson propuso que el productor, es decir, la "Administración Pública Moderna", debía valorar la documentación, relegando al archivero a los fondos cerrados, una postura que le valió numerosas críticas por su excesiva confianza en la objetividad de la administración pública. El archivista, al estilo Jenkinson, se manifestaba como un simple keeper.

El Ciclo de Vida de Theodore Schellenberg

Una fuerte crítica a Jenkinson provino de Theodore Schellenberg, a quien se considera el "padre" de la valoración documental moderna. En una carta de 1954, Schellenberg, con un toque de burla, expresó su cansancio de que se citara a Jenkinson como "viejo fósil", deseando enterrar su petrificada teoría de la evidencia-objetividad-pasividad del archivero. El pragmatismo norteamericano de Schellenberg y la urgencia por remediar la "avalancha de papeles" resultante de la New Deal Administration lo llevaron a proponer una solución radical.

Schellenberg propuso que los documentos debían tener un valor primario (para el productor) y uno secundario (para el investigador). Esta distinción empoderó al archivero, otorgándole un rol más activo y alejándolo del refugio medieval complaciente de Jenkinson. Ante el colapso archivístico por el crecimiento incesante de las tareas administrativas públicas, su obra Modern Archives: Principles and Techniques (1958) introdujo el mentado procedimiento de mejora.

La gran jugada metodológica de Schellenberg se asentó en la metáfora biológica del ciclo de vida (life cycle). Esta metáfora describe la frecuencia de uso de los documentos en diferentes etapas de su evolución "orgánica": los documentos se crean, se mantienen, se utilizan, se resguardan temporalmente y tienen una disposición final. Este ciclo oscila entre lo "activo" y lo "inactivo", distinguiendo entre record (documento administrativo) y archive (documento histórico). Esta formulación teórica moldeó la práctica cotidiana del archivero ante el rigor valorativo. Ante la imposibilidad material de una guarda total, la metáfora del ciclo de vida marcó el discurso de la gestión documental (Records Management).

Schellenberg asignó al archivero una responsabilidad proyectiva: participar de todo el ciclo de vida del documento, incluso desde su "concepción", para determinar y clasificar las series de antemano. El archivero debe anticiparse al archivo, formando parte de su origen y juzgando su utilidad futura, consultando a oficiales de la administración o académicos para evitar la parálisis ante una tarea no exenta de nervios y vacilaciones.

Tabla Comparativa: Colección vs. Fondo de Archivo

CaracterísticaColección de Archivo (Manual Holandés)Fondo de Archivo (Manual Holandés)
NaturalezaArtificial, arbitrariaOrgánica, coherente
OrigenAgrupación por temas, cronología, etc.Producto natural de un cuerpo administrativo
OrdenImpuesto externamenteOriginal, respetado por el archivista
IntegridadNo necesariamente preservadaFundamental, no debe ser alterada
Similitud BiológicaNo posee una "vida" propia"Organismo vivo" que nace, vive y muere con su productor

Preguntas Frecuentes

¿Qué son las metáforas biológicas?
Son proyecciones analógicas de ideas a situaciones en las que no se aplican literalmente. En el contexto de este artículo, se refieren al uso de conceptos y procesos biológicos (como el cuerpo, el nacimiento, el desarrollo, la muerte, la evolución) para comprender y explicar sistemas sociales, políticos o documentales.
¿Cómo influyeron las metáforas biológicas en la teoría archivística?
Influyeron profundamente al concebir el archivo como un "todo orgánico" y al desarrollar el concepto del "ciclo de vida del documento". Estas metáforas justificaron principios como el de procedencia y el respeto por el orden original, viendo los documentos como entidades vivas que nacen, se gestionan, usan y eventualmente mueren o se conservan permanentemente.
¿Quiénes fueron los principales exponentes de la aplicación de metáforas biológicas en la teoría del Estado y la archivística?
En la teoría del Estado, destacan Thomas Hobbes (el "cuerpo político" del Leviatán), Herbert Spencer (sociedad como organismo en evolución) y Jean-Jacques Rousseau (anatomía del cuerpo político). En la archivística, los autores del Manual Holandés (Samuel Muller, Johan Feith, Robert Fruin) con su concepto de "fondo orgánico", y Theodore Schellenberg con su teoría del "ciclo de vida del documento", son los principales exponentes.
¿Qué es el "ciclo de vida del documento" en archivística?
Es una metáfora que describe las etapas por las que atraviesa un documento desde su creación. Incluye fases de creación (nacimiento), mantenimiento y uso (vida activa), almacenamiento temporal y finalmente, disposición final, que puede ser la eliminación o la conservación permanente por su valor histórico (muerte o preservación para la posteridad).

En resumen, las metáforas biológicas han sido más que meras analogías en la historia del pensamiento occidental. Han servido como marcos conceptuales robustos, simplificando realidades complejas y otorgando coherencia a teorías fundamentales, tanto en la ciencia política como en la archivística. Desde la concepción del Estado como un organismo vivo, con sus órganos y funciones vitales, hasta la visualización de los documentos como entidades que transitan un ciclo vital, estas metáforas han moldeado la forma en que entendemos el poder, la sociedad y la organización del conocimiento. Aunque puedan simplificar en exceso o atrapar el pensamiento en el "cepo de la biología", su influencia es innegable y su persistencia en el lenguaje y la teoría demuestra su poder para construir y comunicar significado en campos tan diversos.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Metáforas Biológicas: Del Cuerpo Político al Archivo puedes visitar la categoría Metáforas.

Subir