¿Cuál es el significado del Leviatán de Thomas Hobbes?

Leviatán: De Monstruo Bíblico a Metáfora del Estado

27/01/2013

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La figura del Leviatán ha fascinado a la humanidad a lo largo de los siglos, evocando imágenes de poder inmenso y una fuerza indomable. Sin embargo, su significado trasciende la mera descripción de una bestia marina mítica. Se bifurca en dos caminos principales: el de la criatura bíblica, un símbolo de caos y poder divino, y el del concepto político, una metáfora fundamental para la comprensión del Estado y la sociedad humana en la obra de Thomas Hobbes. Ambas interpretaciones, aunque distintas en su origen y propósito, comparten la idea de una entidad colosal y abrumadora, capaz de imponer su voluntad sobre el mundo, ya sea natural o social.

¿Cuál es el propósito del Leviatán?
Algunos intérpretes sugieren que el Leviatán es un símbolo de la humanidad en oposición a Dios, y no es más literal que las bestias mencionadas en Daniel y Revelación. En la demonología medieval, un Leviatán era un demonio acuático que intenta poseer a las personas, siendo estas difíciles de exorcizar.

Este artículo explorará en profundidad estas dos grandes vertientes del Leviatán, desentrañando sus orígenes, sus características y su impacto duradero en el pensamiento humano. Desde las profundidades del Antiguo Testamento hasta los cimientos de la filosofía política moderna, descubriremos cómo esta poderosa imagen nos ayuda a reflexionar sobre la naturaleza del poder, la necesidad del orden y los límites de la libertad.

Índice de Contenido

El Leviatán de Thomas Hobbes: La Bestia del Estado Soberano

En el corazón de la filosofía política moderna yace una de las obras más influyentes de Thomas Hobbes: Leviatán, o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, publicada en 1651. Este monumental tratado no solo buscaba sentar las bases de una sociedad ordenada, sino que también ofrecía una visión cruda y directa de la naturaleza humana y la necesidad de un gobierno fuerte. Para Hobbes, el Leviatán no era una bestia mitológica, sino una poderosa metáfora del Estado Soberano, la entidad política omnipotente necesaria para evitar el desastre.

Hobbes argumentaba que, en su estado natural, es decir, sin ninguna autoridad gubernamental, los seres humanos viven en un estado de anarquía total. En esta “guerra de todos contra todos” (bellum omnium contra omnes), la vida es «solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve». Este estado de naturaleza se caracteriza por la ausencia de leyes, moralidad y justicia, donde cada individuo tiene un derecho natural a todo, incluso a la vida de los demás. La razón principal de este conflicto perpetuo es la búsqueda de la autopreservación y la desconfianza mutua, impulsadas por la competencia, la desconfianza y la gloria.

Frente a este panorama sombrío, Hobbes postula la existencia de 19 leyes de la naturaleza, principios de la razón que guían a los humanos hacia la paz y la seguridad. Las dos primeras leyes son fundamentales: la primera enfatiza el deseo humano de paz y la necesidad de buscarla, mientras que la segunda subraya la disposición a renunciar a ciertos derechos naturales (como el derecho a todo) si los demás también lo hacen, con el fin de establecer una comunidad. Este acto de renuncia mutua y transferencia de poder a una autoridad central es lo que Hobbes denomina el Contrato Social.

El propósito del Leviatán, la obra, es precisamente justificar la creación de este poder supremo. El Estado, o el Leviatán, es una construcción artificial, un “hombre artificial” gigantesco, compuesto por todos los individuos de la sociedad, cuya función es garantizar la paz y la seguridad mediante la aplicación de leyes y el monopolio legítimo de la fuerza. Este soberano, ya sea un monarca o una asamblea, debe poseer un poder absoluto e indivisible, porque cualquier división o debilidad en el poder llevaría inevitablemente a la fragmentación y al retorno al estado de naturaleza caótico. La obediencia al soberano no es opcional, sino una necesidad imperante para la supervivencia de la sociedad.

En la visión de Hobbes, la libertad individual se encuentra en el silencio de la ley; es decir, donde la ley no prohíbe, el individuo es libre. Sin embargo, la seguridad y el orden son prioritarios sobre la libertad sin restricciones, ya que sin orden, no hay vida digna de ser vivida. Así, el Leviatán hobbesiano es una entidad temible pero necesaria, un mal menor que nos rescata del Caos Primordial de la anarquía.

El Leviatán Bíblico y Mitológico: Un Monstruo Primordial

Mucho antes de que Thomas Hobbes lo adoptara como metáfora política, el Leviatán ya era una figura de inmensa trascendencia en las antiguas tradiciones semíticas y, de manera prominente, en la Biblia. Aquí, el Leviatán es una bestia marina gigante, un monstruo mítico que encarna la fuerza indomable de la naturaleza y el poder divino.

La palabra “Leviatán” (del hebreo לִוְיָתָן, liwyatan, que significa “enrollado” o “retorcido”) aparece en varias citas bíblicas, ofreciendo descripciones que varían desde un simple monstruo marino hasta una criatura de proporciones apocalípticas:

  • Job 41: Esta es la descripción más detallada y vívida. Se le describe como una criatura invulnerable, con escamas que son su orgullo, un aliento que enciende carbones, y de cuya boca salen hachones de fuego y centellas. Su poder es tal que ni siquiera los hombres más valientes pueden enfrentarlo. “De su boca salen hachones de fuego; centellas de fuego proceden. De sus narices sale humo, como de una olla o caldero que hierve. Su aliento enciende los carbones, y de su boca sale llama.” Es una criatura que no conoce el miedo, una manifestación del poder incomprensible de Dios sobre la creación.
  • Salmos 74:14: Aquí, el Leviatán es presentado como una criatura cuyas cabezas fueron rotas por Dios, y su carne dada como comida a los moradores del desierto (o a las tortugas de mar, según algunas traducciones). Esto lo sitúa en un contexto de victoria divina sobre las fuerzas del caos, similar a los mitos de creación del Antiguo Oriente Medio.
  • Salmos 104:26: En este salmo, el Leviatán es una criatura que circula por los mares, creada por Dios “para entretenerse”, sugiriendo una relación de dominio y, quizás, de asombro ante la magnitud de la creación divina.
  • Isaías 27:1: En una profecía escatológica, se anuncia que “En aquel día Yahvé castigará con su espada dura, grande y fuerte al Leviatán serpiente veloz, y al Leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.” Esto predice la aniquilación definitiva del Leviatán al final de los tiempos, simbolizando la erradicación del mal y el caos.

En la mitología ugarítica, el Leviatán es conocido como Lotan, un monstruo policéfalo y serpentiforme, encarnación del caos primordial que fue derrotado por el dios Baal para dar inicio a la Creación. Esta conexión subraya el papel del Leviatán como una fuerza cósmica que debe ser subyugada para que el orden emerja.

En Génesis, Leviatán es mencionado implícitamente como una “gran serpiente” o “monstruo marino” en el verso que dice: “Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve.” Comentaristas como Rashi interpretan esto como una referencia a Leviatán y su pareja, con la leyenda de que Dios mató a la hembra para evitar que procrearan y así el mundo no pudiera interponérseles, reservando su carne para el banquete de los justos.

¿Cómo citar el leviatan de Hobbes?
En el texto: Cuando hagas referencia a la obra en el texto, coloca el apellido del autor (Hobbes) y el año de publicación entre paréntesis. Por ejemplo: (Hobbes, 1651). En la lista de referencias: En la sección de referencias al final del documento, debes proporcionar la información completa de la obra.

Interpretaciones Rabínicas y Leyendas Judías del Leviatán

La tradición judía, especialmente a través del Talmud y otros textos rabínicos, expande significativamente la leyenda del Leviatán, asignándole un papel crucial en la escatología y las festividades. Lejos de ser solo un monstruo, se convierte en un símbolo de la recompensa divina y la promesa de un futuro glorioso.

En el Talmud, se relatan fascinantes detalles sobre el Leviatán. Por ejemplo, en Avodá Zará 3b, se dice que en el cuarto período de tres horas de cada día, Dios juega con el Leviatán. Esto no solo humaniza la relación de Dios con su creación, sino que también subraya la magnificencia de la bestia, digna de la atención divina. Otro pasaje en Moed Katán 25b utiliza la imagen del Leviatán como una metáfora de la imposibilidad de escapar de un poder superior: “Si un Leviatán se puede enganchar y acarrear a la tierra, qué esperanza tiene un pescado en un charco?”.

Quizás la leyenda más conocida es la del Banquete Mesiánico. Según el Baba Bathra 74b del Talmud, en el tiempo venidero, la carne del Leviatán será servida como un banquete para los justos en el Armagedón, y su piel se usará para cubrir la tienda donde ocurrirá este festín. Esta promesa es tan central que se incorpora en el rezo recitado al final del festival de Sucot (festival de los tabernáculos): “Mayor sea su voluntad, Señor nuestro Dios y Dios de nuestros antepasados, que apenas pues he satisfecho y he morado en esta sucá, así pueda yo tener mérito en el año que viene para morar en la sucá de la piel de Leviatán. El año próximo en Jerusalén.”

El festival de Shavuot (celebrando la Torá) también tiene un himno, Akdamot, que describe un combate épico entre el Leviatán y el Behemoth (un buey terrestre gigante). En este relato, ambos monstruos se engancharán y comenzarán a combatir, pero su Creador se les aproximará con su espada poderosa y los matará a ambos. De la hermosa piel del Leviatán, Dios construirá los pabellones para abrigar a los honrados, que comerán la carne del Behemoth y el Leviatán en medio de gran gozo y alegría. Algunos comentaristas rabínicos interpretan estos pasajes como alegóricos, representando la victoria final del bien sobre el mal y la abundancia de la era mesiánica.

El apócrifo Libro de Enoc también describe a Leviatán junto a Behemot, especificando que Leviatán es una hembra que morará en el abismo sobre donde manan las aguas, y Behemot un macho que ocupará un desierto inmenso. Esta dualidad de géneros y hábitats refuerza su papel como guardianes de los reinos cósmicos.

Más Allá de la Bestia: Otras Concepciones del Leviatán

La versatilidad simbólica del Leviatán permite múltiples interpretaciones que van más allá de su representación literal como una bestia o una metáfora política. Algunos eruditos han interpretado al Leviatán, y otras referencias al mar en el Antiguo Testamento, como metáforas de los merodeadores del mar que aterrorizaron el Reino de Israel en la antigüedad, sugiriendo una base histórica para la criatura mítica.

En un sentido más amplio, el Leviatán también puede ser interpretado como el mar en sí mismo, con sus contrapartes, Behemoth que es la tierra y el Ziz (un ave gigante) que es el aire y el espacio. Juntos, representan la totalidad de la creación y los elementos primordiales. Esta trinidad de criaturas cósmicas encapsula los peligros y la inmensidad de los reinos naturales.

En el ámbito de las leyendas judías menos convencionales, algunas tradiciones consideran al Leviatán como un dragón andrógino que sedujo a Eva en su forma masculina y a Adán en su forma femenina. Esta interpretación lo conecta directamente con el origen del pecado y la caída de la humanidad, añadiendo una capa de complejidad moral a su ya rica simbología.

Finalmente, es importante mencionar que en ciertos cultos satánicos modernos, el Leviatán es considerado uno de los demonios principales, conformando una trinidad demoníaca junto a Lucifer y Belial. Esta apropiación, sin embargo, se desvía significativamente de sus orígenes bíblicos y filosóficos, recontextualizándolo dentro de una cosmología de oposición divina.

Tabla Comparativa: Hobbes vs. La Bestia Mítica

Para comprender mejor la dualidad del Leviatán, a continuación, se presenta una tabla comparativa que destaca las diferencias y similitudes clave entre la concepción de Thomas Hobbes y la figura bíblica/mitológica.

CaracterísticaLeviatán de Thomas HobbesLeviatán Bíblico/Mitológico
NaturalezaEntidad artificial (Estado/Commonwealth)Criatura natural (bestia marina gigante, dragón)
OrigenCreado por el Contrato Social humanoCreado por Dios (en el quinto día de la creación)
PropósitoMantener el orden social, evitar la guerra de todos contra todosSimbolizar el poder divino, el caos primordial, la fuerza de la creación
PoderAbsoluto, soberano, monopolio de la fuerza legítimaInmenso, invulnerable, sometido solo por Dios
Función PrincipalGarantizar la paz y la seguridad mediante la leyDesafiar el orden (antes de ser sometido), ser parte de la escatología divina
Miedo AsociadoMiedo al soberano que impone la leyMiedo a la fuerza indomable de la naturaleza y al juicio divino
FinPerdura mientras la sociedad lo mantengaSerá aniquilado por Dios al fin de los tiempos para el banquete de los justos
Metáfora deEl Estado, el gobierno absolutoEl caos, el mal, el poder incomprensible de Dios

La Relevancia del Leviatán Hoy

La figura del Leviatán, en sus diversas encarnaciones, sigue siendo profundamente relevante en el mundo contemporáneo. La visión hobbesiana del Estado como un poderoso Leviatán nos obliga a reflexionar sobre el equilibrio entre la seguridad y la libertad. En un mundo donde los Estados ejercen un control cada vez mayor sobre la vida de los ciudadanos, la pregunta sobre los límites del poder soberano y la necesidad de un Estado Fuerte sigue siendo central en el debate político. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a ceder nuestra libertad individual en aras de la estabilidad y el orden? La pandemia de COVID-19, por ejemplo, resucitó muchas de estas preguntas hobbesianas sobre el papel del Estado en la protección de la vida de sus ciudadanos, incluso a costa de libertades personales.

¿Cuál es el significado del Leviatán de Thomas Hobbes?
Resumen en vídeo del Leviatán de Thomas Hobbes Hobbes argumenta que los humanos, en su estado natural, viven en anarquía, lo que hace que la vida sea «solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve». El filósofo presenta 19 leyes de la naturaleza, y las dos primeras enfatizan el deseo humano de paz y la necesidad de establecer una comunidad.

Por otro lado, el Leviatán bíblico y mitológico nos recuerda la persistencia del caos y las fuerzas incontrolables en la naturaleza y en la psique humana. En una era de crisis climática y desastres naturales, la imagen de una fuerza primordial que desafía el control humano resuena con una nueva urgencia. También nos invita a considerar la relación de la humanidad con lo divino y lo inexplicable, y cómo las culturas han intentado dar sentido a las fuerzas abrumadoras que las rodean.

Ambas interpretaciones del Leviatán, la filosófica y la mítica, nos confrontan con preguntas fundamentales sobre la condición humana: nuestra tendencia al conflicto, nuestra búsqueda de orden, nuestra relación con el poder y nuestra comprensión de lo trascendente. El Leviatán, en todas sus formas, es un espejo que refleja nuestras esperanzas y nuestros miedos más profundos sobre el mundo y sobre nosotros mismos.

Preguntas Frecuentes sobre el Leviatán

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre el significado del Leviatán en sus diferentes contextos.

¿Cuál es el significado del Leviatán de Thomas Hobbes?

El Leviatán de Thomas Hobbes es una metáfora central en su obra de filosofía política, publicada en 1651. Representa el Estado Soberano o la Commonwealth, una entidad artificial con poder absoluto creada por los individuos para escapar del caótico y peligroso estado de naturaleza. Su propósito es garantizar la paz, la seguridad y el orden social, monopolizando la fuerza y aplicando las leyes para evitar la “guerra de todos contra todos”.

¿Cuál es el propósito del Leviatán en la obra de Hobbes?

El propósito principal del Leviatán, en el contexto de la obra de Hobbes, es establecer y justificar la necesidad de un poder soberano absoluto. Hobbes argumenta que sin un poder central y fuerte que imponga leyes y castigos, la vida humana sería “solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve”. El Leviatán es la solución para civilizar la sociedad, proporcionando un marco de paz y seguridad a cambio de la renuncia a ciertas libertades individuales.

¿Qué representa el Leviatán en la Biblia?

En la Biblia, el Leviatán es una bestia marina gigante, a menudo descrita con características de dragón, que simboliza el poder inmenso y, a menudo, el caos o el mal que Dios somete. En el Libro de Job, representa la inconmensurable fuerza de la creación divina. En Salmos e Isaías, su derrota por parte de Dios simboliza la victoria divina sobre las fuerzas del caos y el mal, a menudo en un contexto de creación o de juicio final.

¿Es el Leviatán un demonio?

Originalmente, en la Biblia y en las tradiciones judías, el Leviatán no es descrito como un demonio en el sentido de una entidad maligna dedicada a oponerse a Dios, sino más bien como una criatura poderosa y, a veces, caótica, que está bajo el control y el dominio de Dios. Sin embargo, en algunos cultos satánicos modernos, el Leviatán ha sido adoptado y reinterpretado como uno de los demonios principales, formando parte de una trinidad demoníaca. Esta interpretación es ajena a sus orígenes bíblicos y rabínicos.

¿Cómo se describe físicamente al Leviatán bíblico?

La descripción más detallada del Leviatán bíblico se encuentra en Job 41. Se le describe como una criatura de escamas impenetrables que son su orgullo, con una boca que arroja hachones de fuego y centellas, y humo que sale de sus narices como de una olla hirviendo. Su aliento enciende carbones y de su boca sale llama. Es invulnerable a las armas humanas y su corazón es duro como piedra. Su aspecto es a menudo comparado con el de un dragón o una gran serpiente marina.

¿Existe una versión femenina del Leviatán en las leyendas?

Sí, algunas leyendas judías y textos apócrifos mencionan una versión femenina del Leviatán. El comentario de Rashi sobre Génesis 1:21 menciona que Dios creó un Leviatán macho y una hembra, pero mató a la hembra para evitar que procrearan, reservando su carne para el banquete de los justos en el tiempo venidero. El apócrifo Libro de Enoc también describe dos monstruos, una hembra llamada Leviatán que mora en el abismo, y un macho llamado Behemot que ocupa el desierto.

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