12/10/2019
Nuestra experiencia del mundo está fundamentalmente ligada a nuestros cinco sentidos. Vemos colores, oímos sonidos, saboreamos alimentos, olemos fragancias y sentimos texturas. Cada sentido opera en su propio dominio, proporcionándonos información específica. Sin embargo, ¿qué pasaría si estos dominios se entrelazaran? ¿Si una sensación propia de un sentido pudiera ser percibida o descrita a través de otro? Es precisamente en esta fascinante intersección donde encontramos la sinestesia, una figura retórica que no solo embellece el lenguaje, sino que también nos invita a explorar las profundidades de nuestra percepción y cognición.

La sinestesia es mucho más que un simple adorno lingüístico; es una ventana a la manera en que procesamos la realidad, un recordatorio de que nuestras experiencias sensoriales son maleables y están interconectadas de formas sorprendentes. Acompáñanos en este recorrido para desentrañar los misterios de esta poderosa herramienta literaria y comprender cómo ha enriquecido la literatura, la poesía y nuestra comprensión del mundo.
¿Qué es la Sinestesia? Una Fusión de Percepciones
La sinestesia, etimológicamente del griego syn- (junto) y aísthesis (sensación), es una figura retórica que consiste en la unión de dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales. En términos más sencillos, se trata de atribuir una cualidad de un sentido a algo que es percibido por otro. La información que normalmente procesaríamos a través de, digamos, la vista, es descrita o experimentada como si fuera captada por el oído, el gusto, el olfato o el tacto.
El ejemplo clásico que a menudo se utiliza para ilustrar este concepto es «perfumes verdes». Aquí, el sentido del olfato (perfumes) se combina con una cualidad visual (verde). Un perfume, por su naturaleza, no tiene color; es una fragancia. Sin embargo, al asignarle la cualidad ‘verde’, se evoca una sensación de frescura, naturaleza o incluso juventud, que trasciende la mera descripción olfativa. Otro ejemplo muy común es «un sonido dulce», donde lo auditivo se mezcla con lo gustativo, sugiriendo una melodía agradable y suave.
Es fundamental comprender que la sinestesia, en el contexto literario, no implica que el autor o el lector estén experimentando realmente una mezcla neurológica de sentidos (aunque la sinestesia como condición neurológica sí existe). Más bien, es una técnica que busca evocar una imagen sensorial rica y compleja en la mente del receptor, apelando a su capacidad imaginativa para trascender las barreras sensoriales habituales. Su poder reside en la capacidad de crear metáforas y comparaciones que son a la vez sorprendentes y profundamente evocadoras, permitiendo una experiencia lectora más inmersiva y multidimensional.
Sinestesia como Recurso Literario vs. Fenómeno Neurológico
Es importante distinguir entre la sinestesia como figura literaria y la sinestesia como una condición neurológica real. La sinestesia neurológica es una experiencia involuntaria y consistente en la que la estimulación de una vía sensorial o cognitiva conduce a experiencias automáticas e involuntarias en una segunda vía sensorial o cognitiva. Por ejemplo, una persona con sinestesia grafema-color podría ver el número '5' y, de forma automática, experimentar la sensación de que ese número es de color azul, aunque el dígito esté impreso en negro.
En cambio, la sinestesia literaria es una elección consciente del autor para crear un efecto estilístico. Es un juego de palabras que busca estimular la imaginación del lector y enriquecer la descripción. Aunque se inspira en la idea de la fusión sensorial, no implica que el escritor o el lector estén experimentando la misma fusión neurológica. La figura retórica toma prestada la intriga de esta condición para generar impacto y originalidad en la expresión.
Ejemplos Clásicos y Cotidianos de Sinestesia
La sinestesia ha sido una herramienta predilecta de poetas y escritores a lo largo de la historia, pero también se encuentra en nuestro lenguaje cotidiano, a menudo sin que nos demos cuenta.
En la Literatura: Un Banquete Sensorial
- Juan Ramón Jiménez: «El olor amarillo del cloroformo». Aquí, el olfato (olor) se mezcla con el sentido de la vista (amarillo). Esta combinación evoca una sensación de enfermedad o artificialidad.
- Federico García Lorca: «Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas.» Aunque 'verde viento' podría interpretarse de varias formas, la atribución de un color a un elemento intangible como el viento es una forma de sinestesia, aportando una cualidad visual a algo que generalmente solo se siente o se oye.
- Rubén Darío: «Sonatina». «La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa? / Los suspiros se escapan de su boca de fresa». Aunque 'boca de fresa' es una metáfora visual, la combinación de color y sabor en 'fresa' aplicada a la boca puede tener un matiz sinestésico al evocar una dulzura. Un ejemplo más directo de Darío: «El azul de la noche». Si bien la noche puede ser azul, al referirse al 'azul' como una cualidad sensorial específica de la noche, se intensifica la percepción del color.
- Gustavo Adolfo Bécquer: «Rimas». «Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueño tal vez olvidada, / silenciosa y cubierta de polvo / veíase el arpa». Aunque no es una sinestesia directa, la descripción del arpa 'silenciosa' y 'cubierta de polvo' podría evocar una falta de sonido, una ausencia auditiva, que se "ve" en la inactividad del instrumento. Una sinestesia más clara de Bécquer podría ser la atribución de cualidades sonoras a elementos visuales o viceversa, como en «sus palabras sonaban a miel», donde el sonido tiene un sabor.
- Autores Modernos: «El grito azul de las sirenas» (el sonido del grito tiene un color). «Un sabor amargo en sus palabras» (las palabras, que se oyen, tienen un gusto).
En el Lenguaje Cotidiano: Más Común de lo que Crees
La sinestesia no se limita a la alta literatura; está incrustada en nuestro día a día:
- «Un color chillón»: El color (vista) se describe con una cualidad sonora (chillón). Sugiere un color demasiado brillante o estridente.
- «Un tono frío»: Un tono de voz (oído) se describe con una cualidad táctil/térmica (frío). Implica una falta de emoción o calidez.
- «Sabor amargo de la derrota»: La derrota (una experiencia abstracta) tiene un sabor (gusto).
- «Música suave»: La música (oído) tiene una cualidad táctil (suave).
- «Palabras ácidas»: Las palabras (oído) tienen un sabor (ácido).
- «Un silencio blanco»: El silencio (oído) tiene un color (blanco), sugiriendo pureza o vacuidad.
El Poder Evocador de la Sinestesia
La fusión de sentidos que propone la sinestesia es un recurso increíblemente potente para los escritores. Permite:
- Enriquecer la descripción: Va más allá de lo literal, pintando cuadros sensoriales más completos y vívidos en la mente del lector.
- Crear imágenes originales: Al combinar sentidos de formas inesperadas, la sinestesia rompe con los clichés y sorprende al lector, captando su atención.
- Generar asociaciones emocionales: Las combinaciones sensoriales a menudo evocan sentimientos o atmósferas específicas. Un «sonido áspero» no solo describe la cualidad del sonido, sino que también puede transmitir una sensación de incomodidad o disonancia emocional.
- Acentuar la complejidad de la percepción: Sugiere que la realidad no se experimenta en compartimentos estancos, sino como una amalgama de sensaciones interconectadas.
- Dotar de mayor profundidad a los personajes o escenarios: Una descripción sinestésica puede revelar la forma única en que un personaje percibe el mundo o infundir un ambiente con una cualidad casi palpable.
Sinestesia vs. Otras Figuras Retóricas Sensoriales
Es común confundir la sinestesia con otras figuras retóricas que también apelan a los sentidos. Aquí una tabla comparativa para clarificar sus diferencias:
| Figura Retórica | Definición Breve | Ejemplo | Relación con los Sentidos |
|---|---|---|---|
| Sinestesia | Atribución de una sensación a un sentido que no le corresponde. Fusión directa de dos dominios sensoriales. | «Un silencio ensordecedor» | Combina dos sentidos (oído y vista/tacto en el caso de 'ensordecedor' para el silencio). |
| Metáfora | Identificación de dos términos (uno real y uno imaginario) sin nexo comparativo. | «Tus ojos son dos luceros» | Compara dos elementos, uno de los cuales puede ser sensorial (ojos vs. luces). No necesariamente fusiona sentidos. |
| Símil o Comparación | Comparación explícita de dos elementos usando nexos comparativos (como, cual, parece). | «Su voz es dulce como la miel» | Compara una cualidad de un sentido (voz/oído) con otra (miel/gusto), pero de forma explícita. No hay fusión, sino comparación. |
| Personificación | Atribución de cualidades humanas a objetos inanimados o animales. | «El viento susurraba secretos» | Puede involucrar sentidos, pero el foco es en la humanización, no en la mezcla de dominios sensoriales. |
| Onomatopeya | Imitación lingüística de un sonido. | «El tic-tac del reloj» | Directamente relacionada con el sentido del oído, pero no fusiona sentidos. |
Como se observa, mientras que otras figuras pueden evocar imágenes sensoriales, la sinestesia se distingue por su particularidad de entrelazar y superponer dominios sensoriales, creando una percepción compuesta.
Preguntas Frecuentes sobre la Sinestesia
¿La sinestesia es lo mismo que una metáfora?
No, aunque la sinestesia puede funcionar como una forma especializada de metáfora. La metáfora establece una identificación entre dos elementos diferentes ("tus ojos son luceros"). La sinestesia, en cambio, fusiona sensaciones de diferentes dominios sensoriales ("un sabor amargo en sus palabras"). Toda sinestesia es una metáfora, pero no toda metáfora es una sinestesia.
¿Puedo crear sinestesia con cualquier combinación de sentidos?
Teóricamente sí, pero algunas combinaciones son más comunes y evocadoras que otras. Las combinaciones más frecuentes suelen ser entre la vista, el oído y el gusto/olfato, ya que son los sentidos que más información procesan y con los que más fácil es establecer conexiones inusuales pero comprensibles.
¿Por qué los escritores utilizan la sinestesia?
Los escritores utilizan la sinestesia para enriquecer sus descripciones, crear imágenes más vívidas y originales, sorprender al lector, y evocar una gama más amplia de sensaciones y emociones. Permite trascender los límites de la descripción literal y sumergirse en una experiencia sensorial más completa y artística.
¿Es la sinestesia una figura retórica difícil de identificar?
Puede serlo si no se presta atención a la atribución de cualidades de un sentido a un objeto o fenómeno percibido por otro. La clave es buscar la mezcla inusual de dominios sensoriales, como un color que se oye, un sonido que se saborea, o un olor que se ve.
¿La sinestesia siempre es intencional por parte del autor?
En el ámbito literario, sí, la sinestesia es una elección estilística consciente. El autor la emplea deliberadamente para lograr un efecto específico. Sin embargo, en el lenguaje cotidiano, muchas expresiones sinestésicas se han lexicalizado y se usan sin una intención poética directa, simplemente porque forman parte de la riqueza del idioma.
Conclusión: La Riqueza Sensorial del Lenguaje
La sinestesia es una figura retórica que nos recuerda la profunda interconexión de nuestros sentidos y la capacidad ilimitada del lenguaje para capturar y expresar la complejidad de la experiencia humana. Al permitirnos «oír» colores o «saborear» sonidos, no solo embellece la prosa y la poesía, sino que también desafía nuestras percepciones convencionales, abriendo nuevas avenidas para la imaginación y la comprensión.
Desde los versos más sublimes de la literatura hasta las expresiones más comunes de nuestro día a día, la sinestesia permea nuestro lenguaje, demostrando que la forma en que percibimos y describimos el mundo es tan rica y variada como los sentidos que poseemos. Es un testimonio del poder del lenguaje para trascender lo meramente descriptivo y sumergirnos en un universo de sensaciones cruzadas, invitándonos a ver, oír, oler, saborear y sentir el mundo de una manera completamente nueva y fascinante.
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