18/05/2013
El amor, esa palabra tan usada y a menudo malentendida, adquiere una dimensión completamente nueva y radical en las enseñanzas del místico contemporáneo Osho. Lejos de las concepciones románticas o posesivas que dominan nuestra sociedad, Osho nos invita a un viaje introspectivo donde el amor no es un destino ni una relación, sino un profundo estado del ser. Su visión desafía las normas, las instituciones y hasta nuestra propia comprensión de lo que significa amar y ser amado.

Para Osho, el amor no se trata de a quién dirigimos nuestros afectos, sino de la cualidad intrínseca de nuestra existencia. Es una corriente vital que fluye desde nuestro interior, tan esencial como la respiración. Esta perspectiva no solo redefine el amor, sino que también nos impulsa a cuestionar los cimientos de nuestra propia felicidad y libertad. En las siguientes líneas, exploraremos las facetas más impactantes de la filosofía de Osho sobre el amor, desentrañando por qué este es el camino hacia la sabiduría, la armonía y la verdadera divinidad.
El Amor como un Estado del Ser: Más Allá de las Relaciones
La primera y más fundamental revelación de Osho sobre el amor es su naturaleza como un estado del ser, no una mera relación. Convencionalmente, pensamos en el amor como algo que se da o se recibe de otro: amar a una pareja, a los hijos, a los padres. Sin embargo, Osho argumenta que este amor orientado hacia el exterior no es el amor verdadero. Es una relación, y todas las relaciones, en su esencia, llevan el germen de la posesión, la expectativa y, en última instancia, la miseria.
Para Osho, el amor es comparable a la respiración: uno simplemente respira porque es vida. De la misma manera, uno simplemente es amor porque es la vida del alma. No respiramos por nuestra esposa o nuestros hijos; simplemente respiramos. Así, el verdadero amor no necesita un destinatario específico. Fluye de nosotros, incluso cuando estamos completamente solos y en quietud. Esta es la esencia de lo que Jesús quiso decir con “Dios es amor”, pero Osho va un paso más allá al afirmar: “El amor es Dios”. En esta inversión de palabras reside una profunda diferencia: el amor no es solo una cualidad de Dios, sino que el amor mismo se convierte en la divinidad. Dios, en este contexto, es un nombre que los teólogos dan a algo que no entienden; el amor, en cambio, es la realidad tangible y palpable que impregna toda la existencia.
Esta distinción es crucial. Si el amor es un estado del ser, entonces no puede ser poseído ni poseer. No está limitado por las convenciones, los celos o la necesidad. Es una fuente inagotable dentro de nosotros, esperando ser reconocida y liberada. Es un fluir constante, una fragancia que emana sin esfuerzo de la flor de la meditación. Cuando el amor es una necesidad para recibir, se convierte en la miseria de un mendigo. Pero cuando se conoce como un tesoro propio, se convierte en la alegría de un emperador que da sin esperar nada a cambio.
¿Por Qué Buscamos el Amor? La Religión Suprema
La pregunta de por qué todos anhelamos amar y ser amados es fundamental. Osho responde con una verdad profunda: “Porque el amor es religión en su ápice: el amor es la religión suprema”. Esta búsqueda, aunque a menudo inconsciente y torpe en sus inicios, es la búsqueda de la divinidad misma. No se trata solo de una atracción biológica entre hombre y mujer, aunque esta sea el primer paso. Incluso en las aventuras románticas más ordinarias, hay misterios mucho más profundos en juego, una atracción entre energías masculina y femenina que trasciende lo físico.
El amor, en su forma más pura, es indefinible y huidizo. Cuanto más intentamos controlarlo o aprehenderlo con la mente, más se aleja. Esto se debe a que el amor es mucho más grande que el individuo; no se puede poseer, sino que solo se puede ser poseído por él. Solo aquellos con el valor de arriesgarse, de entregarse a una energía desconocida, son capaces de conocer su verdadera esencia. Para la mente lógica y obsesionada con el control, el amor parece una locura. Pero el amor es un templo, no un mercado, y solo puede ser comprendido a través del corazón. El corazón es la puerta a los grandes valores de la vida, mientras que la mente es solo un mecanismo útil para el mundo exterior, inútil en el reino del amor y lo espiritual.
El Amor y la Sexualidad: Del Lodo al Loto
Osho aborda de manera directa y sin tapujos la relación entre el amor y la sexualidad, un tema que a menudo es fuente de conflicto y tabú en muchas sociedades. Él utiliza una poderosa metáfora: “El amor es un loto escondido en el lodo”. El loto, una flor de inmensa belleza y pureza, nace del lodo, pero no se le condena por su origen. Del mismo modo, el amor nace del sexo, la oración nace del amor, y la divinidad nace de la oración. Es un proceso de elevación, un vuelo cada vez más alto.
Sin embargo, a lo largo de la historia, sacerdotes y puritanos han reducido este fenómeno trascendente a una sexualidad fea y animalista. Al hacer esto, han generado culpa y vergüenza en torno a la energía sexual, un poder con un potencial tremendo. La frase “En cuanto aparece el amor, desaparece la sabiduría” surge de esta distorsión. Para Osho, si el amor se reduce a mera sexualidad, entonces sí, la sabiduría desaparece. Pero si se ve su potencial más elevado, si se aprende la alquimia de transformar el "metal vulgar" en "oro", entonces “En cuanto aparece el amor, aparece la sabiduría”. Esta transformación es la clave para no ser antagónicos a la divinidad misma.
La anécdota de Michael y su padre, que reduce el amor conyugal a una cuestión de actividad sexual, ilustra precisamente cómo la sociedad ha trivializado y despojado de su profundidad a una de las energías más potentes del ser humano. Osho propone lo contrario: elevar el amor a la divinidad, en lugar de reducirlo a la sexualidad. Es un llamado a reconocer la sacralidad de la energía sexual como el punto de partida para un viaje espiritual más profundo.
La Armonía Interna como Base del Amor Verdadero
Para Osho, el amor verdadero y la capacidad de experimentarlo plenamente están intrínsecamente ligados a la armonía interna. Cuando una persona siente que su cabeza, corazón, ser y cuerpo están en desarmonía, es un reflejo de la fragmentación que la sociedad y las religiones han impuesto. Osho ofrece una guía práctica y contracultural para lograr esta armonía:
- Escuchar al cuerpo primero: A diferencia de muchas tradiciones que condenan el cuerpo, Osho insiste en que el cuerpo es lo más puro y no ha sido corrompido por maestros, educación o padres. Es el hogar, y su sabiduría es intrínseca. Si la mente o el corazón están en conflicto con el cuerpo, se debe seguir al cuerpo. Cualquier cosa que vaya contra el cuerpo es una imposición ajena que debe ser eliminada.
- La mente condicionada: La mente es la parte de nosotros que ha sido contaminada y corrompida por culturas y religiones. Su conflicto con el cuerpo es el resultado de estas imposiciones externas. Al seguir al cuerpo, la mente comienza a deshacerse de este condicionamiento.
- El corazón ahogado: Una vez que la mente se calma y se libera de sus cargas, la "vocecita silenciosa" del corazón, que estaba ahogada por el ruido mental, comienza a ser escuchada. El corazón y el cuerpo están naturalmente en armonía, ya que el corazón no es accesible a la manipulación externa.
- Descubrimiento del ser: Cuando la mente se silencia y entra en sintonía con el corazón y el cuerpo, se descubre el ser. El ser es un poder tan vasto que su mera presencia armoniza todo lo demás. Es la experiencia de unidad orgánica, donde cuerpo, corazón y mente pierden su identidad en la vastedad del ser.
Este proceso es un camino hacia la autoaceptación y el amor propio, que son la base para un amor genuino hacia los demás y la existencia. Al amar y aceptar el propio cuerpo, uno comienza a crecer hacia una armonía que, en última instancia, conduce al descubrimiento del ser y a la libertad de todo esfuerzo.
El Sexo como Tabú: Una Herramienta de Control
La represión sexual, la conversión del sexo en un tabú, es para Osho el cimiento de la esclavitud humana. Políticos y sacerdotes, desde tiempos inmemoriales, comprendieron que la energía sexual es la más potente en el ser humano. Para dominar y esclavizar al hombre, esta energía debía ser restringida y cortada. Osho utiliza la impactante analogía del toro y el buey: un toro, con su energía sexual intacta, es un ser glorioso, poderoso e incontrolable. Un buey, castrado, es un fenómeno triste, un esclavo que arrastra cargas. Lo mismo le ha sucedido al hombre: su instinto sexual ha sido tullido para que arrastre "mil y una carretas" de obligaciones y represiones.
Osho explica cinco "trucos" para esclavizar al hombre, siendo el primero y principal el mantenimiento de su debilidad a través de la restricción del amor y la sexualidad. El amor es alimento para el alma; un niño que no recibe amor se debilita y es más propenso a morir. De la misma manera, negar el amor en la juventud, cuando la energía sexual y amorosa está en su clímax (alrededor de los dieciocho años), es una estrategia para debilitar al individuo. Al obligar a los jóvenes a posponer el amor y el matrimonio hasta que sus poderes ya están en declive, la sociedad asegura que su amor nunca sea realmente "candente", sino tibio.
El segundo truco es mantener al hombre ignorante y crédulo, fácil de engañar. Osho argumenta que sin amor, la inteligencia de un hombre decae. Cuando uno está enamorado, todas las capacidades están en la cumbre, en un crescendo. La gente enamorada rinde al máximo; sin amor, rinde al mínimo. Al negar el amor, se mantiene a las personas estúpidas, ignorantes y crédulas, lo que las hace susceptibles a la manipulación. La represión sexual y amorosa también lleva a la gente a añorar una "otra vida" (cielo, paraíso), desviando su energía y atención de las posibilidades de transformación en el presente.
Amor Verdadero y Meditación: El Camino hacia la Libertad
Para Osho, la meditación no es solo una práctica espiritual, sino el camino esencial para alcanzar el amor verdadero. Cuando uno se adentra en su ser a través de la meditación, surge una energía completamente nueva: un vasto reservorio de amor. En este punto, la necesidad no es recibir amor, sino compartirlo. El amor se convierte en un acto de dar, sin esperar nada a cambio. Esta transformación de mendigo a emperador es la esencia de la disciplina interior.
El amor verdadero, según Osho, pertenece al presente. No se basa en el pasado ni en el futuro. Es un surgir espontáneo de alegría que se comparte sin razón ni motivo, más allá de la simple alegría de dar. Este amor no piensa en términos de fealdad o belleza; simplemente actúa, reflexiona y medita. No busca explotar ni poseer al otro. De hecho, el amor verdadero te lleva a la libertad. Si amas, haces al otro libre, y al liberar al otro, tú mismo eres liberado. El amor no está en contra de la libertad; es un escalón hacia ella, el siguiente paso después del amor es la libertad. La conciencia que se desarrolla a través de la meditación aclara que el amor debe ser un trampolín hacia la libertad. Amor y meditación, para Osho, son dos caras de la misma moneda, indispensables para crear un nuevo hombre, una nueva humanidad y un nuevo mundo.
Comparación: Amor Convencional vs. Amor Según Osho
| Característica | Amor Convencional | Amor Según Osho |
|---|---|---|
| Naturaleza | Una relación, un sentimiento hacia otro. | Un estado del ser, una cualidad intrínseca. |
| Origen | Atracción, necesidad de ser amado. | Flujo espontáneo de energía interna, abundancia. |
| Enfoque | Posesión, expectativas, dependencia. | Libertad, compartir, no-posesión. |
| Conexión con Sexo | A menudo reducido a sexualidad, fuente de culpa. | El sexo es el "lodo" del que puede emerger el "loto" del amor y la divinidad. |
| Resultado | Miseria, celos, conflicto, dependencia. | Armonía, sabiduría, libertad, divinidad. |
| Mecanismo | Buscado externamente, controlado por la mente. | Cultivado internamente a través de la meditación, sentido por el corazón. |
Preguntas Frecuentes sobre el Amor según Osho
¿Es el amor de Osho solo para "iluminados"?
No, el amor de Osho es una invitación para todos. Es un camino de crecimiento y autodescubrimiento que comienza con la autoaceptación y la conexión con el propio cuerpo y corazón. La meditación es una herramienta para cualquiera que busque una comprensión más profunda y una experiencia más plena del amor, independientemente de su nivel de "iluminación".
¿Significa que no debo tener relaciones de pareja?
Absolutamente no. Osho no condena las relaciones, sino la forma en que a menudo se abordan: desde la necesidad, la posesividad y la dependencia. Su enseñanza es que, incluso dentro de una relación, el amor debe ser un estado de libertad y compartir, no de esclavitud o control. Amar a la persona, pero darle total libertad y dejar claro que no se está vendiendo la propia libertad. Las relaciones pueden ser un trampolín para el crecimiento si se basan en este entendimiento.
¿Cómo puedo empezar a practicar este tipo de amor?
Osho sugiere comenzar por escuchar y amar tu propio cuerpo, ya que es la parte más pura de ti y no ha sido corrompida por condicionamientos externos. Al seguir la sabiduría del cuerpo, la mente comienza a liberarse de sus imposiciones, permitiendo que la voz silenciosa del corazón sea escuchada. La meditación es clave para este proceso, ya que te ayuda a ir hacia adentro y descubrir tu propio reservorio de amor.
¿Osho condena el sexo?
No, Osho no condena el sexo. De hecho, lo ve como una energía vital y poderosa, el "lodo" del que puede surgir el "loto" del amor y la divinidad. Lo que Osho critica es la reducción del sexo a una mera función animalista o a algo feo y culpable, una manipulación histórica de sacerdotes y políticos para controlar a la humanidad. Para él, el sexo es el primer paso en una escalera que puede llevar a la divinidad si se comprende y se vive conscientemente.
¿Por qué Osho dice que "el amor es Dios" y no "Dios es amor"?
Esta es una distinción sutil pero profunda. Cuando Jesús dice "Dios es amor", el amor es una cualidad entre muchas de Dios (sabiduría, poder, etc.). Para Osho, al decir "el amor es Dios", el amor no es solo una cualidad, sino la esencia misma de la divinidad. Dios desaparece como una entidad externa y el amor se convierte en la realidad última, la sustancia de la existencia. Es una forma de desmitificar a Dios y centrarse en la experiencia directa y transformadora del amor.
Las enseñanzas de Osho sobre el amor son un llamado a la revolución interior. Nos invitan a trascender las limitaciones de las definiciones convencionales y a experimentar el amor como una fuerza liberadora y expansiva. No se trata de buscar el amor afuera, sino de descubrir la fuente inagotable que reside en nuestro propio ser. Al abrazar el amor como un estado de existencia, como una cualidad que fluye libremente sin ataduras ni expectativas, abrimos la puerta a una vida de profunda armonía, sabiduría y conexión con lo divino. Es un camino audaz, pero infinitamente gratificante, que nos transforma de mendigos de afecto en emperadores de la compasión y la libertad.
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