21/02/2010
En el vasto universo del lenguaje, las palabras son nuestras herramientas más poderosas. Sin embargo, a veces, sin darnos cuenta, empleamos más de las necesarias. ¿Alguna vez has dicho “subir para arriba” o “lo vi con mis propios ojos”? Si es así, has utilizado un pleonasmo. Esta figura retórica, a menudo confundida con un simple error, encierra un fascinante dualismo: puede ser una redundancia innecesaria o una redundancia intencional cargada de expresividad. Prepárate para sumergirte en el mundo de las palabras repetidas, donde la reiteración no siempre es un fallo, sino a veces, un arte.

¿Qué es el Pleonasmo? Desentrañando la Redundancia
El término pleonasmo, proveniente del griego pléon (mucho) y asmos (de golpe), se refiere a una figura retórica que consiste en la adición de palabras o frases que, si bien son innecesarias desde un punto de vista formal para que la oración tenga sentido completo, se emplean con el propósito de intensificar o enfatizar el mensaje. En esencia, se añaden términos que ya están implícitos o contenidos en otra palabra de la misma frase.
Es crucial diferenciar el pleonasmo intencional de la simple redundancia o el error lingüístico. Mientras que la redundancia es generalmente considerada una falta de estilo o una construcción poco elegante del lenguaje, el pleonasmo se distingue por su uso consciente y deliberado, a menudo con fines poéticos, estilísticos o para lograr un mayor impacto comunicativo. Por ejemplo, en frases como “pared divisoria” o “persona humana”, los términos “divisoria” y “humana” ya están implícitos en “pared” y “persona”, respectivamente. Sin embargo, en ciertos contextos, la reiteración busca un efecto particular.
Pleonasmo en el Lenguaje Cotidiano y la Literatura
El pleonasmo es más común de lo que imaginamos, infiltrándose en nuestra habla diaria sin que apenas lo notemos. A menudo, lo utilizamos para dar mayor fuerza a lo que decimos o para asegurarnos de que el mensaje se capte sin ambigüedad. Algunos ejemplos populares incluyen:
- “Callarse la boca” (¿dónde más se callaría uno?)
- “Subir hacia arriba” o “bajar hacia abajo” (la dirección ya está implícita en el verbo)
- “Veredicto final” (un veredicto es, por definición, la conclusión)
- “Utopía inalcanzable” (una utopía es, por su naturaleza, irrealizable)
- “Obsequio gratuito” (un obsequio siempre es sin costo)
- “Miel de abejas” (la miel proviene siempre de las abejas)
- “Genocidio colectivo” (un genocidio es, por definición, un acto masivo)
- “Erradicar de raíz” (erradicar ya implica eliminar por completo)
Sin embargo, el pleonasmo trasciende el habla informal para convertirse en una herramienta poderosa en la literatura. Los poetas y escritores lo emplean para enriquecer la métrica, la musicalidad y, sobre todo, para generar un impacto emocional o un énfasis poético. Un ejemplo sublime lo encontramos en la “Elegía a Ramón Sijé” de Miguel Hernández, donde la repetición no solo es bella, sino que intensifica el sentimiento de pérdida:
“Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.”
Aquí, “madrugó la madrugada” y “rodando por el suelo” son pleonasmos. La madrugada ya implica que es temprano, y rodar conlleva la idea de hacerlo por el suelo. No obstante, Hernández los usa para crear una cadencia, una musicalidad y una sensación de inmediatez y tragedia que serían imposibles sin esta figura. El pleonasmo, en este contexto, no es un error, sino una elección artística consciente que eleva el texto.
Tipos de Pleonasmo: Más Allá de lo Obvio
Aunque el pleonasmo se define generalmente por la adición de palabras superfluas, podemos categorizarlo según la naturaleza de esa redundancia:
Pleonasmo Sintáctico
Este tipo de pleonasmo se produce cuando la redundancia es de naturaleza gramatical. Implica la adición de palabras o estructuras que, aunque no aportan significado nuevo, pueden reforzar la expresión o ser parte de construcciones que son gramaticalmente aceptables en ciertos idiomas. Un ejemplo clásico son los dobles negativos, donde la negación se refuerza con otra negación, aunque una sola bastaría para transmitir el mismo sentido. Por ejemplo, en español, una frase como “No puedo no ir” contiene una redundancia sintáctica, ya que “debo ir” o “tengo que ir” expresarían lo mismo de manera más concisa.
Pleonasmo Semántico
El pleonasmo semántico ocurre cuando la redundancia se da a nivel de significado o descripción. Se utilizan palabras que inherentemente ya contienen la idea que se está expresando. Es el tipo más común y el que suele aparecer en el lenguaje cotidiano. Algunos ejemplos incluyen:
- “Hielo frío” (el hielo es intrínsecamente frío)
- “Fuego ardiente” (el fuego siempre arde)
- “Regalo gratis” (un regalo es por definición gratuito)
- “Pasado histórico” (la historia siempre se refiere al pasado)
En estos casos, la palabra adicional no añade información nueva, sino que reitera una cualidad esencial del sustantivo.

Pleonasmo Vicioso (o Perogrullada)
El pleonasmo vicioso, también conocido como perogrullada, es aquel que se ha convertido en un vicio del lenguaje. A diferencia del pleonasmo poético o intencional, este tipo de redundancia no aporta elegancia, énfasis o belleza, sino que denota una falta de precisión o conocimiento del idioma. Son expresiones redundantes que se usan por costumbre o descuido, y que deberían evitarse en un lenguaje cuidado. Ejemplos como “salir para afuera” o “entrar para adentro” son claros casos de pleonasmos viciosos que empobrecen el discurso.
Pleonasmo vs. Oxímoron: Clarificando Conceptos
Es fundamental no confundir el pleonasmo con otras figuras retóricas, como el oxímoron, a pesar de que ambos juegan con la relación entre los términos. La diferencia fundamental radica en la naturaleza de esa relación:
Pleonasmo
Como ya hemos visto, el pleonasmo es una figura de repetición semántica. Añade una palabra o frase que reitera una idea ya presente, buscando intensidad o énfasis. No hay contradicción, sino redundancia.
Ejemplo: “Lo vi con mis propios ojos.” (Ver ya implica usar los ojos).
Oxímoron
El oxímoron, por el contrario, es una figura retórica que consiste en la unión de dos términos que, por su significado, son intrínsecamente contradictorios. Su objetivo es crear un nuevo concepto, una paradoja o un efecto sorprendente.
Ejemplo: “Silencio ensordecedor.” (El silencio no puede ensordecer).
Para visualizar mejor esta distinción, consideremos la siguiente tabla comparativa:
| Característica | Pleonasmo | Oxímoron |
|---|---|---|
| Naturaleza de la relación | Reiteración, redundancia | Contradicción, paradoja |
| Función principal | Énfasis, intensidad, musicalidad (o error) | Crear un nuevo concepto, sorpresa, efecto poético |
| Ejemplo | "Volver a repetir" | "Luz oscura" |
Pleonasmo, Tautología y Metonimia: Diferencias Clave
Dentro del amplio espectro de las figuras retóricas que afectan la concisión del lenguaje, el pleonasmo comparte espacio con la tautología y la metonimia. Aunque a veces se solapan, poseen matices distintivos:
Pleonasmo
Es el uso de más palabras de las estrictamente necesarias para expresar una idea, con el fin de enfatizar o por descuido. Cubre un espectro amplio de redundancias.

Ejemplo: “Fue una sorpresa inesperada.” (Las sorpresas son, por definición, inesperadas).
Tautología
La tautología es un tipo específico de pleonasmo donde se utilizan dos o más palabras o frases que significan exactamente lo mismo. A menudo, se presenta como una afirmación que es verdadera por su propia definición, redundante en sí misma.
Ejemplo: “Lo subí para arriba.” (Subir ya implica la dirección). O “Es lo que es.”
Mientras que todo tautología es un pleonasmo, no todo pleonasmo es necesariamente una tautología. La tautología es más restrictiva, centrada en la repetición de significado idéntico.
Metonimia
La metonimia, por el contrario, no es una forma de redundancia, sino una figura de sustitución. Consiste en designar una cosa o idea con el nombre de otra con la cual tiene una relación de proximidad o causalidad. Su objetivo es la concisión y la expresividad, a menudo sustituyendo lo directo por algo relacionado.
Ejemplo: “Leer a Cervantes.” (Se refiere a leer las obras de Cervantes). “La Casa Blanca emitió un comunicado.” (Se refiere al gobierno de EE.UU.).

| Concepto | Definición | Ejemplo |
|---|---|---|
| Pleonasmo | Uso de palabras innecesarias para énfasis o por descuido. | "Entrar adentro" |
| Tautología | Reiteración de un mismo significado con palabras diferentes. | "El hecho real y verdadero" |
| Metonimia | Sustitución de una palabra por otra relacionada. | "Ganarse el pan" (por ganarse el sustento) |
Otras Figuras Retóricas Relacionadas con la Concisión y la Expresión
El estudio del pleonasmo nos lleva a explorar otras figuras retóricas que, de una u otra manera, interactúan con la cantidad de palabras y la estructura de las oraciones para lograr efectos específicos:
- Aliteración: Consiste en la repetición de sonidos (fonemas) similares en una serie de palabras o versos, creando un efecto sonoro y rítmico. Por ejemplo: “El ruido con que rueda la ronca tempestad”.
- Elipsis: Es la figura contraria al pleonasmo. Consiste en la omisión intencional de una o más palabras en una frase que, a pesar de su ausencia, se sobreentienden por el contexto y no impiden la comprensión del mensaje. Por ejemplo: “Yo compraba cigarrillos, y mi hermana una revista” (se omite “compraba” en la segunda parte).
- Asíndeton: Implica la omisión deliberada de conjunciones (nexos) entre elementos de una enumeración o serie, lo que acelera el ritmo y confiere mayor fuerza expresiva. Por ejemplo: “Vine, vi, vencí.”
- Polisíndeton: Opuesto al asíndeton, consiste en el uso excesivo o redundante de conjunciones, lo que ralentiza el ritmo y enfatiza cada elemento de la enumeración, creando una sensación de acumulación o persistencia. Por ejemplo: “Hay un palacio y un río y un lago y un puente viejo…”
- Catáfora: Es una figura que anticipa un elemento que se explicará o detallará más adelante en la oración, generando expectativa. Por ejemplo: “Te diré una cosa: no me gusta el café.”
- Hipérbaton: Consiste en la alteración del orden sintáctico habitual de los elementos en una oración. Se utiliza para lograr un efecto estético, rítmico o para enfatizar ciertas palabras. Por ejemplo: “Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar” (Gustavo Adolfo Bécquer).
Conclusión
El pleonasmo, en su esencia, es un recordatorio de la riqueza y complejidad del idioma. Lejos de ser siempre un error, puede ser una poderosa herramienta si se emplea con maestría. La clave reside en la intencionalidad: ¿buscamos un vicio del lenguaje que resta claridad y expresividad, o un recurso estilístico que añade profundidad y énfasis? Dominar esta distinción nos permite no solo comunicarnos con mayor precisión, sino también apreciar la belleza oculta en las sutilezas de nuestras palabras. Así que, la próxima vez que escuches o uses una frase redundante, detente a pensar: ¿es un descuido o una obra de arte lingüística?
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué es un pleonasmo?
Un pleonasmo es una figura retórica que consiste en la adición de palabras innecesarias en una frase, ya que su significado ya está implícito en otras palabras de la misma oración. Puede usarse intencionalmente para énfasis o como un error (redundancia).
¿Cuáles son los tipos de pleonasmo?
Los principales tipos son: Pleonasmo Sintáctico (redundancia gramatical, como los dobles negativos), Pleonasmo Semántico (redundancia de significado, como "hielo frío") y Pleonasmo Vicioso (redundancia innecesaria que denota descuido o falta de precisión, como "salir para afuera").
¿Cuál es la diferencia entre pleonasmo y tautología?
El pleonasmo es el uso excesivo de palabras en general. La tautología es un tipo específico de pleonasmo donde se utilizan dos o más palabras o frases que tienen exactamente el mismo significado, haciendo que la afirmación sea verdadera por definición (ej. "lo vi con mis propios ojos"). Toda tautología es un pleonasmo, pero no todo pleonasmo es una tautología.
¿Es siempre incorrecto usar un pleonasmo?
No siempre. Si se usa de forma consciente y con un propósito estilístico, poético o para dar énfasis, el pleonasmo es una figura retórica válida. Sin embargo, si se utiliza por descuido o falta de conocimiento, se considera un pleonasmo vicioso y un error lingüístico que debe evitarse.
¿Cómo puedo identificar un pleonasmo?
Para identificar un pleonasmo, intenta eliminar la palabra o frase que sospechas que es redundante. Si la oración mantiene su significado completo y claro sin ella, es probable que sea un pleonasmo. Por ejemplo, en "volver a repetir", si quitas "volver a", la frase "repetir" sigue siendo clara.
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