¿Qué significa diferencialismo?

Skliar: Educación, Alteridad y el Lenguaje del Cuidado

11/01/2020

Valoración: 3.98 (10745 votos)

En un mundo donde la educación a menudo se ve reducida a métricas y resultados, la voz de Carlos Skliar emerge como un faro que nos invita a detenernos y a reflexionar profundamente sobre su verdadero sentido. Lejos de las concepciones utilitaristas o meramente técnicas, Skliar, reconocido investigador y filósofo argentino, nos propone una mirada ética y política de la educación, una que se atreve a pensar más allá de las paredes de la escuela y a abrazar la complejidad de lo humano. Su obra, especialmente "Pedagogías de las Diferencias", no es un manual de recetas, sino un entramado de notas, fragmentos e incertidumbres que nos desafían a replantear no solo la idea, sino también la práctica misma de educar.

¿Qué plantea skliar?
Plantea el autor, entonces, la potencia de un lenguaje del educar que sea narrativo. Aquí vuelve sobre la idea de que la educación es una forma conversación sobre el mundo en el que vivimos y qué haremos en él.

Skliar nos sumerge en un universo conceptual donde la educación es, ante todo, un gesto de encuentro, una conversación sobre el mundo en el que vivimos y lo que haremos en él. Es una invitación a desnaturalizar nuestras formas de pensar y vivenciar el acto educativo, a ensayar otro lenguaje que sea capaz de nombrar lo inasible, lo frágil, lo singular. Su pensamiento se teje en torno a conceptos que, aunque aparentemente conocidos, adquieren una profundidad renovada bajo su lupa, invitándonos a una reflexión constante sobre nuestra relación con el otro y con el tiempo.

Índice de Contenido

La Alteridad como Corazón de la Educación

Uno de los pilares fundamentales del pensamiento de Skliar es el concepto de alteridad. Para él, educar es, en esencia, "dar paso, habilitar, hacer lugar a la alteridad". Esto implica una profunda responsabilidad de reconocer al otro en su singularidad, de acogerlo en su diferencia radical, sin intentar asimilarlo o normalizarlo. La alteridad no es un problema a resolver, sino una condición inherente al encuentro educativo, un punto de partida para la conversación y el cuidado.

Skliar enlaza la alteridad con la conversación con desconocidos, con las formas singulares de existencia, con el cuidado por oposición al descuido, y con la hospitalidad por oposición al desarraigo. El gesto de educar, entonces, se convierte en un acto de hospitalidad, de abrir un espacio para el otro, para sus historias y sus verdades, siempre distintas a las nuestras. Es en esta conversación donde se teje el reconocimiento mutuo, donde se habilita la posibilidad de un tiempo y un espacio liberados de la productividad y la utilidad, un tiempo para la invención y la escucha.

Más Allá de la Evaluación: El Gesto de Educar

Skliar marca una distancia clara entre "educar" y "evaluar". Para él, educar no se reduce a la medición de resultados o a la aplicación de estándares. Por el contrario, lo liga a la conversación educativa con desconocidos, a la responsabilidad de enseñar como un acto de dejar signos que cada cual descifrará a su tiempo y a su modo. Esto implica una apuesta por la libertad en el aprendizaje y por una cierta libertad del tiempo, un "tiempo liberado" de la vorágine de la productividad y el consumo.

¿Qué dice skliar sobre la inclusión?
Carlos Skliar, experto en educación, profesor e investigador nos brinda una respuesta. La educación inclusiva es aquella que tiene la capacidad de educar a "cualquiera". Educar a cualquiera es educar a cada uno.

Esta visión desafía la razón evaluadora que a menudo permea las pedagogías actuales, poniendo en tensión el deseo de enseñar con la necesidad de medir. Skliar nos invita a darnos cuenta de las distancias entre la práctica de evaluar y el deseo genuino de que los otros aprendan, reconociendo que la relación entre enseñar y aprender no es (y quizás no debería ser) directa y lineal. Educar es un acto de generosidad, de dar, de habilitar posibilidades, más allá de la lógica de la calificación o el rendimiento.

Infancia: Un Tiempo Liberado y Singular

El concepto de infancia en Skliar va mucho más allá de la simple etapa cronológica de la niñez. La entiende como una forma que adquiere el tiempo: un tiempo de detención, de invención, de atención. Es una experiencia temporal, de intensidad, más de instante que de duración, más de sentido que de trascendencia. Skliar critica cómo la niñez actual está "forzada a ser adulta lo más rápido posible", perdiendo así esa experiencia de tiempo liberado que es inherente a la infancia.

Su preocupación se entrelaza con la cuestión de la patologización, la normalidad y la anormalidad. Nos convoca a pensar cómo miramos al otro, especialmente a los más jóvenes, y cómo nuestras categorizaciones pueden obturar o habilitar sus posibilidades. La infancia, en su visión, es un espacio de encuentro donde la escuela tiene la capacidad de "alterar el curso actual de la niñez", tejiendo un espacio de tiempo liberado del peso de la productividad y el consumo del mundo adulto.

Diferencia vs. Diversidad: Desafiando el "Diferencialismo"

Skliar aborda con rigurosidad la cuestión de las diferencias en la educación, distinguiéndolas de la noción de "diversidad" tal como se usa comúnmente en el discurso político y empresarial. Mientras que la "diversidad" puede ser una palabra "mágica y ambigua", usada para administrar y, en ocasiones, ocultar la radicalidad de las diferencias, Skliar nos invita a una comprensión más profunda.

ConceptoEnfoque de SkliarImplicaciones Comunes
DiferenciaCondición relacional. Radicalidad de lo humano. Singularidad. No es un problema a remediar. Habilita una política de la diferencia.A menudo se percibe como una amenaza o un desorden que debe ser "administrado" o "normalizado".
DiversidadTérmino impuesto por el discurso político/empresarial. Todo y nada. Marca, consumo. Mímica de la alteridad que busca incluir/excluir.Se usa para aparentar inclusión sin abordar la raíz de las desigualdades o la singularidad de cada ser.
DiferencialismoProceso de separar y distinguir algunas "marcas" como "diferentes" con connotación peyorativa (ej., la mujer como problema en género, el sordo en lengua). Obsesión por "los diferentes".Conduce a la patologización y a la exclusión sutil o explícita, banalizando la riqueza de las diferencias.

El "diferencialismo" es una de las críticas más agudas de Skliar. Consiste en traducir algunas diferencias como "sujetos diferentes", posicionando estas marcas como opuestas y negativas a la idea de la "norma". Esta obsesión por "los diferentes" banaliza las diferencias reales y perpetúa la idea de que hay algo "anormal" o "problemático" en aquellos que no encajan en el molde hegemónico. Skliar nos interpela a pensar nuestra relación con aquello que difiere de lo que creemos ser nosotros mismos, abogando por un lenguaje ético de la educación, que es de la singularidad y de la multiplicidad, de la igualdad y de la escucha de cada una de las voces presentes.

¿Qué plantea skliar?
Plantea el autor, entonces, la potencia de un lenguaje del educar que sea narrativo. Aquí vuelve sobre la idea de que la educación es una forma conversación sobre el mundo en el que vivimos y qué haremos en él.

El Lenguaje como Herramienta Transformadora

Para Skliar, el lenguaje en la educación es un campo de batalla. Critica cómo el lenguaje educativo se ve generalmente "signado por las reglas y la ley, por el utilitarismo y el consumo, por una razón evaluadora y principios de normalización". Frente a esto, plantea la potencia de un lenguaje del educar que sea narrativo, un lenguaje que exprese el deseo de enseñar y de aprender, que pronuncie los gestos, las voces, los rostros y las experiencias.

Este lenguaje alternativo debe albergar la posibilidad de un tiempo liberado de la utilidad, redescubriendo la invención y apartándose de la normalización para alojar la alteridad. Un lenguaje ético, que se distancia del técnico, del disciplinar y del jurídico. Un lenguaje que promueva el reconocimiento del otro, el cuidado y la hospitalidad. La coherencia entre el contenido y la forma de enunciación es central en su obra: su propia escritura juega con el lenguaje para hacer accesibles ideas complejas sin perder rigor, invitando a legos y expertos a pensar la educación desde la filosofía, la literatura y las experiencias cotidianas.

Leer y Escribir: Puertas a Otros Mundos y Tiempos

Skliar se inquieta ante las formas normativas y coercitivas de enseñanza de la lectura y la escritura. Para él, leer y escribir no son meras habilidades técnicas, sino gestos inventivos que nos habilitan a habitar otros caminos y tiempos. La lectura, en particular, se relaciona con la alteridad, con la utilidad y la inutilidad, con la poesía, y con el educar como un gesto de dar.

Si "escribir es un primer eco de la lectura", entonces la transmisión de estas prácticas a las nuevas generaciones debe ir más allá de lo meramente funcional. Skliar contrasta el lenguaje de la información, vinculado a la velocidad y la vorágine, con el lenguaje literario, que "habilita al lector a habitar un tiempo de pausa, distinto del de la vorágine de la actualidad, de otra intensidad y profundidad". Este contraste subraya la importancia de un tiempo educativo que permita la reflexión, la invención y la conexión profunda con el conocimiento y con los otros.

¿Qué significa educar para Carlos Skliar?
Carlos Skliar: \u201cEducar consiste en viajar al mundo y aprender a vivir allí\u201d

Aprender: Fragilidad, Cuerpo y Conversación

El acto de aprender, según Skliar, está intrínsecamente ligado a la fragilidad y a la necesidad de un lenguaje que pueda albergarla y darle su lugar. También lo conecta con los cuerpos, a menudo olvidados por gran parte de las pedagogías que privilegian lo cognitivo. La relación entre aprendizaje y narrar, la vida, las distancias, la soledad, los gestos habilitantes y obturadores, y el aporte de la poesía, son elementos que enriquecen su visión.

Aprender no es un proceso mecánico ni unidireccional, sino una experiencia compleja y profundamente humana, donde el deseo de aprender se encuentra (o choca) con las estructuras y las lógicas impuestas. Es un proceso que se nutre de la conversación, del encuentro con el otro, y de la capacidad de reconocer y acoger la propia vulnerabilidad y la del que aprende.

La Inclusión Genuina: Educar a "Cada Uno"

Cuando se le pregunta sobre la inclusión, Carlos Skliar ofrece una respuesta que, en su simplicidad, es profundamente radical: la educación inclusiva es aquella que tiene la capacidad de educar a "cualquiera". Y, acto seguido, aclara: "Educar a cualquiera es educar a cada uno". Esta definición se aleja de una inclusión meramente formal o administrativa, que busca integrar a "los diferentes" en un sistema preestablecido.

En cambio, propone una inclusión que reconoce la singularidad irreductible de cada estudiante, de cada ser humano. No se trata de hacer entrar a todos en un mismo molde, sino de crear las condiciones para que cada uno pueda ser y desarrollarse plenamente en su propia existencia. Es una invitación a desmantelar la lógica del "diferencialismo" y a construir pedagogías que hagan lugar a la multiplicidad de voces y experiencias.

Preguntas Frecuentes sobre el Pensamiento de Carlos Skliar

¿Qué plantea Skliar en "Pedagogías de las Diferencias"?
En su libro, Skliar plantea una mirada ética y política de la educación, que va más allá de la escuela. Aborda temas como la alteridad, la infancia, la lectura, la escritura y el lenguaje, invitando a desnaturalizar cómo pensamos y vivenciamos la educación y a ensayar un lenguaje distinto para enunciarla. Se centra en notas, fragmentos e incertidumbres que buscan una composición para repensar la educación.
¿Qué dice Skliar sobre la inclusión?
Skliar define la educación inclusiva como aquella que tiene la capacidad de educar a "cualquiera", lo que para él significa educar a "cada uno". Esta visión se opone a una inclusión que homogeneiza o patologiza las diferencias, abogando por el reconocimiento de la singularidad de cada persona.
¿Qué significa educar para Carlos Skliar?
Para Skliar, educar significa ligar el acto de enseñar a la conversación con desconocidos, a la responsabilidad de dejar signos que cada cual descifrará a su tiempo y modo. Lo desvincula de la evaluación y lo asocia a una libertad en el aprendizaje y a un tiempo liberado de la productividad. Es un gesto de dar, de habilitar y de hacer lugar a la alteridad.
¿Qué es el "diferencialismo" según Skliar?
El "diferencialismo" es un proceso que consiste en separar y distinguir algunas "marcas" de la diferencia como "diferentes", atribuyéndoles una connotación peyorativa o subalterna. Es una obsesión por "los diferentes" que banaliza las diferencias inherentes a lo humano y perpetúa la idea de una "norma" frente a la cual se sitúa lo "anormal".
¿Por qué es importante el lenguaje para Skliar en educación?
Skliar argumenta que el lenguaje de la educación suele estar dominado por la lógica de la regla, la ley, el utilitarismo y la normalización. Propone ensayar otro lenguaje –narrativo, ético, poético– que exprese el deseo de enseñar y aprender, que albergue la alteridad y que permita un tiempo liberado de la utilidad, promoviendo el reconocimiento, el cuidado y la hospitalidad.
¿Cómo aborda Skliar la infancia?
Skliar ve la infancia no solo como una etapa cronológica, sino como una forma particular de relación con el tiempo: un tiempo de detención, invención y atención. Critica la "patologización" y la presión para que los niños "sean adultos lo más rápido posible", abogando por un espacio de tiempo liberado donde la infancia pueda ser una experiencia de intensidad y sentido.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Skliar: Educación, Alteridad y el Lenguaje del Cuidado puedes visitar la categoría Educación.

Subir