27/05/2010
La reflexión sobre el cuerpo ha sido, desde tiempos inmemoriales, un ejercicio que desafía y confronta a la cultura occidental con sus raíces más profundas, sus creencias y sus fantasmas más incorpóreos. Lejos de ser una mera estructura biológica, el cuerpo se erige como un texto construido socialmente, un archivo orgánico de la historia de la humanidad. Se transforma en un código, un inventario de infinidad de mensajes que se traducen en señales, palabras y gestos. Esta intrínseca relación entre el ser humano y su corporeidad ha impactado de manera decisiva en la literatura, pues desde siempre las ficciones se han materializado a través de los cuerpos. No existen personajes sin rasgos humanos, ni relatos que no los incorporen. El cuerpo es, por lo tanto, el soporte fundamental de la literatura, y esta, a su vez, se convierte en la prolongación y representación de nuestros cuerpos.

La enfermedad, el sufrimiento, el dolor, el sexo, el placer, la belleza, la vejez y la incesante búsqueda de la eterna juventud han convertido al cuerpo en un ámbito privilegiado donde los discursos humanos se plasman, intentando consolidar verbalmente su perseverancia de supervivencia. La vida y la muerte, conceptos inenarrables por sí mismos, solo pueden ser enunciados y concebidos a través del cuerpo. Existe una evidencia innegable de las huellas que esta lucha existencial deja en la memoria del lenguaje, un lenguaje que habita al cuerpo, ese cuerpo que habla a través de la experiencia y que percibimos como algo más que una simple aglomeración de células y fluidos. Se trata de la declaración de la existencia de una creación poética del cuerpo, de un cuerpo verbalizado, de un cuerpo capaz de ser interpretado y sentido en cada palabra.
- El Cuerpo: Una Construcción Simbólica y Cultural
- La Excitura: Escribir el Cuerpo, Tocar la Existencia
- El Cuerpo como Lenguaje y la Semiótica de las Pasiones
- La Poética del Cuerpo: Escritores que Dan Vida a la Carne
- El Lector y el Cuerpo Textualizado: Una Danza de Sentidos
- Cuerpo y Literatura: Una Relación Indisoluble
- Preguntas Frecuentes
- ¿Qué significa el "cuerpo textualizado" en la literatura?
- ¿Cómo influye el cuerpo del escritor en el proceso creativo?
- ¿Qué papel juega el cuerpo del lector en la interpretación de una obra?
- ¿Cómo se relaciona la semiótica con la corporeidad en la literatura?
- ¿Qué es la "excitura" según Jean Luc Nancy?
El Cuerpo: Una Construcción Simbólica y Cultural
La noción de «cuerpo» es profundamente polisémica y sus acepciones varían enormemente a lo largo de las culturas y filosofías. Derivada del latín corpus, que se refería principalmente al tronco humano, y de la raíz indoeuropea kwerp, la palabra ha evolucionado para abarcar múltiples significados. En hebreo, «cuerpo» se define como basar, que significa carne, concibiendo al cuerpo como algo vivo, animado, vital y, crucialmente, indivisible del alma. Para los judíos, no existe la dicotomía cuerpo-alma, sino una totalidad integrada. El griego soma conserva este sentido de “carne” y unidad.
Incluso en alemán, encontramos diversas palabras para designar el concepto de cuerpo, como Körper para el cuerpo material y sensible que permite el acercamiento a la compleja realidad del ser humano. Estas distintas denominaciones ya nos revelan que «cuerpo» posee un sentido metafórico que trasciende la mera descripción física. El DRAE, de hecho, propone más de 20 acepciones, reflejando las profundas concepciones culturales y filosóficas que lo envuelven. Desde la mitología griega, donde los dioses se corporizaban para interactuar con los hombres, el cuerpo ha sido un vehículo esencial, evidenciando que, desde la antigüedad, la literatura se ha materializado a través de la corporeidad.
David Le Breton, en su Antropología del Cuerpo y Modernidad, plantea que el cuerpo es una “materia simbólica”, una “construcción social y cultural” y un “inagotable reservorio del imaginario”. Para Le Breton, “el cuerpo metaforiza lo social y lo social metaforiza al cuerpo”, afirmando que “el cuerpo es una construcción simbólica, no una realidad en sí mismo”. Esta perspectiva subraya que las particularidades y atributos del cuerpo, al igual que los de la literatura, están intrínsecamente determinados por el contexto sociocultural en el que se inscriben. El cuerpo se convierte así en el territorio fundamental para la configuración de la identidad, una fusión de emociones y pensamientos, y el escenario cultural por excelencia para la expresión de las nociones de individuo, sujeto, persona y sociedad.
La Excitura: Escribir el Cuerpo, Tocar la Existencia
El filósofo francés Jean Luc Nancy desafía la visión platónica del cuerpo como “cárcel del alma”, proponiendo una concepción radicalmente diferente: “No tenemos un cuerpo sino que somos un cuerpo”. Para Nancy, el cuerpo no es un recipiente, sino la manifestación misma de la existencia, el “ser aquí y ahora”. Su ambición no es simplemente escribir sobre el cuerpo, sino escribir EL CUERPO, es decir, hacer inscripciones sobre él, concebir una somatografía que permita que el cuerpo mismo sea leído. Este acto de “excitura”, como él lo denomina, se propone como una representación del cuerpo en tanto código que, por medio de la palabra, se convierte en el lugar de encuentro donde se excribe y escribe la esencia del ser.
La excitura es la voz viva del cuerpo, revelada como el signo mismo de la existencia. Nancy explica que “la escritura tiene su lugar en el límite […]. A la escritura le corresponde sólo tocar al cuerpo con lo incorpóreo del sentido y de convertir, entonces, lo incorpóreo en tocante y el sentido en un toque […]. La escritura llega a los cuerpos según el límite absoluto que separa el sentido de ella, de la piel y los nervios de ellos. Nada pasa, y es exactamente allí que se toca”. Este enfoque sugiere que el acto de escribir es una suerte de indolencia creativa del cuerpo, donde el escritor, al enfrentarse a la página en blanco, convoca a los sentidos para manifestarse en un afluente de palabras. Escribir es renacer, volver a tener cuerpo, una no-presencia que se escribe como reflejo a través del lenguaje.
El Cuerpo como Lenguaje y la Semiótica de las Pasiones
A partir de los años 80, la semiótica experimentó un giro significativo al incorporar la mediación somática y sensible, influenciada por la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty. Esta nueva semiótica se enfocó en la sensibilidad afectiva, las situaciones somáticas y las manifestaciones corporales. Greimas y Fontanille, en su obra Semiótica de las pasiones, postulan que “el cuerpo es un umbral entre el sujeto y el mundo […] es el lugar donde el mundo aparece y se manifiesta ante mí y también el objeto que me instala en el mundo. El cuerpo es lo que me provee de la certeza inmediata de que ambos: el mundo y yo, existimos, de que estamos en relación y de que esa relación hace sentido”. Para ellos, el mundo adquiere sentido a través de la mediación del cuerpo.
Paolo Fabbri, con su “Teoría de la acción”, propone que la literatura, además de los signos escritos y discursivos, pone en movimiento la fusión de cuerpo y escritura para la configuración de sentido. Afirma que “la narratividad tiene una función configurante, con respecto a un determinado relato, remitiendo de inmediato a cierto significado”. La narratividad, según Fabbri, ya no es solo un relato, sino “todo lo que se presenta cada vez que estamos ante concatenaciones y transformaciones de acciones y pasiones”. Esto implica que el acto narrativo involucra intrínsecamente la corporeidad, donde el emisor produce lo necesario para provocar una emoción en el receptor, estableciendo configuraciones pasionales. De este modo, la significación no reside solo en los signos que representan cosas, sino en los procesos que se convierten en actos de sentido, donde el componente estésico (que remite a la corporeidad) es fundamental: no hay pasión sin cuerpo.
La Poética del Cuerpo: Escritores que Dan Vida a la Carne
Numerosos autores han desarrollado en su literatura una auténtica poética del cuerpo, convirtiéndolo en el centro de su expresión artística. Un ejemplo paradigmático es la poeta argentina Alejandra Pizarnik, quien anhelaba “vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir”. Para Pizarnik, el acto creador se fusiona con la escritura, la poesía y el cuerpo, transformándose en un espacio simbólico donde la reflexión sobre la muerte se convierte en experiencia y la escritura en el lugar donde la muerte traspasa la conciencia.
Andrea Ostrov señala que “escribir sobre el cuerpo (en sentido temático) equivale entonces a escribir sobre el cuerpo en tanto superficie, pergamino sobre el cual se inscriben los trozos, las marcas, las líneas que configuran una determinada cartografía corporal”. Esta visión se alinea con la propuesta de Ernst Cassirer, quien considera al cuerpo como parte de un sistema simbólico, al igual que el lenguaje, la religión o el arte, cuya interpretación dependerá de cada comunidad y época. Michel Foucault, por su parte, enfatiza que la escritura, unida a la lectura, constituye “un cuerpo”, transformando lo visto y oído en fuerzas y sangre. Escribir es revelarse, mostrar el propio rostro ante el otro, y así el cuerpo se transmuta en un texto encarnado, un pretexto para la proyección de deseos, fantasías y miedos.
El Lector y el Cuerpo Textualizado: Una Danza de Sentidos
La relación entre el cuerpo y la literatura no se limita al acto de escritura; se extiende fundamentalmente a la experiencia del lector. Gabriel Weitz, con su “Teoría biosemiótica de la literatura”, propone que cuando se asumen las premisas de un cuerpo como texto y un texto como cuerpo, se entra en la problemática corporal del lector. Esto implica cómo el lector afecta el texto y cómo el texto influye en el cuerpo del lector. Weitz afirma que “el lector construye el texto en su cuerpo, lo cual implica proyectar imaginariamente los espacios y sensaciones descritos por el autor al propio universo somático. […] Este intercambio procura una comprensión de los diversos significados del cuerpo, pues el texto que describe al cuerpo permite que la conciencia del lector crezca con respecto a su propia experiencia corporal”.
Esta perspectiva biosemiótica concibe un espacio donde se entrelazan el discurso biológico, el lingüístico y el psicológico. Autoras como Julia Kristeva y Hélène Cixous han profundizado en la importancia del lenguaje como “cuerpo” de la escritura. Cixous, en particular, especifica que el cuerpo es el texto de la mujer, una “esquivoz que, al tocarte, te conmueve, te empuja a recorrer el camino que va desde tu corazón al lenguaje, te revela tu fuerza”. Para Kristeva, este proceso de escritura es una “revuelta íntima”, una determinación imperiosa de la escritora de construir una identidad que se expresa a través de pulsiones y que convierte el lenguaje en el ser mismo. Luisa Valenzuela, con su concepto de “la escritura del cuerpo”, se refiere a una poética subversiva, donde “los poros y la tinta son una misma cosa. Una misma apuesta”, demostrando que escribir es un acto profundamente encarnado.
Cuerpo y Literatura: Una Relación Indisoluble
La escritura está intrínsecamente hecha con el cuerpo, no solo como una metáfora, sino como una realidad palpable en el proceso creativo y receptivo. El cuerpo, en su finitud, efímera y transitoria, genera su propio texto, mientras que la literatura, en su representación, es atemporal, permanente y duradera. Esta dualidad aparentemente opuesta se complementa, dando origen a una nueva realidad: el cuerpo como figura retórica. Al leer una obra literaria, nos adentramos en el cuerpo del escritor, y la sustancia textual penetra en el cuerpo del lector, estimulando una interpretación somática de los textos.
Margo Glantz, en su poética, afirma que “escribir es quitar pieles, descorrer membranas, apartar tejidos y epitelios, desarticular la fusión de letra y sentido, deshacer la escritura para hacerla, rehacerla y deshacerla hasta el infinito de la línea”. Para ella, el cuerpo es el principio y fin de la escritura, un proceso de carácter experiencial. Marguerite Duras lo corrobora al declarar: “Uno se encarniza. No se puede escribir sin la fuerza del cuerpo”. Los discursos sobre el cuerpo y la escritura no solo los describen, sino que los crean, los producen, dotándolos de sentido y moldeándolos histórica, social y culturalmente. La escritura es un cuerpo abierto, expuesto al contacto con otros cuerpos y textos, creando un territorio simbólico donde las imágenes y las metáforas evocan más de lo que la realidad dice. El cuerpo, en última instancia, se convierte en el vehículo imprescindible de la experiencia humana, narrando lo inexpresable y trascendiendo la superficie material de la corporeidad visible.
Conceptos de "Cuerpo" en Distintas Aproximaciones
| Fuente/Filosofía | Concepción del Cuerpo | Implicación Literaria |
|---|---|---|
| Platón | Cárcel del alma; una entidad separada y subordinada al espíritu. | La literatura puede buscar trascender lo físico, enfocándose en ideas o almas más que en la carne. |
| Judaísmo (basar) | Carne; algo vivo, animado, vital, indivisible con el alma. Un todo. | Representación holística de los personajes, donde lo físico y lo espiritual son inseparables. |
| Jean Luc Nancy | "Somos un cuerpo", no lo tenemos. Es el “ser aquí y ahora”, la manifestación de la existencia. | La escritura busca 'escribir el cuerpo', hacer del texto una extensión de la corporeidad misma, un acto de 'excitura'. |
| David Le Breton | Materia simbólica, construcción social y cultural, reservorio del imaginario. | El cuerpo en la literatura refleja y metaforiza las normas, valores y construcciones sociales de una época o cultura. |
| Greimas y Fontanille | Umbral entre el sujeto y el mundo; mediador para que el mundo adquiera sentido. | El cuerpo en el texto es clave para la configuración de sentido y la expresión de las pasiones en la narrativa. |
| Biosemiótica (Gabriel Weitz) | Cuerpo como texto y texto como cuerpo; un sistema de signos. | La literatura es un espacio donde lo biológico, lingüístico e inconsciente se articulan; el lector 'construye' el texto en su propio cuerpo. |
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa el "cuerpo textualizado" en la literatura?
El "cuerpo textualizado" se refiere a la concepción de que el cuerpo humano no es solo una realidad biológica, sino también un constructo social y cultural, un sistema de signos que puede ser interpretado y decodificado como si fuera un texto. En la literatura, esto implica que el cuerpo de los personajes, sus acciones, gestos y enfermedades, son elementos que el autor "escribe" y el lector "lee", cargados de significados simbólicos que van más allá de su mera descripción física. Es un registro orgánico de la historia y las experiencias humanas.
¿Cómo influye el cuerpo del escritor en el proceso creativo?
El cuerpo del escritor es fundamental en el proceso creativo. Autores como Alejandra Pizarnik, Hélène Cixous y Luisa Valenzuela hablan de "escribir con el cuerpo" o "hacer el cuerpo del poema con mi cuerpo". Esto no es solo una metáfora, sino una profunda implicación física y emocional en el acto de escritura. El cuerpo del autor se convierte en un medio para canalizar pensamientos, pasiones y vivencias, transformándolos en palabras. La escritura es, en este sentido, una extensión de la corporeidad del creador, un acto que lo "cimbra" y "estremece" al dar forma a lo inexpresable.
¿Qué papel juega el cuerpo del lector en la interpretación de una obra?
El cuerpo del lector es tan activo como el del escritor en la experiencia literaria. La teoría biosemiótica de Gabriel Weitz sugiere que el lector "construye el texto en su cuerpo", proyectando imaginariamente los espacios y sensaciones descritos por el autor en su propio universo somático. Esta interacción provoca una comprensión más profunda de los significados del cuerpo en la obra, y a su vez, aumenta la conciencia del lector sobre su propia experiencia corporal. La lectura se convierte así en una confluencia retórica donde la sustancia textual penetra y estimula el cuerpo del receptor, generando una danza de sentidos y emociones.
¿Cómo se relaciona la semiótica con la corporeidad en la literatura?
La semiótica contemporánea, especialmente a partir de los años 80, ha integrado la corporeidad como un elemento central para la comprensión del sentido. Autores como Greimas y Fontanille postulan que el cuerpo es un "umbral" entre el sujeto y el mundo, mediando la forma en que este adquiere significado. En la literatura, esto se traduce en que las figuras del mundo solo pueden tener sentido a través de la "sensibilización" que impone la mediación del cuerpo. La narratividad, según Paolo Fabbri, se convierte en una configuración de acciones y pasiones donde la corporeidad es un componente fundamental (el estésico), demostrando que no hay pasión ni sentido sin cuerpo.
¿Qué es la "excitura" según Jean Luc Nancy?
La "excitura" es un concepto acuñado por Jean Luc Nancy para describir un tipo de escritura que no busca hablar sobre el cuerpo, sino "escribir EL CUERPO" mismo. Para Nancy, esto implica que la escritura toca el cuerpo con lo incorpóreo del sentido, convirtiendo lo incorpóreo en algo tangible y el sentido en un "toque". Es la viva voz del cuerpo revelada como signo de la existencia, un acto de inscripción (somatografía) que permite que el cuerpo sea leído directamente, como el "ser aquí y ahora", la manifestación más auténtica de la presencia.
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