26/06/2023
El Libro de Buen Amor, obra cumbre del Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, es un texto que ha cautivado y desafiado a generaciones de lectores y estudiosos. A menudo, su aparente heterogeneidad ha llevado a considerarlo una miscelánea de composiciones diversas. Sin embargo, más allá de la superficie, este poema extenso y complejo encierra una profunda intención didáctica y una estructura sutilmente coherente. La clave para desentrañar su riqueza reside en comprender dos conceptos fundamentales que lo atraviesan de principio a fin: la diversidad y la consecuencia.

La intención explícita del libro, como el propio Arcipreste declara, es defender el «buen amor» (entendido como el amor a Dios) frente al «loco amor» (el amor carnal y pecaminoso). Pero esta dicotomía se explora a través de una rica tapicería de experiencias, reflexiones y narraciones que, lejos de ser aleatorias, se entrelazan para construir un mensaje complejo y multifacético.
La Evidente Diversidad del Libro
La diversidad es, sin duda, el rasgo más notorio del Libro de Buen Amor. El autor nos sumerge en un torbellino de formas y contenidos, saltando de un tema a otro, de una forma narrativa a otra, o repitiendo un mismo tema con variaciones sorprendentes. Esta riqueza se manifiesta de múltiples maneras:
- Cambios Temáticos: El Arcipreste no duda en transitar de disquisiciones teológicas sobre la simonía a reflexiones sobre la penitencia, o de la batalla entre el placer carnal (Don Carnal) y el deber cristiano (Doña Cuaresma).
- Variaciones sobre un Tema: Un mismo concepto es abordado desde diferentes ángulos. Los gozos y loores a Santa María se presentan en plural, las cantigas de la pasión de Cristo ofrecen perspectivas diversas, y los pecados mortales son tratados tanto desde una óptica fabulística como alegórico-caballeresca.
- Galería de Mujeres: El protagonista interactúa con una vasta y variopinta colección de figuras femeninas, cada una con su propia silueta y condición: desde la dueña cuerda y la fácil panadera, hasta la beata, la joven viuda, la niña de pocos días, las serranas de diferente índole (ávida, lúbrica, cándida, hórrida), la viuda lozana, la dueña devota, la monja, la mora, y la enigmática “doña Fulana”. Esta sucesión de encuentros subraya la búsqueda constante y a menudo fallida del amor terrenal.
- Riqueza de Géneros: El libro es un crisol de géneros literarios. Alberga un copioso fabulario, un riquísimo refranero, cantares, trovas, sermones paródicos, disputas, epístolas y hasta un prólogo en prosa.
Desde esta perspectiva de la diversidad, el título de Libro de Buen Amor adquiere una polisemia fascinante. El adjetivo "buen" puede albergar al menos tres significados:
- El «loco amor» erróneamente estimado como bueno por el pecador ofuscado, que el libro satiriza y critica.
- El amor profano, ejercido como un arte, con sus reglas y estratagemas, que se enseña a través de las experiencias del protagonista y los consejos de personajes como Don Amor y Doña Venus.
- El amor divino, el verdadero «buen amor», que constituye el fin último y la enseñanza moral subyacente de toda la obra.
Como el propio autor sentencia: «bien o mal, qual puntares, tal diré, ciertamente» (70 b), invitando al lector a interpretar y discernir. Esta apertura a múltiples lecturas es una de las mayores fortalezas del libro, y la razón por la que ha sido considerado un «Libro de cantares» por su vastedad y capacidad de solaz.
La Subyacente Consecuencia o Unidad
Mientras que la diversidad es innegable, la consecuencia o unidad del Libro de Buen Amor ha sido objeto de debate y sospechas. Predomina la opinión de que se trata de una unidad más pretendida que lograda, un intento de reunir composiciones escritas en diferentes momentos. Sin embargo, un análisis más profundo revela que, como toda obra de arte valiosa, la consecuencia se manifiesta en las líneas mayores de la composición, en su macroestructura, más que en la estricta coherencia de cada detalle.
Si tomamos distancia del texto para contemplarlo en sus accidentes de mayor relieve, encontramos que la realidad artísticamente asumida por el “yo” imaginario del protagonista se articula en ocho momentos o situaciones cardinales que revelan un progreso y una cohesión interna:
- Fracasos amorosos: El Arcipreste, inclinado al amor, experimenta una serie de desventuras y decepciones en sus intentos de conquista.
- Increpación a Don Amor y su respuesta: Frustrado, el protagonista increpa a la personificación del Amor, quien a su vez le ofrece una lección detallada sobre el «arte de bien amar».
- Victoria del amor corpóreo: Gracias a la intervención de una medianera, se narra la exitosa aventura de Don Melón y Doña Endrina, ejemplificando el amor carnal.
- La prueba de la sierra: El protagonista se extravía en la sierra, donde experimenta deslices de amor loco y, en contraste, reflexiona sobre la muerte de Cristo.
- Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma: Alegoría del conflicto entre el placer mundano y el deber cristiano, con un triunfo primaveral y pasajero del placer.
- Prevenciones contra el amor y victoria del amor del alma: Nuevas reflexiones y una aventura con Doña Garoza, que representa una sublimación espiritual del amor.
- Muerte de la medianera (Trotaconventos) y nuevos fracasos: La desaparición de la figura central de la alcahueta y la persistencia de las decepciones amorosas del protagonista.
- Conclusión del Libro: El cierre de la obra como una combinación de santidad y juego, reiterando la primacía del amor divino.
Este esquema argumental demuestra un encadenamiento irreprochable. Los fracasos iniciales conducen a la reprensión del Amor, que a su vez emite su lección. Esta lección se ilustra con la victoria del amor corpóreo (Don Melón y Doña Endrina), cuya "caída" en el loco amor suscita la meditación sobre la muerte de Cristo. El conflicto entre placer y salvación (Carnal y Cuaresma) lleva a la desconfianza hacia el placer y a la búsqueda de un amor más espiritual (Doña Garoza). La muerte de la medianera y los fracasos finales refuerzan la vanidad de todo amor que no anide en el alma y carezca de caridad.
Así, el libro del Arcipreste no excluye ni niega nada de la creación divina. Su «buen amor» es, primordialmente, el amor a Dios, y en segundo lugar, un amor humano completo, de alma y cuerpo, un ideal difícil pero admirable. Se observa una clara transición, aunque lenta e interrumpida, de la confianza en el amor terrenal a la desconfianza, del amor exultante al amor preocupado, de un clima vital activo a una atmósfera cristiana de contemplación moral, y del espacio mundano al tiempo circular y desengañante.
Análisis de la Consecuencia en la Pelea con Don Amor
Para ilustrar esta consecuencia, podemos detenernos en el segundo momento cardinal: la increpación al Amor y su respuesta, la famosa «Pelea del Arcipreste con Don Amor». Esta sección se sitúa lógicamente entre los fracasos amorosos preliminares y la aventura afortunada con Doña Endrina, actuando como un puente didáctico.
La Invectiva del Arcipreste (Acusación)
La invectiva (coplas 181-422) es una feroz acusación contra el Amor, al que se imputan todos los males, tanto corporales como espirituales. Se le reprocha ser mentiroso, desleal y destructor. El Arcipreste desarrolla esta crítica a través de dos ejemplos iniciales: el del joven que quería casarse con tres mujeres (debilidad corporal) y el de las ranas que pedían rey a Júpiter (avasallamiento del alma). Luego, el querellante se centra en la relación del Amor con los siete pecados capitales, precedidos por la codicia, que es la raíz de todos ellos:
- Codicia: Ejemplificada con París y Elena, los egipcios, y la fábula del alano que pierde su carne.
- Soberbia: Relacionada con Lucifer, las guerras, y la fábula del caballo arrogante y el asno necio.
- Avaricia: Mostrada a través del rico frente a Lázaro, y la fábula del lobo ingrato con la grulla.
- Lujuria: Con ejemplos como David y Betsabé, Pentápolis, y la fábula del águila que muere por sus propias plumas.
- Envidia: Ligada a Caín y Abel, Jacob y Esaú, Judas y Cristo, y la fábula de la corneja vestida de pavo.
- Gula: Ilustrada con Adán y la manzana, las ollas de Egipto, Lot incestuoso, y la fábula del león y el caballo gordo.
- Ira: Representada por Nabucodonosor, Sansón y Saúl, y la fábula del león que se mata de despecho.
- Acidia (Pereza/Tristeza): Descrita a través del pleito del lobo contra la raposa y la parodia de las horas canónicas.
El tono de la invectiva es airado y fogoso, culminando con enérgicos gritos de repulsa. A pesar de la diversidad de ejemplos y fábulas, el poeta mantiene el foco en el Amor como el portador de estos pecados, demostrando una coherencia temática admirable.

La Preceptiva de Don Amor (Respuesta)
Inmediatamente después de la invectiva, el tono cambia drásticamente. Don Amor, con mesura, responde al Arcipreste, reprochándole su ignorancia y ofreciéndole una detallada lección sobre el arte de amar. Esta sección se constituye como un conjunto de «castigos» o enseñanzas prácticas. Los preceptos de Don Amor son numerosos y abarcan aspectos como:
- La elección de la mujer adecuada.
- La importancia de una mensajera leal.
- El agasajo y servicio a la amada.
- La gratitud, diligencia y atrevimiento.
- La importancia de ser dadivoso y franco.
- El uso de la música y el canto.
- La constancia y la prudencia.
- La mesura como virtud cardinal.
- La prohibición de la vanagloria, los celos y el escarnecimiento.
- La veracidad y la discreción.
En esta sección, se intercalan cuentos como el de los dos perezosos, la historieta de Don Pitas Payas, un discurso sobre el poder del dinero (simonía, sobornos, obsequios a la dama y a la medianera), y el cuento del ermitaño que incurre en fornicación y homicidio por embriaguez. Don Amor se despide con la seguridad de haber provisto al alumno de las armas necesarias para vencer en el amor terrenal.
La consecuencia lógica de esta «Pelea» es impecable: los fracasos del amante justifican la queja, y la queja provoca la lección práctica. La diversidad se manifiesta en la variedad de males atribuidos al amor y en la multitud de normas de conducta que se proponen. Los ejemplos, a menudo protagonizados por animales en la invectiva (bestiario moral) y por humanos en la preceptiva, subrayan la idea de que los pecados bestializan al hombre, mientras que los errores amorosos son casos humanos cotidianos. La lección de Don Amor, centrada en la mesura, se contrapone a los excesos pecaminosos imputados, demostrando cómo las virtudes que él recomienda se oponen a cada uno de los pecados capitales.
La Lección de Doña Venus y la Aventura de Don Melón y Doña Endrina
El tercer momento del libro, la enseñanza de Doña Venus y la feliz aventura de Don Melón con Doña Endrina, se vincula estrechamente con la «Pelea con Don Amor». Aunque a primera vista la lección de Doña Venus podría parecer una duplicación innecesaria de la de Don Amor, el poeta logra justificarla doctrinal y artísticamente.
Doña Venus ofrece una lección que es a la vez similar y diferente. Es similar en cuanto al arte de amar, pero difiere en los motivos dominantes y en la forma. El Arcipreste ya no increpa, sino que busca humildemente la ayuda de Venus. Ella justifica su enseñanza como un repaso didáctico y una ampliación de lo dicho por su marido Don Amor, añadiendo aquello que él «no t' dixo» o reiterando lo ya dicho para mayor confirmación. La lección de Doña Venus, más breve, se enfoca en el desembarazo, el servicio, el arte artero, la frecuentación de la dama, la alegría, la osadía, la buena presencia (incluso si hay que mentir), los halagos a allegados de la dama, una buena medianería y la paciente espera. Si la mesura era el principio rector de Don Amor, la alegría es el pilar de Doña Venus, como principio de eficacia opuesto a la saña y la tristeza que habían motivado la invectiva inicial.
La aventura de Don Melón y Doña Endrina, que sigue a estas lecciones, es crucial para entender la consecuencia moral del libro. Aunque el protagonista se identifica imaginariamente con Don Melón, al final el Arcipreste aclara: «entiende bien la estoria de la fija del endrino: díxela por dar ensiempro, mas non porque a mí avino» (909 ab). Esto significa que la historia, aunque narrada como propia, es en realidad un ejemplo, una parábola de cómo el «buen amor» (terrenal) puede derivar en «loco amor» y, consecuentemente, en tristeza y desengaño. Este desdoblamiento subraya la intención didáctica: el vencer en amores carnales no es el destino final del protagonista ni el verdadero «buen amor» que el libro promueve. Por ello, más adelante, Doña Garoza representará una evolución hacia un amor más espiritual, cauta ante los peligros del amor carnal, y el protagonista se contentará con una sombra de amor, una proximidad contemplativa.
Tablas Comparativas
Para visualizar mejor los conceptos de consecuencia y diversidad, y la dicotomía central del libro, presentamos las siguientes tablas:
Diversidad vs. Consecuencia en el Libro
| Aspecto | Diversidad | Consecuencia (Unidad) |
|---|---|---|
| Contenido | Múltiples géneros (fábulas, cantares, sermones), variedad de temas (amor, teología, moral). | Estructura argumental de ocho momentos clave, progresión del “yo” narrativo hacia una comprensión moral. |
| Personajes | Vasta galería de mujeres de diferente condición, figuras alegóricas (Don Amor, Doña Venus). | El protagonista (el Arcipreste) como hilo conductor de las experiencias y reflexiones. |
| Estilo | Cambios de tono (humor, seriedad), riqueza léxica, uso de refranes y proverbios. | Uso constante de conectores lógicos (causalidad, ilación), reiteración de la intención moral. |
| Significado del "Buen Amor" | Loco amor, amor profano como arte, amor divino (polisemia). | Transición progresiva del amor carnal al amor espiritual y divino. |
Loco Amor vs. Buen Amor (Divino)
| Característica | Loco Amor (Amor Carnal) | Buen Amor (Amor Divino) |
|---|---|---|
| Naturaleza | Pasión desordenada, búsqueda de placer físico, egoísmo. | Amor a Dios, caridad, entrega espiritual, desinterés. |
| Consecuencias | Engaño, frustración, tristeza, pecados mortales, daño al alma y cuerpo. | Salvación, gozo espiritual, paz interior, virtud. |
| Ejemplos en el Libro | Aventuras fallidas del Arcipreste, aventura de Don Melón y Doña Endrina (como ejemplo de su derivación), los siete pecados capitales relacionados con el amor. | Invocaciones a la Virgen, meditaciones sobre la muerte de Cristo, la aventura con Doña Garoza (sublimación), la conclusión moralizante del libro. |
| Consejo de Don Amor/Venus | Consejos para el éxito en la conquista terrenal (aunque Don Amor busca la mesura). | El propósito final del libro, que trasciende el éxito mundano para la salvación del alma. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Cuál es la intención principal del Libro de Buen Amor?
- La intención expresa del libro es defender el buen amor (amor a Dios) frente al amor loco (amor carnal). A través de las experiencias del protagonista, el libro busca enseñar, deleitando, las consecuencias de cada tipo de amor.
- ¿Cómo se manifiesta la diversidad en el Libro de Buen Amor?
- La diversidad se manifiesta en la mezcla de géneros literarios (fábulas, cantares, sermones, alegorías), la variedad de temas abordados (amor, moral, teología, crítica social), la inclusión de múltiples personajes femeninos, y las variaciones sobre un mismo tema, creando un tapiz literario rico y complejo.
- ¿Existe una unidad o consecuencia en la obra?
- Sí, a pesar de su aparente heterogeneidad, el libro posee una unidad o consecuencia en sus «líneas mayores» o macroestructura. El viaje del protagonista a través de ocho momentos cardinales, que van del fracaso amoroso a la reflexión espiritual y la vanidad del amor mundano, confiere una clara progresión moral y temática a la obra.
- ¿Qué papel juegan Don Amor y Doña Venus en las enseñanzas del libro?
- Don Amor y Doña Venus son personificaciones que instruyen al protagonista en el «arte de bien amar» terrenal. Don Amor enfatiza la mesura y las reglas de conducta, mientras que Doña Venus se centra en la alegría y la audacia. Sus lecciones, aunque sobre el amor profano, sirven para ilustrar cómo este puede llevar a la desilusión y, por contraste, a la búsqueda de un amor superior.
- ¿Qué es el «loco amor» y el «buen amor» en el contexto de la obra?
- El «loco amor» se refiere al amor carnal, pecaminoso y desordenado, que conduce a la frustración y al daño espiritual. El «buen amor» tiene una doble acepción: el amor humano cortés y mesurado (aunque propenso a desviarse en loco amor), y, fundamentalmente, el amor a Dios, que es el verdadero y único camino hacia la salvación y la plenitud.
En conclusión, el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz es mucho más que una colección de relatos inconexos. Es un tratado complejo sobre el amor y los amores, ideado con la consecuencia moral de un creyente y la diversidad moralista de un observador experto de la condición humana. Su trayectoria va del espacio mundano al tiempo trascendente, del «loco amor» a través del «buen amor» humano hacia el «buen amor» de Dios, demostrando en su disposición y lenguaje la ilación, causalidad y seguridad razonante de un texto didáctico y, a la vez, una obra de arte perdurable, compuesta no solo para enseñar deleitando, sino para configurar lo aprendido, vivido, leído y soñado, deleitándose en su expresión.
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