04/01/2026
El golpe de Estado es una de las expresiones más drásticas y violentas de la inestabilidad política, una ruptura abrupta del orden constitucional que desplaza al gobierno en funciones. A lo largo de la historia, este fenómeno ha sido un actor recurrente en el escenario político mundial, transformando regímenes, alterando el curso de las naciones y dejando una huella indeleble en el tejido social y político. Comprender su naturaleza, sus causas y sus consecuencias es fundamental para apreciar la fragilidad de la democracia y la constante necesidad de proteger el imperio de la ley.

- ¿Qué es un Golpe de Estado? Una Definición Detallada
- Orígenes y Evolución del Concepto: De Naudé a Malaparte
- Golpe de Estado vs. Otros Fenómenos Políticos: Clarificando Términos
- El Golpe de Estado en Argentina: Una Historia de Rupturas
- El Primer Golpe de Estado en Argentina: El 6 de Septiembre de 1930
- Medidas Legales contra los Golpes de Estado: Blindando la Democracia
- Factores y Consecuencias de los Golpes: ¿Por qué Ocurren y Qué Dejan?
- Preguntas Frecuentes sobre el Golpe de Estado
¿Qué es un Golpe de Estado? Una Definición Detallada
El término "golpe de Estado" proviene del francés coup d'État, que literalmente significa 'golpe de Estado' o 'golpe de Estado'. Aunque el concepto de una toma de poder extralegal existe desde la antigüedad, la frase moderna se popularizó en el siglo XIX. Según el Diccionario de la Real Academia Española, un golpe de Estado es una "actuación violenta y rápida, realizada generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes".
Normalmente, se trata de una toma ilegal del poder por parte de una facción política, un partido político, una secta, un grupo rebelde o militar. Este tipo de acción se distingue de otros conceptos como la revuelta, el motín, la rebelión, la revolución o la guerra civil, aunque en la práctica, estos términos a menudo se utilizan de forma imprecisa o con intenciones propagandísticas, y los procesos históricos suelen combinarlos.
Un golpe de Estado también puede ocurrir cuando un poder del Estado intenta derrocar o derroca a los otros poderes, o si se interfiere de manera jurídica en las elecciones populares para la elección de un presidente o jefe de Gobierno. La esencia radica en la violación de las normas legales y constitucionales para acceder o mantenerse en el poder, desafiando la soberanía popular y la legitimidad democrática.
Orígenes y Evolución del Concepto: De Naudé a Malaparte
El término coup d'état fue acuñado por primera vez por Gabriel Naudé en su obra de 1639, Considerations Politiques sur les coups d'état. Naudé, escribiendo por encargo del Cardenal Richelieu, definió los golpes de Estado como "actos osados y extraordinarios que los príncipes se ven obligados a realizar en asuntos tan difíciles como desesperados, en contra de la ley común y con independencia de cualquier ordenamiento o forma de justicia, poniendo en juego el interés particular en beneficio del bien común". Para Naudé, el golpe de Estado era una acción sorpresiva y secreta, cercana a la razón de Estado pero diferenciada por su inmediatez.
Inicialmente, en el siglo XVII en Francia, el concepto se refería a medidas violentas y repentinas tomadas por el Rey, sin respetar la legislación ni las normas morales, generalmente para eliminar enemigos y mantener la seguridad del Estado. A lo largo del siglo XIX, la locución se amplió para significar la acción violenta de un componente del Estado, como las fuerzas armadas, para desplazar a la cabeza del mismo. Fue entonces cuando el concepto comenzó a superponerse y, a la vez, a diferenciarse del de "revolución", que se caracterizaba por ser organizado principalmente por civiles ajenos al Estado.
En el siglo XX, la publicación del libro Técnica del colpo di Stato (1930) de Curzio Malaparte, popularizó y modernizó el concepto. Malaparte aplicó el golpe de Estado no solo a operaciones militares, sino también a acciones de poderes civiles que, mediante la desestabilización del gobierno a través de acciones que generan caos social, provocan su caída y acceden al poder. Para Malaparte, la diferencia clave con la guerra civil y la revolución radicaba en el uso de la sorpresa y la corta duración de las operaciones, buscando reducir al mínimo la confrontación armada.
En 1962, Samuel Finer, con su obra The Man on Horseback: The Role of the Military in Politics, profundizó en el papel de los militares, distinguiendo cuatro niveles de presión sobre el Estado, desde la influencia legítima hasta el uso de la violencia para reemplazar gobiernos civiles o militares. Este trabajo abrió un debate sobre si el golpe de Estado es exclusivo de militares, si siempre requiere violencia o si obedece a una ideología concreta.
En la actualidad, el politólogo Rafael Martínez propone una definición más contemporánea: "Las acciones concatenadas y realizadas en un corto espacio de tiempo (exitosas o no) encaminadas, mediante la amenaza (creíble, pero no forzosamente materializada), a remover (o a impedir que se alcance) el poder ejecutivo, por parte de un pequeño grupo con alta capacidad de disuasión que utilizará cauces ilegales —no siempre agresivos, aunque pueden serlo llegado el caso; pero que sí violentan— y que luego tratará de justificar arguyendo la defensa de unos intereses propios a ese grupo que se revisten de colectivos y que vienen a paliar el desastre que abocaba la acción del gobierno depuesto."
Golpe de Estado vs. Otros Fenómenos Políticos: Clarificando Términos
El concepto de golpe de Estado se entrelaza y a menudo se confunde con otros términos que describen trastornos del poder político. Es crucial entender sus diferencias para un análisis preciso:
Golpe de Estado y Revolución
Una revolución implica un cambio social profundo y relativamente veloz, que usualmente conlleva confrontaciones violentas. Una revolución puede incluir uno o más golpes de Estado, pero se distingue por su objetivo de transformar la estructura social y económica, y por contar con un amplio apoyo popular. El golpe de Estado, en contraste, se enfoca en la toma del poder político y puede no buscar una transformación social radical, a menudo careciendo de una base popular masiva.
Golpe de Estado y Guerra Civil
Una guerra civil es un enfrentamiento militar generalizado y prolongado en el tiempo entre dos bandos dentro de una misma sociedad. La principal diferencia con el golpe de Estado es su duración y escala; el golpe es repentino y de corta duración (horas o pocos días), mientras que la guerra civil se extiende en el tiempo.

Golpe de Estado, Rebelión y Motín
Muchas veces, los golpes de Estado han tomado la forma de sublevaciones o rebeliones militares. Sin embargo, deben distinguirse del "motín", que es una desobediencia colectiva de un grupo de militares a sus mandos, sin el objetivo de derrocar al gobierno o establecer nuevas políticas. La rebelión es más amplia que el motín y puede tener objetivos políticos, pero el golpe de Estado se centra específicamente en la toma del poder central.
Golpe de Estado y Revueltas
Las revueltas son trastornos institucionales que involucran a multitudes ocupando espacios públicos, desafiando la autoridad, a veces violentamente. Generan caos social que puede ser aprovechado por golpistas o por quienes defienden el poder establecido, pero no son en sí mismas una toma de poder organizada.
Golpe de Estado y Putsch
El término alemán putsch (literalmente "empujón") es muy similar a golpe de Estado, pero usualmente se refiere a intentos fallidos de golpe de Estado, como el famoso Putsch de Múnich.
Golpe Parlamentario
Este es un concepto relativamente nuevo y debatido. Se refiere a situaciones donde, aunque se utilizan procedimientos legales (como un juicio político o destitución parlamentaria), la intención subyacente es la de desplazar a un líder o gobierno por razones políticas más que por infracciones reales, utilizando "artificios legales". Algunos analistas lo equiparan a un golpe de Estado por la forma en que violenta el consenso y la voluntad popular expresada en las urnas, aun manteniendo una apariencia de legalidad.
Golpe de Estado y Pronunciamiento
El pronunciamiento es una forma particular de rebelión militar, asociada principalmente con España, Portugal e Hispanoamérica en el siglo XIX. Se distingue del golpe de Estado en que el pronunciamiento suele iniciarse en la periferia, con una guarnición o unidad militar sublevándose con la esperanza de provocar una reacción en cadena en el resto del Ejército y, finalmente, la caída del Gobierno. El golpe de Estado, en cambio, se produce sobre el centro neurálgico del régimen político y suele tener un desenlace rápido. El pronunciamiento, al ser periférico, abre un compás de espera. Sus elementos clave son la lejanía de la capital, la lectura de un bando o manifiesto, y la existencia de un caudillo.
Para clarificar estas diferencias, podemos usar la siguiente tabla comparativa:
| Concepto | Objetivo Principal | Actores Típicos | Duración | Legalidad | Base Popular |
|---|---|---|---|---|---|
| Golpe de Estado | Tomar el poder político central | Militares, facciones políticas, élites | Corto (horas a días) | Ilegal, anticonstitucional | Limitada o nula |
| Revolución | Transformación social y política profunda | Amplios sectores civiles, movimientos sociales | Largo (meses a años) | Ilegal (rompe el orden existente) | Amplia y masiva |
| Guerra Civil | Dominio militar de un bando sobre otro | Facciones armadas dentro de un mismo país | Largo (meses a años) | Ilegal (conflicto armado interno) | Dividida entre bandos |
| Motín | Desobediencia interna a la autoridad militar | Soldados o grupos militares | Muy corto (horas) | Ilegal | Nula (no busca apoyo externo) |
| Pronunciamiento | Derrocar gobierno desde la periferia militar | Guarniciones militares | Medio (días a semanas) | Ilegal | Busca apoyo militar en cadena |
| Golpe Parlamentario | Desplazar gobierno por vías "legales" forzadas | Legisladores, élites políticas | Medio (semanas a meses) | Aparentemente legal, pero ilegítimo | Débil o dividida |
El Golpe de Estado en Argentina: Una Historia de Rupturas
Argentina es un ejemplo paradigmático de la inestabilidad política marcada por los golpes de Estado. Entre 1930 y 1983, el país sufrió seis interrupciones del orden constitucional por la fuerza, lo que dejó una profunda cicatriz en su desarrollo democrático. Si bien todos fueron golpes, solo al último se le atribuye la expresión de "terrorismo de Estado", dada la sistematicidad y brutalidad de la represión ejercida.
Tradicionalmente, las fuerzas armadas en Argentina, como en otros países de América Latina, asumieron un poder de policía interno que excedía sus funciones constitucionales de defensa externa. Respaldados por el monopolio de las armas, se sintieron con la potestad de "resolver" los problemas que los gobiernos civiles no podían, incitados y acompañados a menudo por sectores de la civilidad y grupos económicos. Esta intromisión militar en la política interna fue una constante durante décadas, ignorando el principio constitucional de que el Presidente de la Nación es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.
Los gobiernos de facto, al irrumpir ilegalmente, buscaron alternativas para legitimar sus decisiones. Una de las más controvertidas fue la "doctrina de los gobiernos de facto", establecida por la Corte Suprema de Justicia el 10 de septiembre de 1930. Esta doctrina reconocía la validez de los actos de los gobiernos impuestos por la fuerza si poseían las fuerzas militares y policiales necesarias para asegurar la paz y el orden, y si declaraban mantener la supremacía de la Constitución. Esto permitió a los gobiernos militares crear su propia legislación a través de decretos-leyes, habilitando una serie de acciones que violaban las garantías constitucionales.
Pese a que muchos de estos movimientos se autodenominaron "revolucionarios" (como la Revolución de 1930, Revolución Libertadora de 1955, Revolución Argentina 1966), en realidad no fueron más que cuartelazos o motines, caracterizados por la Constitución Nacional como "sedición". La ruptura institucional se daba al cambiar a las personas que manejaban la cosa pública sin el apoyo real y masivo del pueblo, buscando solo reformas específicas y no una transformación estructural profunda como la que implica una verdadera revolución.

El Primer Golpe de Estado en Argentina: El 6 de Septiembre de 1930
El 6 de septiembre de 1930 marcó un antes y un después en la historia argentina, siendo el primer golpe de Estado exitoso que derrocó a un gobierno constitucional. El presidente Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical, fue depuesto por un levantamiento cívico-militar liderado por el general José Félix Uriburu.
Contexto Político y Económico
La presidencia de Yrigoyen (su segunda, iniciada en 1928) se dio en un contexto de creciente malestar. Económicamente, el país sentía los efectos del declive de la hegemonía británica y el auge de Estados Unidos, que competía con Argentina en producción agrícola y aplicaba medidas proteccionistas. La crisis económica global, intensificada por el crack de 1929, afectó las exportaciones, la moneda y provocó un aumento de la inflación y la desocupación. Esto se tradujo en una disminución del poder adquisitivo de los salarios y un incremento de los conflictos obreros, aunque Yrigoyen, a pesar de algunas políticas represivas, fue percibido por las élites y sectores militares como un "demagogo" cercano a las clases populares.
Políticamente, el radicalismo de Yrigoyen se identificaba como una "causa" mesiánica que se oponía a la "oligarquía". Sin embargo, su gobierno se caracterizó por un fuerte presidencialismo y un uso frecuente de la intervención federal a las provincias (19 ocasiones durante su primer mandato), lo que generó críticas y divisiones, incluso dentro del propio partido. La oposición, al no poder competir electoralmente con éxito, comenzó a buscar alternativas fuera de las urnas.
La Conspiración y los Actores
Las fuerzas conservadoras, lideradas por figuras como Agustín Pedro Justo (exministro de Guerra de Alvear), empezaron a conspirar. A mediados de 1930, Justo se conectó con el general José Félix Uriburu, quien, junto a un grupo de jóvenes deslumbrados por el fascismo (entre ellos Juan Domingo Perón), también planeaba un golpe. Aunque Justo buscaba un desplazamiento de Yrigoyen para llegar a la presidencia con un frente amplio, Uriburu tenía aspiraciones más radicales: reformar la Constitución para establecer un Estado corporativo y autoritario. A pesar de estas diferencias, Justo aceptó la visión de Uriburu, logrando que la proclama inicial no asustara con tintes fascistas explícitos.
El clima de conspiración era abierto. La prensa crítica, como el diario Crítica, avivaba el descontento. La renuncia del ministro de Guerra, Luis Dellepiane, quien quería desbaratar la conspiración, el 3 de septiembre de 1930, debilitó aún más al gobierno. Manifestaciones estudiantiles y un tiroteo frente a la Casa Rosada el 4 de septiembre, con la muerte de un joven, sirvieron como "chispa" para la acción.
Las Operaciones Militares y la Caída de Yrigoyen
En la madrugada del 6 de septiembre, un grupo de civiles se reunió en Campo de Mayo para incitar a los militares. Aunque el jefe de la Escuela de Infantería se declaró legalista, Uriburu se instaló en el Colegio Militar de la Nación y logró formar una columna con cadetes y algunos efectivos. A esta se sumaron hombres de la Base de El Palomar, que incluso sobrevolaron Buenos Aires arrojando volantes llamando a la insurrección.
La columna marchó hacia Buenos Aires sin encontrar resistencia significativa. Yrigoyen, enfermo, fue llevado a La Plata, donde firmó su renuncia. Con la amenaza de bombardear el Arsenal y el Departamento de Policía, Uriburu obtuvo también la renuncia del vicepresidente Martínez. Los golpistas se instalaron en la Casa Rosada, marcando el fin de la primera experiencia democrática de sufragio universal en Argentina.
La Acordada de la Corte Suprema y sus Consecuencias
Una de las primeras acciones de Uriburu fue notificar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la constitución de su gobierno provisional. El 10 de septiembre de 1930, la Corte, por unanimidad, emitió la famosa "Acordada", que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto. Esta acordada establecía que el gobierno de facto, al poseer las fuerzas militares y policiales necesarias para asegurar la paz y el orden, podía válidamente realizar actos necesarios para sus fines, y que sus actos no podían ser judicialmente discutidos por los ciudadanos. Esto, en la práctica, legitimaba la usurpación del poder y otorgaba a los gobiernos de facto amplias atribuciones legislativas y constituyentes, sentando un precedente peligroso para futuras interrupciones democráticas.
Uriburu disolvió el Congreso, declaró el estado de sitio e intervino todas las provincias gobernadas por el radicalismo. Aunque públicamente declaraba respetar la Constitución, sus verdaderos objetivos eran la implantación de un régimen corporativo, con un voto calificado y una participación popular reducida. Su visión era la de un Estado jerarquizado y autoritario, muy influenciado por las ideas fascistas de la época. Propuso la creación de un Partido Nacional que agrupara a todos los partidos, excluyendo al radicalismo yrigoyenista, lo que fue rechazado por la mayoría.

Este golpe marcó el inicio de la "Década Infame", un período de gobiernos conservadores, fraude electoral y la consolidación de la intervención militar en la política argentina, un ciclo que solo se rompería, de manera definitiva, en 1983 con el retorno a la democracia.
Medidas Legales contra los Golpes de Estado: Blindando la Democracia
Ante la recurrencia de los golpes de Estado y sus devastadoras consecuencias, muchas constituciones en el mundo han incorporado normas especiales para prevenir y castigar a los responsables de estas acciones, además de establecer un régimen penal para sancionar los delitos contra la democracia.
Estas normas se centran principalmente en dos aspectos:
- La nulidad de los actos de facto: Se dispone que los actos realizados por las autoridades que asumieron el poder en virtud de un golpe de Estado serán "insanablemente nulos". Esto busca quitar cualquier legitimidad a las acciones de un gobierno usurpador, impidiendo que sus decisiones tengan validez jurídica a largo plazo.
- Las penas a los responsables: Se establecen sanciones severas para quienes intenten o realicen un golpe de Estado. Estas acciones suelen ser catalogadas como "traición a la patria", lo que implica las más altas penas contempladas en el ordenamiento jurídico.
En el caso de Argentina, la reforma de la Constitución Nacional en 1994 incluyó el llamado Artículo de Defensa del Orden Constitucional, el Artículo 36. Este establece: "Esta Constitución mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático. Estos actos serán insanablemente nulos [...]". Además, el artículo prohíbe a quienes cometan estos delitos ocupar cargos públicos de por vida y considera a todos los ciudadanos con derecho a resistir a quienes cometan actos de fuerza contra el orden constitucional.
Esta cláusula de autodefensa busca blindar la democracia y el orden constitucional, proclamando su vigencia ininterrumpida incluso ante la fuerza. Es un testimonio de la larga y dolorosa historia de golpes de Estado vivida por los argentinos, buscando asegurar que la voluntad popular sea respetada y que la participación social y política profundice una cultura democrática sólida.
Factores y Consecuencias de los Golpes: ¿Por qué Ocurren y Qué Dejan?
Numerosos factores pueden llevar a la ocurrencia de un golpe de Estado, así como determinar su éxito o fracaso. Una vez que el golpe está en marcha, su éxito depende crucialmente de la capacidad de los golpistas para convencer a las élites y al público de que su intento tendrá éxito. La historia muestra que el número de golpes de Estado exitosos ha disminuido con el tiempo, especialmente después de la Guerra Fría.
Sin embargo, los golpes fallidos en sistemas autoritarios a menudo refuerzan el poder del gobernante, y el número acumulado de golpes en un país es un fuerte predictor de futuros intentos, un fenómeno conocido como la "trampa del golpe".
En respuesta a esta amenaza, los regímenes desarrollan estrategias de "a prueba de golpes" (coup-proofing), creando estructuras que dificultan la toma del poder por pequeños grupos. Estas estrategias pueden incluir la colocación estratégica de grupos familiares, étnicos o religiosos en el ejército, y la fragmentación de los organismos militares y de seguridad para evitar la concentración de poder. Sin embargo, estas medidas a menudo reducen la eficacia militar, ya que priorizan la lealtad sobre la experiencia y el mérito en puestos clave.
Aunque los golpes de Estado que ocurrieron en el período posterior a la Guerra Fría han tenido más probabilidades de dar lugar a sistemas democráticos que los de la Guerra Fría, la mayoría de los golpes de Estado siguen perpetuando el autoritarismo. Sus consecuencias suelen ser devastadoras: represión política, violación de derechos humanos, inestabilidad económica, polarización social y un retraso en el desarrollo institucional y democrático de las naciones afectadas. La confianza en las instituciones se erosiona, y la ciudadanía se ve privada de su derecho fundamental a elegir a sus gobernantes.
Preguntas Frecuentes sobre el Golpe de Estado
- ¿Es un golpe de Estado siempre violento?
Aunque la mayoría de los golpes de Estado implican el uso o la amenaza de la fuerza para derrocar al gobierno, no todos son violentos en su ejecución directa. Algunos pueden ser incruentos o "palaciegos", donde la amenaza de la fuerza es suficiente para lograr la destitución. Sin embargo, la violencia es un elemento inherente a su naturaleza, ya que implica la imposición de la fuerza sobre el orden legal. - ¿Un golpe de Estado puede llevar a la democracia?
Históricamente, la mayoría de los golpes de Estado han resultado en regímenes autoritarios. Sin embargo, algunos estudios indican que los golpes ocurridos después de la Guerra Fría han tenido una probabilidad ligeramente mayor de llevar a sistemas democráticos, aunque esto sigue siendo una minoría. La democracia suele ser un resultado indirecto y no el objetivo principal de los golpistas. - ¿Qué es la "trampa del golpe"?
La "trampa del golpe" es un fenómeno observado por los politólogos que indica que el número acumulado de golpes de Estado en la historia de un país es un fuerte predictor de futuros intentos de golpe. Cada golpe exitoso o fallido debilita la resiliencia institucional y crea un precedente, aumentando la probabilidad de que se repitan. - ¿Cómo se protege una constitución de un golpe?
Las constituciones modernas incluyen cláusulas de autodefensa, como el Artículo 36 de la Constitución argentina, que declaran la nulidad insanable de los actos de fuerza contra el orden constitucional y establecen penas severas para los responsables. Además, la defensa de la democracia requiere una fuerte cultura cívica, instituciones sólidas, y la participación activa de la ciudadanía en la vigilancia y protección del sistema democrático. - ¿Cuál es la diferencia entre golpe de Estado y pronunciamiento?
El golpe de Estado es una acción directa y rápida sobre el centro del poder para derrocar al gobierno. El pronunciamiento, más común en el siglo XIX en países hispanohablantes, es una rebelión militar que comienza en la periferia, buscando una reacción en cadena en otras guarniciones para forzar la caída del gobierno. El pronunciamiento abre un "compás de espera", mientras el golpe busca un desenlace inmediato.
En conclusión, el golpe de Estado es una manifestación de la fragilidad de las instituciones y un recordatorio constante de la necesidad de fortalecer los pilares de la democracia. Su estudio y comprensión son cruciales para que las sociedades aprendan de su pasado y trabajen incansablemente por la estabilidad, la legalidad y el respeto a la voluntad de sus ciudadanos.
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