¿Qué es la metafísica de la juventud de Walter Benjamin?

Walter Benjamin: Metáforas del Tiempo y la Historia

10/07/2024

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En el vasto y complejo universo del pensamiento, existen figuras que, con su agudeza y originalidad, logran desentrañar capas de la realidad que para otros permanecen ocultas. Walter Benjamin es, sin duda, una de estas mentes extraordinarias. Su obra, a menudo fragmentada y póstuma, nos invita a una profunda reflexión sobre el tiempo, la historia, la juventud y la redención, empleando un lenguaje rico en imágenes y analogías que elevan sus ideas a la categoría de verdaderas metáforas conceptuales. Nos adentraremos en el corazón de su filosofía, explorando desde sus tempranas intuiciones sobre la juventud hasta su monumental crítica a la historia lineal y su visionario concepto del Ángel de la Historia, una figura que encapsula su rechazo al progreso ciego y su llamado a la redención del pasado.

¿Qué plantea Walter Benjamin con respecto a la historia?
Benjamin sugiere que el historiador que considera el progreso como una norma histórica es en realidad un aliado del fascismo, pues su noción progresista lo lleva a legitimar su existencia como un estadio más del progreso histórico.

Índice de Contenido

La Enigmática Metafísica de la Juventud: Un Vistazo Temprano

Uno de los primeros y más enigmáticos escritos de Benjamin es su ensayo "La metafísica de la juventud", redactado entre 1913 y 1914, pero que vio la luz solo después de su trágica muerte. En este texto profundamente espiritual, Benjamin eleva la juventud más allá de una mera etapa biológica; la concibe como un elemento divino inherente a la esencia humana trascendente. Para Benjamin, la juventud no es simplemente el umbral de la vida adulta, sino una manifestación de lo sagrado, una chispa de lo eterno dentro del devenir temporal del ser humano. Esta perspectiva temprana ya nos revela la inclinación de Benjamin por desvelar significados ocultos y trascendentes en fenómenos aparentemente mundanos, una constante en toda su obra. Es un recordatorio de que, para él, lo más profundo se revela en lo inesperado, en lo que a primera vista podría parecer efímero o meramente transitorio.

El Pensamiento de Benjamin: Entre Marxismo y Teología

La filosofía de Walter Benjamin se asienta sobre dos pilares fundamentales que, lejos de ser contradictorios en su visión, se entrelazan para formar una perspectiva única y revolucionaria. Por un lado, encontramos una profunda influencia de la filosofía de corte marxista, aunque es crucial diferenciarla del marxismo ortodoxo. Benjamin no se adscribe a una lectura dogmática, sino que reinterpreta y critica ciertos aspectos desde una óptica singular. Por otro lado, su pensamiento está profundamente arraigado en la tradición teológica judía, no necesariamente en sus rasgos más religiosos, sino en su componente mesiánico y en su concepción del tiempo y la historia. Esta dualidad le permitió construir una crítica radical a las narrativas dominantes de su época, especialmente la del progreso lineal, y proponer una forma de entender la historia que busca la redención de los oprimidos y el rescate de las posibilidades perdidas del pasado. Esta síntesis entre lo material y lo espiritual, entre el análisis social y la reflexión metafísica, es una de las características más distintivas y fascinantes de su obra.

Las Tesis sobre Filosofía de la Historia: Un Manifiesto Contra el Progreso

La obra más conocida y controvertida de Walter Benjamin es, sin duda, sus "Tesis sobre filosofía de la historia", también llamadas "Sobre el concepto de historia". Escritas entre 1939 y 1940 en París, pocos meses antes de su suicidio mientras huía de la Gestapo, estas tesis constituyen un testamento filosófico y político de inmenso calado. Publicadas póstumamente en 1942 por el Instituto de Investigación Social (la Escuela de Frankfurt), se consideran una obra de referencia fundamental para comprender el siglo XX y sus horrores. El contexto de su escritura es crucial: la invasión alemana de Europa se intensificaba, y el pacto Molotov-Ribbentrop de 1939, que unía a la Unión Soviética (de bases marxista-leninistas) con la Alemania antisemita, desorientó a gran parte de la izquierda. Este evento llevó a Benjamin a abogar por un retorno a la teología y la metafísica, viendo en la aparente traición ideológica una confirmación de la insuficiencia del materialismo histórico sin una dimensión redentora.

La crítica a la idea de progreso que Benjamin desarrolla en estas tesis tuvo una influencia capital, especialmente en la Escuela de Frankfurt, para la comprensión del fascismo no como una aberración o excepción, sino como una consecuencia directa de la modernidad y de una visión lineal y acrítica del progreso. El texto, compuesto por 18 breves tesis y 2 apéndices, articula una oposición fundamental entre el materialismo histórico (tal como Benjamin lo reinterpreta) y el historicismo. Benjamin, un consumado traductor, solo alcanzó a traducir 13 de sus tesis al francés antes de su muerte, dejando un legado que sigue siendo objeto de estudio y debate.

¿Cuál es el pensamiento de Walter Benjamín?
Benjamin plantea la crítica radical al progreso. El problema no está en el mal uso del progreso sino en su lógica. El progreso piensa conquistar el futuro dando la espalda al pasado por lo que está incapacitado, por principio, para establecer una relación entre injusticias pasadas y justicia presente.

Analogías y Metáforas Centrales en las Tesis

Benjamin, siendo un pensador de profunda sensibilidad poética, utiliza analogías y metáforas no solo como recursos estilísticos, sino como herramientas conceptuales para desvelar verdades complejas. Estas imágenes potentes son el corazón de su crítica y su propuesta:

  • Tesis I: El autómata de ajedrez "El Turco". Benjamin inicia sus tesis con la analogía de un autómata del siglo XVIII que, supuestamente, jugaba al ajedrez de forma autónoma, pero que en realidad ocultaba a un maestro ajedrecista. Benjamin compara este engaño con el materialismo histórico, sugiriendo que, aunque Karl Marx intentó mantener una objetividad científica positivista, el materialismo histórico contiene en su núcleo un "engaño religioso" oculto, una dimensión teológica que le otorga su verdadero poder y dirección. Es una forma de decir que, detrás de la aparente racionalidad histórica, hay una fuerza impulsora que va más allá de lo puramente material.
  • Tesis IX: El Ángel de la Historia. Esta es quizás la metáfora más icónica y conmovedora de Benjamin. Inspirada en la pintura "Angelus Novus" de Paul Klee, que él mismo poseía, Benjamin describe un ángel con el rostro vuelto hacia el pasado, viendo una única catástrofe que acumula ruinas incesantemente. El ángel desearía detenerse para despertar a los muertos y recomponer lo destruido, pero una tempestad (a la que nosotros llamamos progreso) lo empuja irresistiblemente hacia el futuro, al que da la espalda, mientras los montones de ruinas crecen ante él. Esta imagen invierte la noción tradicional de progreso: el pasado no es un camino superado hacia un futuro mejor, sino una acumulación de sufrimiento que clama por redención. La verdadera tarea del materialismo histórico, según Benjamin, no es presagiar un futuro revolucionario, sino "salvar el pasado", rescatar las posibilidades no realizadas y las víctimas olvidadas.
  • Tesis IV: Las flores volviendo hacia el Sol. En esta tesis, Benjamin argumenta que la lucha de clases, si bien requiere la conquista de lo material, no debe perder de vista un horizonte espiritual. Este horizonte se manifiesta en la confianza y el coraje de los dominados, quienes, a pesar de las derrotas, persisten en su lucha. Benjamin utiliza la metáfora de "las flores volviendo hacia el Sol su corola" para referirse a este denuedo y esperanza que persiste en los oprimidos, quienes miran hacia "el sol que se levanta en el cielo de la historia". Es una imagen de resiliencia y de una fe inquebrantable en la posibilidad de un futuro diferente, incluso en las circunstancias más adversas.
  • Tesis V: La imagen que relampaguea. Benjamin concibe el pasado no como una secuencia lineal de hechos, sino como una "imagen que relampaguea" en un momento de peligro. Para el historiador del materialismo histórico, la tarea es capturar y salvar esta verdad fugaz del olvido, porque en el mismo instante en que es rescatada, corre el riesgo de desvanecerse en el vacío. Esta metáfora subraya la urgencia de la labor histórica y la fragilidad de la memoria, sugiriendo que el pasado no está simplemente ahí para ser recogido, sino que debe ser activamente salvado en un acto de redención.

Críticas al Historicismo y la Noción de Progreso

Benjamin es un crítico acérrimo del historicismo, al que considera una herramienta al servicio de las clases dominantes. Para él, el historicismo reconstruye la historia desde la perspectiva de los vencedores, ignorando las voces y los sufrimientos de los oprimidos. Benjamin propone una distinción crucial entre dos formas de recuperar un evento histórico:

  • Konstruktion: El método del materialismo histórico. Implica una interacción dinámica entre el contexto presente y el tiempo del acontecimiento. La narración histórica es como una cita del pasado, cuyo significado cambia según el presente. Es un acto activo de construir el pasado para el presente.
  • Re-konstruktion: El método del historicismo. Concibe el acontecimiento histórico como una fotografía fijada en el pasado, esperando ser recogida por el historiador. Es una visión pasiva y objetivista que, para Benjamin, es ilusoria y perjudicial.

La Tesis VII es emblemática de esta crítica: Benjamin argumenta que todo documento de cultura es a la vez un documento de barbarie, porque incluso los logros culturales más grandes están cimentados en la explotación y el sufrimiento de la "servidumbre anónima". Por ello, el materialismo histórico debe "pasarle a la historia el cepillo a contrapelo", es decir, leerla contra su grano oficial, desde la perspectiva de los vencidos y los olvidados.

Asimismo, Benjamin ataca la visión progresista de la historia que se horroriza ante fenómenos como el fascismo en el "avanzado" siglo XX. Para él, esta visión es cómplice, ya que legitima tales eventos como "estadios" del progreso. El historiador marxista debe ver el fascismo no como una "excepción", sino como parte de una regla a la que los oprimidos siempre han estado sometidos. Su crítica se extiende a la socialdemocracia de Weimar (Tesis X y XI), a la que tacha de cómplice del fascismo por su fe incondicional en el progreso, su confianza en las masas y su inserción en el aparato burocrático, lo que la llevó a una falsa conciencia de la realidad y a una noción ilusoria del trabajo como fuente de riqueza, olvidando la desposesión de la fuerza de trabajo proletaria.

Redención y Tiempo Mesiánico

Central en el pensamiento de Benjamin es la noción de redención (tikkun en la teología judía), que sirve como punto de encuentro entre el pasado y el presente. Para Benjamin, cada generación tiene la tarea de redimir a las anteriores, una tarea que recae sobre el materialismo histórico (Tesis II). La revolución no es solo la liberación de las generaciones futuras, sino también la redención de las clases pasadas, un concepto rescatado por los espartaquistas de la socialdemocracia (Tesis XII).

Benjamin critica la representación del tiempo como "homogéneo y vacío", un marco que, según él, subyace a la noción de progreso incesante (Tesis XIII). Frente a esto, propone una visión del tiempo mesiánico, donde cada instante puede ser la puerta de entrada para la redención. La Revolución Francesa, al introducir un nuevo calendario, y la Revolución de Julio, al disparar contra los relojes, son ejemplos de cómo las revoluciones intentan reordenar el tiempo, buscando una aceleración histórica (Tesis XV). Benjamin ve en la moda capitalista una parodia de este "salto de tigre al pasado" que el revolucionario mesiánico debe realizar, pero insiste en la necesidad de un "salto dialéctico" en un sentido marxista y revolucionario (Tesis XIV).

¿Qué es la metafísica de la juventud de Walter Benjamin?
"La metafísica de la juventud" de Walter Benjamin es un texto enigmático y espiritual que, si bien es uno de sus primeros escritos, escrito aproximadamente entre 1913 y 1914, solo apareció después de su muerte. Benjamin considera la juventud como el elemento divino dentro de la esencia humana trascendente (Hotam, 2019).

La historiografía mesiánica, a diferencia de la historicista que acumula datos en un tiempo vacío, es constructiva. Se acerca al "momento mónada" de la historia, un instante cargado de significado y posibilidades redentoras, una "coyuntura revolucionaria en la lucha en favor del pasado oprimido" (Tesis XVII). Esta visión es coherente con la irrelevancia del tiempo del Homo sapiens en la historia de la vida orgánica: el tiempo mesiánico "resume en una abreviatura enorme la historia de toda la humanidad" (Tesis XVIII). El judaísmo, al experimentar el pasado como conmemoración y prohibir la adivinación del futuro sin verlo como tiempo vacío (pues en cualquier instante puede entrar el Mesías), ofrece un modelo para esta concepción del tiempo (Apéndice B).

Tabla Comparativa: Historicismo vs. Materialismo Histórico (según Benjamin)

CaracterísticaHistoricismoMaterialismo Histórico (Benjamin)
Visión de la HistoriaContinuum de progreso lineal, tiempo homogéneo y vacío.Acumulación de catástrofes, tiempo mesiánico, posibilidad de redención en cada instante.
PerspectivaDesde los vencedores, legitima el orden establecido.Desde los vencidos, "cepillar la historia a contrapelo".
Naturaleza del DocumentoPuro documento cultural.Documento de cultura y barbarie simultáneamente.
Método HistoriográficoRe-konstruktion (fijar el pasado como fotografía).Konstruktion (rescatar el pasado en el presente, "imagen que relampaguea").
ObjetivoEntender "cómo fue realmente", acumular datos.Activar el pasado para la redención, liberar posibilidades no realizadas.

Preguntas Frecuentes sobre el Pensamiento de Walter Benjamin

¿Qué es la metafísica de la juventud según Benjamin?

Para Walter Benjamin, la "metafísica de la juventud" es una concepción temprana de la juventud no como una etapa transitoria, sino como un elemento divino y trascendente inherente a la esencia humana. La ve como una manifestación de lo sagrado y eterno dentro del ser, un potencial espiritual profundo que va más allá de su significado biológico o social.

¿Cuál es la crítica principal de Benjamin al progreso?

La crítica principal de Benjamin al progreso radica en que lo considera una fuerza ciega y destructiva que, bajo la ilusión de avance lineal, acumula ruinas y catástrofes a sus espaldas. Para él, la idea de progreso, especialmente en su versión historicista, ignora el sufrimiento de los oprimidos, legitima el orden establecido y se convierte en un aliado de la barbarie, como el fascismo. En lugar de un avance hacia un futuro mejor, el progreso es la tempestad que impide al Ángel de la Historia detenerse a redimir el pasado.

¿Qué representa el "Ángel de la Historia"?

El "Ángel de la Historia", inspirado en la obra "Angelus Novus" de Paul Klee, es una de las metáforas centrales de Benjamin. Representa al historiador que, en lugar de mirar hacia el futuro, tiene el rostro vuelto hacia el pasado, observando una incesante acumulación de ruinas y desastres. Es empujado hacia el futuro por la tempestad del "progreso", sin poder detenerse a reparar lo destruido. Simboliza la necesidad de un nuevo tipo de historiografía que se centre en la redención del pasado y en la memoria de los vencidos, en lugar de celebrar un progreso ilusorio.

¿Cuál es la filosofía de Benjamin?
La filosofía de la historia de Benjamin se construye sobre dos corrientes de pensamiento fundamentales, a saber, la filosofía de corte marxista, que debe diferenciarse del marxismo ortodoxo, y la tradición teológica judía, aunque tampoco se trate en ésta de la influencia de sus rasgos de carácter más religioso .

¿Cómo se relaciona la teología judía con su pensamiento?

La teología judía es un pilar fundamental en el pensamiento de Benjamin, especialmente a través de su concepto de redención (tikkun) y su visión mesiánica del tiempo. Benjamin integra esta dimensión teológica con su análisis marxista, buscando un lugar de encuentro entre el pasado y el presente en el acto de redimir las posibilidades no realizadas y los sufrimientos de generaciones anteriores. El judaísmo, con su énfasis en la conmemoración del pasado y la apertura al Mesías en cualquier instante futuro, le proporciona un marco para desafiar la noción de tiempo homogéneo y vacío.

¿Qué significa "pasarle a la historia el cepillo a contrapelo"?

La frase "pasarle a la historia el cepillo a contrapelo" es una poderosa metáfora de Benjamin que significa que el historiador materialista debe leer y reinterpretar la historia contra la narrativa dominante y oficial, que es la de los vencedores. Implica una mirada crítica que desvela las capas de explotación y barbarie ocultas en lo que se presenta como "cultura" y progreso. Es una invitación a ver la historia desde la perspectiva de los oprimidos, los olvidados y los que sufrieron, para así rescatar sus voces y sus posibilidades no realizadas.

Conclusión: Un Legado de Metáforas para Reimaginar el Tiempo

El legado de Walter Benjamin es el de un pensador que se atrevió a mirar la historia de frente, sin las lentes distorsionadoras del progreso ingenuo o el historicismo complaciente. A través de sus "Tesis sobre filosofía de la historia" y sus tempranas reflexiones sobre la juventud, Benjamin nos ofrece un marco conceptual donde las metáforas no son meros adornos, sino la esencia misma de su argumentación. El Ángel de la Historia, la "imagen que relampaguea" y el acto de "cepillar la historia a contrapelo" son mucho más que figuras retóricas; son herramientas conceptuales que nos invitan a una profunda autocrítica sobre nuestra relación con el pasado y nuestro entendimiento del futuro. Su llamado a la redención del pasado, a la memoria de los vencidos y a la interrupción del falso progreso, sigue siendo hoy más relevante que nunca, recordándonos que la verdadera comprensión de la historia reside en su capacidad para liberar y transformar el presente, un acto que, para Benjamin, siempre tiene una dimensión profundamente ética y mesiánica.

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