¿Quién fue Lezama Lima?

El Cosmos Poético de José Lezama Lima

26/05/2019

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Adentrarse en la obra de José Lezama Lima es embarcarse en una aventura intelectual tan fascinante como demandante. Reconocido como uno de los pilares de la literatura hispanoamericana del siglo XX, Lezama no es un autor que ofrezca lecturas cómodas o explicaciones sencillas. Su escritura, densa y enigmática, ha provocado reacciones que van desde la profunda fascinación hasta el franco desconcierto. Pero es precisamente en esa complejidad donde reside la clave para desentrañar su monumental “Sistema Poético del Mundo”, una propuesta de creación e interpretación cultural que trasciende las fronteras de lo meramente literario para convertirse en una verdadera cosmovisión.

¿Cómo se llama el libro de ensayos del escritor cubano José Lezama Lima?

Como bien señalaba Julio Cortázar, leer a Lezama es una tarea ardua, una “profunda natación” que exige una perseverancia inusual. El maestro cubano, envuelto en el humo de sus habanos y conocido por su voraz apetito cultural y gastronómico, así como por su asma y su conversación socrática y criolla, construyó una obra que se resiste a ser encasillada. Quiso que fuera una fiesta intelectual “más allá de la razón”, una creación que no se convirtiera en “ente de tesis” o “pasto profesoral”. Su vida estuvo ligada a una mística peculiar de la literatura, de la poiesis en su sentido más amplio, que combinaba lo ideológicamente progresista con lo profundamente católico, una dualidad que muchos no lograron comprender.

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El Laberinto Lezamiano: Un Desafío a la Razón y la Lógica Convencional

La obra de Lezama Lima, con su aparente hermetismo, ha sido objeto de múltiples interpretaciones. Algunos la han visto como una sucesión verbal delirante, producto del irracionalismo vanguardista, mientras otros la han calificado de simbolismo epigonal o posmodernidad avant la lettre. Sin embargo, el propio Lezama advertía: “¡Cuidado con la filología! Después de leer a algunos críticos se nos puede ocurrir definir la poesía como la pervivencia del tipo fonético por la vitalidad interna del gesto vocálico que la integra. Pudiera pensarse que el objeto último de la filología es el intento diabólico y perezoso de definir la poesía. Hay en esa ciencia la obstinación diabólica de querer hundir un alma... Pero la poesía, que no está definida, sigue mostrándose.”

A pesar de su rechazo a las definiciones restrictivas, su pensamiento es, a su manera, profundamente sistemático. En él, como en el Aleph borgesiano, parece caber todo y también lo contrario de todo. Este afán de totalidad, de apertura, se manifiesta desde sus primeros escritos, cuando reclamaba una “cultura mediterránea de innumerables aportes e impulsión decisiva” para el hombre americano, capaz de fundir cuatro continentes. Su Sistema Poético del Mundo es precisamente ese lugar de confluencia de lenguajes, tiempos y culturas, donde una poderosa fuerza de asimilación borra los ecos, absorbiéndolos y modificándolos según postulados que, a primera vista, parecen delirantes, pero que poseen una lógica inobjetable dentro de sus propias leyes. De ahí que el autor calificara su intento como una locura: “Al llegar a mi posible madurez, se me ocurrió hacer una temeridad, hacer una locura que fue mi sistema poético del mundo, que lo considero un intento de intentar lo imposible. Pero si en nuestra época no intentamos eso ¿qué es lo que merece la pena intentar? Lo que tenemos que intentar es eso: lo imposible.”

Esta declaración no es una invitación a la irracionalidad, sino una perspectiva para acceder a su obra: la libertad absoluta de investigar. Lezama aclaraba: “Algunos, aterrorizados por la palabra sistema, han creído que mi sistema es un estudio filosófico ad usum sobre la poesía. Nada más lejos de lo que pretendo. He partido siempre de los elementos propios de la poesía.” Su pensamiento buscaba ir más allá de la originalidad literaria y filosófica, practicando una “digestión de la totalidad” en lo que humorísticamente llamó su Estómago del Conocimiento. Esto no era una “síntesis horizontal del eclecticismo”, sino una tradición electiva, martiana y cubanísima, al servicio de un eje vertical de valores, de una unidad. Lo que Lezama aporta es un “nuevo saber”, un logos intransmisible o transmisible solo en forma de símbolos y enigmas. El descubrimiento de este saber comienza con la dificultad misma, siguiendo su desafiante credo: “Solo lo difícil es estimulante. Solo la resistencia que nos reta es capaz de enarcar, suscitar y mantener nuestra potencia de conocimiento.”

Poesía como Revelación: El Sistema Poético del Mundo en Acción

Entender a Lezama y, más aún, intentar explicarlo, exige una fe que precede a todo método: la certeza de que nada es del todo hermético y en todo muro hay al menos una rendija. Él mismo proponía una “potencia de razonamiento reminiscente” como la crítica más adecuada para un poeta. Este razonamiento, que él vinculaba a Nemósine, madre de las musas, permite una “mutua adquisición” y “apega lo causal a lo originario”. Los prodigios metafóricos de Lezama derivan de esta relectura del mundo propiciada por “la hipérbole de la memoria que lo es también de la curiosidad”, una operación que otorga el dominio de la sobreabundancia, todo un sacramento lezamiano. “La abundancia es el lleno comunicante, pero la sobreabundancia es un sacramento, ya no se sabe de dónde llegó... El sobreabundante es el poseso que posee, muestra el sacramento encarnado y dual, dos a dos, prescinde de la vasija de seguir y se risota... El sobreabundante tiene la justicia metafórica.”

Su Sistema Poético se sitúa en las antípodas de la Razón racionalista y arquitectónica, de ahí sus constantes advertencias contra el conocimiento discursivo o “dialéctico”. Sin embargo, su proyecto parte de un conjunto “racional” de ideas, expresadas a través de su particular metodología y lógica poética. Lezama no solo fue consciente de esta contradicción, sino que la fomentó, quizás para que su obra perdurara en su independencia estética y filosófica. Sus versos lo confirman: “De la contradicción de las contradicciones, la contradicción de la poesía, obtener con un poco de humo la respuesta resistente de la piedra...”

El Sistema Poético de Lezama es una creación en perpetuo hacerse, un laberinto intelectual donde el único hilo de Ariadna es el propio Lezama. Su finalidad se revela al enlazar piezas aparentemente inconexas. El propio Sistema Poético del Mundo se practicó antes de ser formulado teóricamente, y se fue reformulando constantemente a través de poemas, notas críticas, conferencias, novelas y ensayos. Lezama lo concibió como una creación viva: “El Sistema Poético no pretende tener ni aplicación ni inmediatez. No aclara, no oscurece. Es, está, respira.”

La “escritura de lo posible” fue una ferviente creencia del autor. La poesía, para él, era un instrumento mágico o profético que “evita una antítesis entre lo predicho y su cumplimiento”. Esta intuición fue el motivo central de toda su obra. Lezama practicó la escritura de esa posibilidad, convencido de que su tarea podía ser una vía fecunda para revelar los secretos del mundo, la historia y el hombre, otorgando una “dignidad de la poesía” que opuso una visión esperanzada de la cultura a la intemperie espiritual de su siglo.

La Tradición de las Ausencias Posibles: Un Proyecto de Recreación Cultural

La labor de Lezama Lima rebasó su obra literaria individual, encontrando su mejor explicación en la actividad que la rodeaba, especialmente la revista Orígenes. Fundada en La Habana en 1944, Orígenes y el grupo de artistas y escritores que la conformaron (Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marruz, entre otros) buscaron conjugar y resolver la oposición entre el regreso al canon y la proyección utópica. El título de la revista no era casual: el regreso a los orígenes de “lo cubano” no era un sinónimo de clasicismo o conservadurismo, sino un proyecto de reconstrucción, un ímpetu fundacional con aliento romántico y utópico.

Lezama, y su grupo, partían del reconocimiento de una tradición cubana válida pero incompleta, hecha de vacíos y “pérdidas esenciales” que debían ser recuperadas. En su ensayo “Paralelos: la poesía y la pintura en Cuba” (1966), Lezama lamentaba: “Casi todo lo hemos perdido, desconocemos qué es lo esencial cubano y vemos lo pasado como quien posee un diente, no de un monstruo o de un animal acariciado, sino de un fantasma para el que todavía no hemos invencionado la guadaña que le corte las piernas.”

De ahí sus exploraciones del pasado histórico, literario y cultural, buscando esa unidad o sus vestigios, con una metodología propia e intuitiva, mezcla de erudición y sorpresas poéticas. Para Lezama, la historia debía valorarse “a partir de lo que ha sido destruido”, y solo la imago podía penetrar en ese mundo de lo no realizado, en la “tradición de las ausencias posibles”. Acercarse a ella implicaba buscar el vislumbre de lo larval, de las esencias expresadas en la literatura y el arte, esa “materia artizada” donde “cada objeto hierve y entrega sucesión”. Este ejercicio abría la posibilidad de recuperar las ausencias y llenar los vacíos para dar una expresión completa a lo cubano, superando el “complejo inesencial” que detectaba en su pueblo. La escritura de Lezama, especialmente su novela Paradiso, puede entenderse como ese “libro talismán” que buscaba llenar el vacío de un “Espejo de paciencia” o el “Sentido de la Vida” que Martí no pudo escribir.

El proyecto de Orígenes, al que Lezama llamó una “vanguardia sin vanguardismo”, no se negaba a la herencia de movimientos como la revista de avance, sino que asumía sus mejores conquistas (amplitud metafórica, liberación del lenguaje) de manera metabolizada. Su propuesta era una “tabla rasa” que no implicaba irreverencia, sino la realización de posibilidades ocultas en lo anterior. Frente a un arte desmitificador, Orígenes apostó por uno empapado de afirmaciones utópicas, devoción litúrgica y fe absoluta en las posibilidades de redención del arte. Buscó la identidad de lo cubano desde presupuestos alejados tanto de la colonización mental como del rechazo a lo hispánico, integrando aportes de la Modernidad y una tradición milenaria.

El Barroco y la Mística Corporal: Releyendo a Góngora y Más Allá

Una de las claves para entender la manifestación del sistema poético lezamiano en su obra es su particular relación con el Barroco español, especialmente con Góngora. Aunque Lezama se inserta en el ambiente de revalorización del poeta cordobés por la Generación del 27, su fascinación no fue incondicional. En su ensayo temprano “Soledades habitadas por Cernuda” (1936), Lezama ya advertía sobre la “esencial falla” del “cosmos poético” gongorino: “vida deshabitada, cuerpo vacío, palabras sin encarnación, vertiginosos duendes, colección de cristales”. Lo que Lezama echaba en falta era un componente idealista, espiritual, metafísico, que él llamaba “una verdad poética paralela, cuyo dichoso acoplamiento pudiéramos llamar momentáneamente metafísica sensible, o tal vez carnal geometría”.

Lezama no quería un gongorismo que lo “inutilizara para la creación”, sino explorar las posibilidades últimas de un camino que Góngora había descubierto. Su propósito era “poblar la argentería de Góngora”, dotar de mística proyección y “habitar” sus Soledades, rehumanizarlas. Este “salto de la torre gongorina al agua nebulosa que la rodea” implicaba una “penetración en el delirio”, buscando una metafísica en (y contra) el frío ingenio verbal. Su posterior apología de un Góngora “envuelto por la noche oscura de San Juan” subraya esta intención de trascender el preciosismo formal y profundizar en la dimensión espiritual de la poesía.

La influencia temprana de Luis Cernuda fue crucial en esta búsqueda. En la obra de Cernuda, Lezama encontró la “mística corporal” que anhelaba, una mística que “no busca sumergirse para reaparecer diluida, sino que se hunde para salvarse en la gracia de ese encuentro”. Esta “angustia sensual” que engendra una “mística proyección chirriante” era, para Lezama, “la única aventura posible después que la palabra se ha abandonado en el desfile vertiginoso del tiempo”. Su “oscuridad” no es verbal como la de Góngora, sino una “fértil oscuridad” de la que brota un “saber nuevo”, una aletheia o revelación.

La Expresión Americana: Paisaje, Historia y Metáfora

El Sistema Poético de Lezama se expande y se consolida en su ensayística, particularmente en La expresión americana (1957). Este libro, resultado de cinco conferencias, es quizás su obra más estructurada y sistemática. Lezama no busca una historia racional y objetiva al modo hegeliano, sino una relectura poética de la historia americana a través del contrapunto, analizando obras y fragmentos de diferentes épocas para construir un imaginario poético subjetivo. Su objetivo no es la analogía de semejanzas, sino la “mutación de esas partículas” en una “constelación supra-histórica”.

¿Cómo se manifiesta en la poesía de José Lezama Lima su sistema poético del mundo?
Lezama presenta su Sistema Poético del Mundo como ese lugar de confluencia de lenguajes, tiempos y culturas; en él una poderosa fuerza de asimilación acaba por borrar los ecos, absorbiéndolos y modificándolos según los postulados de un pensamiento que parece delirante a primera vista, pero resulta inobjetablemente ...

Aquí, el paisaje adquiere un papel fundamental en la conformación del ser americano. A diferencia de Hegel, quien lo veía como inerte, Lezama le otorga una función activa: es un “espacio gnóstico” que interpreta y reconoce, para luego prefigurar y añorar. La historia no se basa en hechos, sino en la “imagen poética subyacente a los hechos”. Conceptos como la “era imaginaria” y personajes emblemáticos como el “Señor Barroco” o el “Señor Estanciero” son manifestaciones de esta visión. El barroco americano, en particular, es reivindicado como un arte plenario, una “Contraconquista” que marca el inicio de la identidad americana, surgido de la tensión y fusión de elementos culturales.

En La expresión americana, Lezama aborda la identidad como un mestizaje, una reinvención. Su visión de la vanguardia también es particular: no es una ruptura brusca, sino una continuación y renovación de la tradición, tomando elementos de movimientos anteriores para revitalizar las formas actuales. Esto se opone a los nacionalismos que rechazaban influencias “extranjerizantes”, defendiendo la capacidad del americano para apropiarse, sintetizar y renovar.

Comparativa de Enfoques Poéticos

Para comprender mejor la singularidad del sistema lezamiano, es útil contrastarlo con otras aproximaciones:

CaracterísticaSistema Poético de Lezama LimaVanguardismo Ortodoxo (ej. Revista de avance)
Relación con la TradiciónRevisión y reconstrucción para llenar “ausencias posibles”. Asimilación y metabolización de lo anterior.Ruptura radical, búsqueda de lo “nuevo por lo nuevo”, rechazo de lo “trasudado”.
Propósito del ArtePoiesis como revelación, mística, búsqueda de un “nuevo saber” y sentido de la totalidad.Experimentación formal, provocación, énfasis en la “asepsia” y el “disparate lírico”.
EstiloDificultad inherente, hermetismo no verbal, sobreabundancia metafórica, “justicia metafórica”.Metáfora loca, adjetivos encabritados, versos sin rima, estética de lo feo y lo ininteligible.
CompromisoCompromiso cultural profundo, proyecto de “salvación nacional por la cultura”, oposición subterránea.Militancia política explícita (Protesta de los Trece), vinculación a movimientos revolucionarios.
Concepto de LógicaLógica poética, que abraza la contradicción y lo imposible.Rechazo de la lógica tradicional en pro de la irracionalidad poética.

Preguntas Frecuentes sobre José Lezama Lima

Para aquellos que deseen acercarse a la figura y obra de Lezama Lima, es natural que surjan interrogantes. A continuación, abordamos algunas de las más comunes:

¿Quién fue José Lezama Lima?
José María Andrés Fernando Lezama Lima (La Habana, 1910 - 1976) fue un destacado poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Es considerado uno de los autores más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX, célebre por su profundo lirismo y su magistral uso de la metáfora y la alegoría. Su obra cumbre es la novela Paradiso.

¿Cuál es la obra más importante de Lezama Lima?
Su obra más importante y reconocida internacionalmente es la novela Paradiso (1966). Esta novela, que integra elementos autobiográficos, es un complejo entramado de poesía, filosofía y narrativa, considerada una de las obras más significativas escritas en español en el siglo XX. Su continuación, Oppiano Licario, fue publicada póstumamente.

¿Qué es el "Sistema Poético del Mundo" de Lezama Lima?
El “Sistema Poético del Mundo” es la concepción central de la obra de Lezama. No es un sistema filosófico tradicional, sino una aproximación a la realidad y a la creación desde la poesía. Propone una asimilación totalizadora de lenguajes, tiempos y culturas, donde lo imposible se intenta y lo contradictorio se integra. Es un método de conocimiento basado en la intuición, la memoria y la imago, que busca revelar las esencias profundas del mundo.

¿Por qué se considera difícil la obra de Lezama Lima?
La obra de Lezama es considerada difícil por varias razones: su estilo denso y barroco, el uso profuso y original de la metáfora, la intertextualidad constante con referencias culturales diversas (literarias, religiosas, filosóficas), y su particular “lógica poética” que desafía el razonamiento lineal. Sin embargo, como él mismo decía, “solo lo difícil es estimulante”, invitando al lector a una inmersión profunda que revele un “nuevo saber”.

¿Qué premios ganó José Lezama Lima?
José Lezama Lima fue galardonado con el Premio Maldoror de poesía en 1972. Además, en el año 2000, la Casa de las Américas instituyó el premio honorífico “José Lezama Lima”, que se convoca anualmente en su memoria, reconociendo su inmensa contribución a la literatura.

El Método del Naufragio y la Continuidad de un Legado

La experiencia de lectura de Lezama puede compararse al “Método del Naufragio” que él mismo insinuaba: una situación in extremis donde la dificultad nos fuerza a nuevas facultades, a encontrar la luz bajo un caparazón. Pensar, en este contexto, es “nadar”, como señalaba María Zambrano a propósito de Ortega. Para Lezama, “Lo imposible ha obrado sobre lo posible organizando el reino de la posibilidad en la infinitud”, y su obra es el reflejo de esa “infinita posibilidad”.

El quehacer de Lezama, a través de su obra escrita, su labor editorial en revistas como Verbum, Espuela de Plata, Nadie Parecía y, sobre todo, Orígenes, y su conversación, adquiere los perfiles de un proyecto sagrado, de una “locura de estirpe quijotesca”. “Todo lo que el hombre hace es un enigma”, concluyó, “pero tiene el vislumbre de que ese enigma posee un sentido”. Desvelar ese sentido es el mejor acercamiento a su obra, pues, como él mismo afirmaba, “Toda definición es un conjuro negativo. Definir es cenizar”. Así, la inmensa obra de José Lezama Lima sigue respirando, desafiando y enriqueciendo a quienes se atreven a sumergirse en sus profundidades, revelando un universo poético único y trascendente.

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